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lunes 26 de marzo de 2018

Sobre el BID, puntualmente nada. Ser puntual en Mendoza es inconveniente

Después de la alta calificación que ha obtenido Mendoza en mérito a su muy buen desempeño como sede de la 59ª asamblea general del Banco Interamericano de Desarrollo, se cierran interrogantes y se abren perspectivas.

Las dudas que pudieron producirse con relación a la conveniencia de recibir aquí a delegaciones de al menos 48 países del globo quedaron ampliamente respondidas en los miles de testimonios recogidos al cabo de una semana intensa. Lo exultante que legítimamente se los ve a los funcionarios del Gobierno provincial debería contagiar al resto de la comunidad que hizo su aporte ya sea por contribución generosa o como discretos ciudadanos que a pesar de haber visto afectada su tranquila rutina, prefirieron brindar en silencio con el vaso a medio llenar.

De ninguna manera ha sido la primera vez que nos han visitado miles de extranjeros y connacionales de paladar exigente, pero con carácter institucional, tantos miles y de tantas ciudades y países en un mismo período de tiempo, sí. En materia de encuentro de organismo multilateral de participación multitudinaria sí, debutamos y con promisorio resultado.

Mendoza no es la ciudad sino el conglomerado de ciudades que se ha convertido en los últimos años en la plaza más importante del interior de la Argentina para la organización de encuentros con finalidades específicas (simposios, seminarios, encuentros profesionales), superando en realización de congresos y seminarios a Córdoba y Rosario. Esto no es por algún fenómeno provisto por la naturaleza –solamente– sino y principalmente por la oferta hotelera, la buena gestión en turismo, tanto desde el sector estatal como del privado; merced a la consolidación del vino como símbolo cultural y la concreción de una industria que trasciende el propósito de mero consumo.

Aunque les resulte antipático a los fanáticos de las grietas partidocráticas, en gran medida esto obedece a que las diferencias sobre este asunto, entre radicales y peronistas, han sido más de matices y por la ocurrencia de escándalos efímeros que por profundas disidencias conceptuales.

Las bondades geográficas y climáticas son esenciales pero no alcanzan para posicionar a una región. Intensificar sus cualidades naturales para suministrarle un perfil turístico requiere de aportes de todos los sectores pero principalmente de una definición de políticas. De una decisión política.

Demanda inyectar recursos intelectuales, económicos y culturales, y exige evitar las –demasiado– frecuentes torpezas de gestión. La seguridad, por ejemplo, no es un factor subsidiario para atraer turismo –de congreso y del convencional. Las deficiencias en esa materia, aunque se las soslaye por su dimensión, pueden conspirar con años de esfuerzo.

No todo lo que brilla es oro y si así fuese, el oro existe pero en porciones escasas y jamás alcanzaría para todos. A los gobiernos actuales la organización de la asamblea anual del BID les resultó además confortable para no ahondar en las razones del feriado del 24 de marzo, Día de la Memoria, fecha que demasiados pretenden olvidar y, peor aún, algunos aún hoy quisieran celebrar.

Y ya metidos en el inmediato futuro, este paréntesis que se produce entre el feriado del 24 –invisibilizado por las autoridades– y las jornadas religiosas de Semana Santa, fin de semana prolongado además por la recordación de otro día fatídico, trágico y también oculto, debería ser útil para rescatar la buena experiencia que debió dejar la organización y celebración de la Asamblea General del Banco Interamericano de Desarrollo. Sería muy conveniente que mientras se pasa el efecto algarabía y alguna posible resaca, se analicen las muchas circunstancias que permitieron el éxito de tamaña responsabilidad, para aplicarlo sin postergaciones en otras diligencias. Y para generar un efecto multiplicador. También para contemplar algunos detalles.

Si la regla fue la rigurosidad organizativa, empiezo por la excepción. En la primera jornada, dentro de la carpa gigante y con la convocatoria de Demand Solutions –aporte de ideas creativas– la solvente locutora y periodista mendocina hoy radicada en Miami Guadalupe Gómez –ex conductora de Canal Siete Mendoza, abre la jornada. Presenta a los expositores y modera una charla en la que explican las propuestas y las respuestas creativas que se vienen dando en la sistematización del transporte urbano en diversas ciudades del mundo, poniendo el acento en hacerles más vivible la rutina a los ciudadanos y además, más segura. Minutos antes, el caos vehicular que se provocó en el bulevar Pérez Cuesta cuesta imaginarlo. La impericia para acordar con los responsables de los estacionamientos del Mendoza Plaza Shopping y la improvisación de los policías y preventores para orientar a los cientos de automovilistas que iban en procura de un lugar para estacionar produjeron una evocación fellinesca. Y luego, la ausencia de agentes en las calles aledañas dio permiso para que algún ladrón y algún vándalo aprovecharan la ausencia de controles y la carencia de criterio. Algo perfectamente evitable.

Ninguna mala onda, y como dicen los jóvenes ahora, voy con la mejor. Entre los miles de asistentes también hubo adolescentes. Si fuese por esta experiencia, resulta muy difícil explicar por qué el bajo rendimiento educativo. Fue admirable el respeto y compromiso demostrado por los pibes del colegio Tomás Alva Edison, algo que contrastó con muchos otros asistentes, para nada adolescentes, que con patente de mendocinos ingresaban a cualquier hora y hablando como los protagonistas disruptivos de una obra de teatro postmoderna.

Sí. Claro. Esto –dirán con razón– es lo periférico. Precisamente de eso se trata. Los miles de millones para obras de infraestructuras. Las discusiones que se dieron debido a las amenazas de retiro parcial de aportes por parte del gobierno de Estados Unidos, las declaraciones de amor hacia el modelo económico actual, la nueva posición estratégica política y económica de China frente al BID, son los temas ya está contemplados –y mejor expuestos–en las gacetillas y crónicas que abundan. Lo nuestro es detenernos en algunos detalles que si prestamos suficiente atención, serán beneficiosas no de manera esporádica o casual.

La consagración de un grupo de individuos, algunos representando a instituciones otros en calidad personal (me refiero al GAMAB) aunque le provoque fastidio a algún funcionario, fue una singularidad. Habrá que deducir luego en cuánto puede servir. Pero una singularidad. Algo que diferencia. Un aspecto que distingue a Mendoza de todas las otras ciudades en las que se hicieron las 58 reuniones anteriores. Podríamos quizá de manera prematura pensar en un "gamab permanente". Una diferencia, ni más ni menos, y es ahí en donde deberíamos concentrarnos. En las ventajas comparativas y en el estándar competitivo.

También el despliegue técnico pudo sorprender a más de uno. Abastecer de conexión (internet y satélite), poder transmitir públicamente y en circuito de punto (sólo para el BID) la cantidad de reuniones, exposiciones, declaraciones y firmas, requiere de una capacidad no sólo en aparatología y herramientas, sino en idoneidad operativa, que dudo pueda ofrecer cualquier gran ciudad de la Argentina. Sonido. Luces. Pantallas. Transmisión. Hospedaje. Logística. Catering. Miles de asuntos y detalles que cuando están hechos con la calidad exigida pasan desapercibidos. Y es lo que debemos ponderar y es a lo que debemos seguir apostando.

Despojados de la ilusión de la revolución y concentrados en la idea de evolución será más fácil. El desarrollo –enseñaba Piaget– se concibe como un proceso continuo de organización y reorganización de estructuras, de tal modo que cada nueva organización integra en sí a la anterior pero con otras cualidades.

Entre los muchos convenios y acuerdos, además de líneas de crédito para obras de enorme magnitud, y para la construcción de obra pública a gran escala, son rescatables desde una perspectiva multiplicadora los recursos económicos conseguidos a través del FOMIN, y debido al tesón de algunos expertos en la materia y al apoyo del Gobierno local, destinado al desarrollo de las industrias audiovisuales.

Aplaudo esta obtención de dineros por la necesidad perentoria que existe en la materia. Confío en que con estos recursos se ampliará la profesionalización en cine, video, no sólo con pretensiones artístico comerciales sino también para dejar mejor testimonio de lo mucho y bueno que Mendoza tiene para ofrecer en materia de arte, tanto plástica como musical y teatral, y seguramente en muchas otras disciplinas. Y para poder mostrar más y mejor lo diferente que podemos ser cuando no pretendemos parecernos sino a nosotros mismos.

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