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Quiero un cambio: ¿Existe una sola forma de amar?

Todas las personas amamos a alguien, ya sea a nuestros hijos, a nuestra pareja o a nuestros amigos. Un psicólogo americano realizó una investigación y redescubrió cinco formas distintas de expresar el amor.

Veamos. Está el amor de las palabras de validación: las palabras son un combustible emocional, pero tienen que ser específicas. No sirve decirle a alguien “qué buena persona que sos”, “qué bien que hacés tu trabajo”, sino que tiene que ser algo específico: “qué amable sos”, “qué ordenado tenés el escritorio”. Dice el doctor Chapman que la validación específica va acompañada de admiración. Hay que comenzar diciendo: “¿Sabés qué admiro de vos?”. Eso genera un impacto emocional positivo. Las palabras son caricias, son combustible y hay que darlas de tres maneras: escritas, de manera privada y de manera pública. Poner en palabras el amor.

Para el amor también hay un tiempo de calidad. Quiere decir que hay dos sentidos que se activan: mirar al otro y escuchar. Se calcula que los papás con los hijos pasan 7 minutos por semana y las parejas un promedio de 20 minutos por semana. Estamos hablando de tiempo con calidad, o sea, sin televisión, sin radio, sin celular… No importa que podamos hacerlo por unos minutos, pero tenemos que hacerlo, porque hace que la otra persona se sienta visible. Hay mucha gente que tiene el síndrome de ser invisible, de sentir que no existe; y cuando uno le dice a estas personas “¿sabés que estuve pensando en vos?”, eso es una caricia, porque quiere decir que para nosotros el otro existe. Freud decía que “lo contrario al amor no es el odio, sino la indiferencia”.

Hay que tener actitudes de servicio, servir al otro. Decir: “¿qué podría hacer yo para ayudarte?”. Y poder hacer un acto de solidaridad. Está comprobado que la gente solidaria es más feliz, más sana emocionalmente porque cuando hacemos algo activo por el otro, algo que sufrimos pasivamente en nuestra infancia se sana. Cuando nos lastimaron fuimos agentes pasivos, cuando ayudamos somos agentes activos.

Regalos, ¿a quién no le gusta recibir regalos? El regalo es una expresión de amor es una manera concreta y tangible de ver el amor… El regalo tiene un efecto poderoso. El sabio Salomón decía que “el regalo te lleva delante de los reyes”. Y no hay nada más lindo sentir que quien nos ama ha hecho un espacio en su corazón y nosotros estamos ahí…

Las caricias físicas, el abrazo, el tomar de la mano, un beso... Tenemos que entender cuál es el lenguaje predominante que nos gusta a nosotros, que nos expresa el amor.

Cuando los lenguajes son distintos no hay conexión, hay como una disritmia en la comunicación y uno siente que el otro no ama y no es amado. Y hay que serlo y parecerlo… No alcanza con que uno diga “te amo”, sino que el otro también sienta que está vehiculizado ese amor a través de alguno de los lenguajes.

Hay personas que dicen “te amo”, pero no hay caricias, no hay actos de servicio, no hay regalos, entonces… ¿es amor? Quizá hay un bloqueo en la expresividad porque nos dijeron por parte de la cultura que las caricias no son tan importantes, y somos de rebajar las caricias afectivas.

El amor no siempre es igual, tenemos que saber que va a cambiar, va a mutar. Al comienzo el amor puede tener mucho que ver con la caricia física, después, cuando uno se va haciendo mayor no necesariamente va perdiendo esos lenguajes pero por ahí aparece otro tipo de lenguaje. Lo importante es activar los 5 mencionados anteriormente.

Debemos aprender a pedir amor y eso no es un acto de mendicidad sino de decir “Yo necesito, a mí me gusta”