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Un grupo de aficionados a los autos antiguos se asociaron en torno a la misma pasión y el domingo hicieron su presentación en sociedad. Continuarán realizando más recorridos y exhibiciones.

Ahora las baquets tienen su club

Por UNO

Por Javier Cusimanocusimano.javier@diariouno.net.ar

En Mendoza, la comunidad de amantes y restauradores de autos es muy numerosa y por eso existen tres clubes de vehículos antiguos formalmente organizados y con una trayectoria de años a través de la cual exponen sus “bellezas” e intercambian experiencias. Ahora se une a estos grupos una nueva asociación de amigos relacionados por la misma afinidad: las baquets.

Estas piezas de museo que datan de 1920 fueron los coches fundadores del automovilismo contemporáneo. Se utilizaron para correr las primeras carreras con piloto y copiloto configurando lo que más tarde se convertiría en el Campeonato Mundial de Pilotos, que actualmente se conoce como la Fórmula 1 (ver aparte).

Amigos de la Baquet Argentina (ABA) es el nombre que designa a los integrantes que hicieron su presentación e inauguración como club el domingo. En caravana, los aficionados a los fierros y motores realizaron un recorrido por las calles del parque General San Martín exhibiéndose. Luego se dirigieron hasta el circuito del Challao para finalizar el encuentro en un almuerzo a la canasta.

Alberto Chiappa, uno de los miembros del círculo de las baquets, dijo que “la idea fue comenzar con esta presentación en sociedad para ir sumando luego actividades, recorridos, exhibiciones en puntos estratégicos de la provincia y contagiar al turismo con muestras de estas máquinas que son verdaderamente piezas vivientes de los comienzos del automovilismo deportivo”.

También confesó que el propósito de separarse del resto de los clubes ya conformados es poder dar mayor valor a sus vehículos, puesto que las baquets son coches reformados por naturaleza y pierden el valor de originalidad en comparación con otros vehículos de la época, como por ejemplo los Ford T o Ford A, a los que se les quitaban piezas para hacerlos más aerodinámicos y veloces.

Chiappa remarcó que todos los interesados en formar parte del equipo tienen las puertas abiertas. Explicó además que si bien aún la estructura organizativa no es muy sólida, han enviado invitaciones a varios mendocinos para que se unan con sus coches. “La iniciativa busca contagiar y generar espacios de intercambio no solo de experiencias, sino de piezas y repuestos que de otro modo serían muy difícil de conseguir”, afirmó.

Los padres fundadoresAntes del automovilismo deportivo tal como se lo conoce hoy, las carreras se hacían con viejos Ford T convertidos en baquets. En Europa se usaban para los circuitos de competencia las bugatti, pero de este lado del mundo, allá por 1920, todavía no llegaba esa tecnología y los diseños tenían una impronta artesanal.

Es decir, se desmantelaban autos domésticos para quitarles peso y piezas que entorpecieran la velocidad. De este modo se lograba que fuesen más aerodinámicos. Las reformas conseguían que se realizaran modelos muy originales, sin embargo dejaban a los autos sin piezas esenciales.

Así por ejemplo era común armar una baquet a través de un auto de la calle, achicándole el torpedo, quitándole los guardabarros, cambiándole los grandes recipientes de combustible por tambores cilíndricos puestos de forma transversal, muy pegados peligrosamente a las espaldas del piloto. En definitiva, lo que se buscaba era dejar el vehículo en su mínima expresión.

En aquellos días no se usaba todavía el cinturón de seguridad y los autos estaban provistos de unos asientos singulares, estrechos, individuales para cada tripulante, ajustados al cuerpo porque era la única manera de que el piloto y copiloto pudieran mantenerse seguros ante los tremendos saltos y vibraciones de las carreras. Componentes inseparables de esta época fueron las antiparras, la gorra con visera y los cascos.

Juan Manuel Fangio, el famoso e histórico automovilista argentino, usó en sus primeras corridas una baquet apodada La Negrita. Esta tenía chasis y diferencial de Ford T y motor Chevrolet de 4 cilindros modelo 1927. Con ella Fangio corrió cuatro competencias, logrando un primer puesto (Rosario), dos terceros (Retiro y Mendoza) y registrando un abandono (Necochea).

Actualmente ocupa un lugar destacado en el conjunto de piezas que componen el museo de uno de los mejores pilotos del automovilismo de todos los tiempos, quíntuple campeón de la Fórmula 1.