Afondo Miércoles, 18 de abril de 2018

Un thriller literario que evoca a Jorge Luis Borges

a segunda obra de la "trilogía de Toronto", de Mercedes Fernández, será presentada este miércoles. La anterior, Grietas en el paraíso, obtuvo la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores.

El año pasado culminó con una buena noticia para la escritora Mercedes Fernández y para las letras mendocinas. Su novela Grietas en el paraíso recibió la Faja de Honor que otorga la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), que la distinguía como la mejor producción literaria de este género del año, de toda la Argentina.

La mencionada obra era la primera entrega de la denominada "trilogía de Toronto", cuya segunda parte, La marca, se presentará este miércoles a las 20 en el Salón de los Pasos Perdidos de la Legislatura de Mendoza y el 1 de mayo lo hará también en la Feria del Libro de Buenos Aires. La próxima y última entrega se llamará Muerte en North Park.

La autora habla en esta nota de las singularidades de La marca y por qué considera que este trabajo es un "thriller literario".

-¿Cómo se vincula "La marca" con el resto de la "trilogía de Toronto"?

-Es una trilogía porque lo que la enhebra son los escenarios (Toronto y Mendoza) y los personajes que realizan la investigación: la periodista mendocina y el detective canadiense. En este caso, este libro yo digo que es un "thriller literario" porque ellos van a estar envueltos en una situación donde un hombre entra en coma y pierde la memoria. Cuando despierta no recuerda quién es y sólo puede hablar con textos literarios.

-Es complejo armar diálogos a través de los textos de otros...

-Por eso hay toda una bibliografía detrás, muy grande, con todas las citas correspondientes.

-Y todas tus lecturas. Me parece que acá se han juntado la escritora y la lectora...

-Por supuesto, y por eso ha sido un gusto. Un escritor es lo que lee y esa es la marca, lo que ha leído. De allí "la marca" que va a tener este hombre. En el medio hay una serie de extrañas muertes y sobrevuela la figura de Jorge Luis Borges, con El Golem, porque el asesino va dejando versos de esta obra. Mi novela tenía como subtítulo La novela de Borges, que al final no lo dejé, porque la pareja protagónica va persiguiendo una novela de él, secreta, porque recordemos que Borges no escribió ninguna, porque descreía del género. Esta novela secreta es cabalística, de metafísica, simbólica.

-¿Cada una de las novelas de la trilogía conserva su independencia en cuanto a lo argumental?

-Sí, son independientes, pero la última comienza con la frase con la que termina la primera novela: "Alguien en algún lugar levantó un teléfono y dio una orden". Así comienza Muerte en North Park, que cerraría la trilogía.

-¿Planeaste la trilogía completa?

-No. En Grietas en el paraíso me gustó la manera en que se movían los personajes y La marca surgió cuando leí que un hombre había perdido la memoria, eso fue en Toronto. No sabía quién era a raíz de un golpe que había sufrido y a partir de eso me interesó trabajar con el tema de la memoria y Borges, porque él es la memoria, el ejercicio de la memoria. A este hombre de mi novela se le despierta lo que se llama "memoria límbica", ese lugar donde él atesora todos los textos que ha leído y ni sabe cuándo los ha leído. El va a ser uno de los sospechosos de las muertes, en una trama policial y literaria.

-¿Antes de escribir, esquematizás la novela?

-La trilogía se armó sola, pero cada novela la trabajo independientemente. Primero hago un resumen de la obra, una síntesis y a partir de allí luego aparece la estructura. La marca se escribió cronológicamente, tal como fue planteada, pero después tuve que hacer, al mismo tiempo la investigación de los textos. Estos son bastante largos y llevan un número entre paréntesis que luego remite a la cita. No los quise poner directamente como citas para no romper el ritmo de la novela, la tensión.

-¿Qué podemos decir de este hombre que no recuerda nada, excepto estos textos?

-Lo único que sabe de sí mismo es que se llama Alex Zimmerman. Lo llamé así porque Alex comienza con la letra A y Zimmerman con la Z, y entre la A y la Z están contenidas todas las letras que conforman las palabras. Todo esto está explicado a lo largo de la novela.

-¿Cómo definís "La marca"?

-Creo que es una obra que tiene bastante tensión, suspense, pero para mí ha sido una fiesta escribirla, por el recorrido que he hecho por los libros que me gustan a mí.

-Además de Borges, ¿qué otros autores aparecen?

-James Joyce, Hermann Hesse, Jean Paul Sartre. También hay citas de la ópera La flauta mágica o de Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra. También hay textos de Rainer Maria Rilke, Charles Baudelaire, Julio Cortázar, Hermes Trismegisto, Umberto Eco, Clarissa Pinkola Estés, John Keats, Ezra Pound, Walt Whitman... Me he dado el gusto de correr un poco por la literatura. También hay muchos latinismos, porque este personaje habla con otro en latín, aunque no sabe dónde aprendió a hablarlo.

-Supongo que "La marca" va a generar muchas expectativas, sobre todo por lo bien que le fue a "Grietas en el paraíso"...

-Esta novela me da un poco de miedo, porque a lo mejor es algo compleja, porque la lectura va a exigir la lectura de otros autores.

-También puede verse como un puente para los lectores, para que vayan a buscar los libros de esos otros autores...

-Creo que sí, eso mismo me comentaron mis lectores objetivos, que se fueron a buscar esos otros textos. Además los incluyo en itálica y entre comillas, para que no quede como que yo he usado las frases de otros, para que sea claro que se trata de textos de otros autores.

Cuándo: miércoles a las 20

Dónde: Salón de los Pasos Perdidos de la Legislatura (Patricias Mendocinas 1141, Mendoza capital)

Entrada: libre y gratuita

Mendoza y Toronto, muy presentes

Mercedes Fernández siente un afecto especial por la "trilogía de Toronto" dentro de su producción literaria, porque parte de ella surgió de las experiencias que vivió durante los cinco años de su residencia en la ciudad canadiense.

Sus hijos vivían en ese país y ella fue a visitarlos en 1999, pero algo de ese paisaje, de esa cultura, terminó por conquistarla y se quedó allí, donde fue subdirectora y editora general de un periódico, con 42 periodistas a su cargo.

El paisaje humano de Toronto, con la multiculturalidad que está presente, es parte de los escenarios que la autora describe, además de los atractivos geográficos.

Y del otro lado en esta trilogía también está Mendoza, con su gente y sus paisajes, en la voz de esta periodista de nuestra tierra que es una de las integrantes de una dupla investigativa que se completa con un detective canadiense.