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domingo 29 de octubre de 2017

Un fantasma recorre Mendoza: la Justicia

Signo de los tiempos. El caso De Vido genera esperanza y el de Orozco, dudas, sobre todo a Cornejo, gran ganador del domingo.

Escribía, por estas horas, el columnista español Joaquín Estefanía: "Un fantasma recorre las democracias: el distanciamiento de la política y la conciencia de los ciudadanos de su impotencia ante lo que ocurre".

El concepto sirve para entender algo mejor lo que está ocurriendo en la Península Ibérica.
Y es aplicable también a nuestra realidad. Sobre todo a aquellos que perdieron las elecciones... tras haber perdido otras elecciones.

Es lo que debería estarse planteando hoy el peronismo mendocino, derrotado en su octava comparecencia consecutiva en las urnas.

Más significativa resulta aun la situación de la ex presidenta Cristina Fernández, por el lugar simbólico que ostenta a nivel nacional. Se lo señaló un viejo aliado, Luis D'Elía: "2013, 2015, 2017. Tres derrotas consecutivas. ¿Cuál es la autocrítica?".

Un fantasma ronda por la Argentina política: la imposibilidad patológica de asumir errores.

Cornejo , un ganador pragmático
El gran ganador local del domingo pasado, según veníamos anticipando, fue Alfredo Cornejo.
El gobernador asumió en persona la responsabilidad de liderar, casi en forma exclusiva, la campaña electoral de su coalición, poniendo las principales cartas sobre la mesa en materia de seguridad, educación, cuentas públicas. Sin adornos. Sin eufemismos ni melindres.

Aun a costa de sonar antipático.

Pero no pierde el tiempo enredándose en sobreactuar la corrección política de manual.

Que es donde naufragaron, una y otra vez, varios de sus contrincantes (salvo el intrépido José Ramón). En especial la izquierda de Noelia Barbeito, repitiendo obviedades sobre el ítem aula o el caso Maldonado, con desembozado oportunismo y total falta de responsabilidad.

La ciudadanía, contra esta tendencia, expresó en las urnas que necesita un poco de sosiego. Y una oportunidad de ordenar la realidad.

Es un sentimiento comprensible que aflora cada tanto aun en medio de las peores situaciones. Lo comprobó, con un dejo de amargura, el periodista sevillano Manuel Chaves Nogales en los terribles días de la guerra civil española y la ocupación nazi en Francia: "Las masas modernas soportan todo menos la incomodidad material".

De Vido: la Justicia de pie
Otro signo de los tiempos que corren en el país es el súbito despertar de la Justicia, luego de una hibernación inmemorial.

La pregunta central que se hace la mayoría es: ¿se trata de otra reacción espasmódica, para congraciarse con el poder de turno? ¿O verdaderamente los órganos de control y los contrapoderes se pondrán de pie, de una vez por todas, y alcanzarán su mayoría de edad?

Mientras el tiempo y la vida institucional contestan dichos interrogantes, el hecho eminente de la semana fue el desafuero y posterior detención del superministro de toda la era kirchnerista, Julio De Vido.

El proceso volvió a separar la paja del trigo: ocho diputados nacionales por Mendoza votaron para desaforar al ex ministro de Planificación y dos se abstuvieron, manteniéndose fieles a su pedigrí kirchnerista: Guillermo Carmona y Alejandro Abraham.

Orozco: la Justicia acovachada
Mendoza tuvo su caso eminente: la destitución de Anabel Orozco.

Lo decidió el Jury por amplia mayoría, pero con un matiz que embrolló los resultados: cuatro miembros de la Suprema Corte votaron, en absoluta soledad, por una pena menor: una suspensión por 180 días.
Dicha postura renovó el malestar del Gobierno con el alto tribunal.

"Estamos impulsando una serie de reformas para modernizar la Justicia y acercarla a la gente, y la Corte mendocina no acompaña. No asume ningún liderazgo. Se limita a hacer la más cómoda y a refugiarse en decisiones corporativas, como demostró en el Jury" es el núcleo del reclamo.

Va en línea con lo expresado por el presidente de la Corte nacional, Ricardo Lorenzetti, cuando visitó la provincia, señalando que "en nuestras oficinas" se trabaja "con una estructura del siglo XIX".

¿Cómo avala su queja el Gobierno? Recordando que presentó, por lo menos, 15 proyectos para renovar el sistema judicial en pos de la oralidad o la agilidad de procesos. La Suprema Corte, en cambio, no aportó ninguno. Cero contribución.

Adaro, la incógnita
La actitud de tres de los supremos era perfectamente predecible: Omar Palermo, Julio Gómez y Alejandro Pérez Hualde venían cavándole una salida a la "viajera".

Sorprendió, en cambio, que adhiriera al terceto Mario Adaro, un supremo bastante nuevo, un independiente de los extremos que se niega a presentarse como oposición política desde el seno del Poder Judicial.

Adaro, justamente por su equidistancia, esgrime sus razones. En primer lugar, él fue quien aportó una parte sustancial de los argumentos contra Orozco. Pero quiso preservarse del linchamiento público, que estaba cantado.

A su vez, expresa serios cuestionamientos al proceso acusatorio llevado a cabo por la Procuración.
Por último, queda flotando otro interrogante: ¿qué pasa con los médicos que le redactaron la coartada a la Fiscal Viajera?

Un fantasma recorre Mendoza: el distanciamiento, aún visible, grosero, del ciudadano común y la Justicia.
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