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domingo 08 de abril de 2018

"Nos da miedo tomar contacto con nuestra felicidad"

Pilar Sordo. La conferencista y psicóloga chilena regresa a nuestra provincia para presentar El desafío a ser feliz, una charla donde brindará herramientas para que esa tarea sea posible

La psicóloga y conferencista chilena Pilar Sordo vuelve a Mendoza, el próximo martes, para presentar su nueva conferencia El desafío a ser feliz, en el teatro Plaza, en Godoy Cruz.

Tras tres años de gira con esta exitosísima charla, la escritora se presentará por última vez abordando uno de los temas que más interés generan en la sociedad: la felicidad. Basada en su libro Bienvenido dolor, Sordo expondrá los resultados de su profundo estudio en Latinoamérica y revelará las claves para ser feliz en el siglo XXI.

En esta oportunidad se trata de una conferencia en la que se destacan aspectos psicológicos de la realidad, para llegar a entender la felicidad como una decisión permanente y diaria.

"La decisión de ser feliz debe ser tomada con los dolores que vivimos y no esperar a que éstos desaparezcan para tomar contacto con este concepto", señala en su disertación.

Allí expone sobre la necesidad de incorporar elementos de responsabilidad, el buen ejercicio de la libertad y la fuerza de voluntad como ingredientes esenciales para el logro de objetivos, el equilibrio trabajo-familia, la resolución de conflictos y la buena comunicación.

"Para ser feliz hay que darle un significado a lo que nos ocurre y poder convivir con ello, no simplemente por estar contento. Entender que ser feliz es una decisión en la que felicidad y dolor son las dos caras de la misma moneda, la vida", agrega.

Cálida, predispuesta y siempre clara en sus conceptos, Pilar Sordo dialogó con Diario UNO y ahondó sobre El desafío a ser feliz.

–¿De qué trata la charla?
–Lo que voy a contar en Mendoza es la última actualización del estudio de la felicidad que hice en América Latina, que ya lleva 12 años. Es una charla muy divertida, la gente se reconoce mucho, es muy movilizadora. Es una investigación que a mí me encanta compartir, porque a mí me ha ayudado mucho. Pasé un 2017 muy duro y gracias a este estudio lo superé. Estoy convencida de que a la gente le pasan cosas cada vez que la cuento. Parte hablando de lo que nos pasa con las emociones, para después entrar en el tema de la muerte, el cómo nos llevamos con los duelos, para después ahondar en los errores que solemos cometer al definir felicidad.

–¿Cuáles serían esos errores?
–El más importante es confundir felicidad con alegría. Suponemos que la gente es feliz solo cuando está contenta y eso es un gran error. Yo puedo decir que soy feliz cuando estoy triste o que soy feliz aun cuando tengo problemas. Cuando somos capaces de separar felicidad de alegría entonces podemos estar más ordenados para vivir las cosas que la vida nos trae sin perder el sentido de la vida ni el sentimiento de disfrute. Yo, por ejemplo, en este momento de mi vida puedo decir que soy feliz, aunque mi padre tiene cáncer. Otro gran error es confundir felicidad con el tener. Tener más no es el tema, sino necesitar menos. Y así la charla finalmente llega a la definición de felicidad.

–¿Y qué es la felicidad?
–La felicidad es un estado que puede ser permanente en la medida en que se decida que tiene más que ver con la paz, la tranquilidad y el silencio que con la euforia, el placer y la alegría. Es la decisión cotidiana que yo tomo conscientemente cuando estoy mal y no conscientemente cuando estoy bien. La felicidad es una decisión y esa decisión hay que tomarla con los dolores y errores que vivimos y no esperar un estado ideal. Es un trabajo que hago yo con los dolores que estoy experimentando en mi vida.

–¿Cómo se hace para tomar la decisión de ser feliz?
–La gente que es feliz hoy es aquella que toma la decisión de levantarse con una sonrisa en los labios. Para poder tomarla hay que ser agradecido, hay que centrarse en lo que uno tiene y no en lo que le falta, hay que tener fuerza de voluntad y, por último, tener mucho sentido del humor para poder reírse de uno mismo y de las cosas que nos van pasando todos los días. Por supuesto que esta decisión no es fácil, e incluso hay que tomarla varias veces al día. Al principio uno tiene que estar absolutamente consciente y tener una actitud frente a lo cotidiano que pasa por agradecer, concentrarse en lo positivo y no en lo malo. Hay que agradecer despertar, de allí para adelante suponer que todo es un regalo. Valorar las pequeñas cosas.

–Según tu estudio, ¿hay países más felices que otros?
–Hay lugares que confunden mucho felicidad con alegría, entonces si no están contentos, no saben cómo tomar esa decisión. Hay países que son más alegres, pero no necesariamente son los mejores evaluados en el estudio cuando se trata del tema de la decisión. Colombia es el país mejor evaluado y cuando uno les pregunta por qué, ellos dicen que es porque son un país "con conciencia de muerte", por lo tanto aprendieron a disfrutar de la vida. Argentina, por ejemplo, tiene gran capacidad de disfrute, pero le cuesta tomar la decisión.

–En el caso de los argentinos, ¿cuáles son los mayores obstáculos para ser felices?
–Es una pregunta muy difícil, pero diría que el mayor obstáculo es la poca conciencia de muerte que tienen. A diferencia de otros países, Argentina no tiene grandes catástrofes naturales, ni demasiadas situaciones extremas que llevan a sus ciudadanos al borde de la muerte y esto también incide en su dificultad para lograr la felicidad. Como no tienen conciencia de muerte, tienden a posponer la decisión de ser felices. Suelen pensar "cuando tenga tal cosa seré feliz", "cuando logre tal otra", y no es así.

–¿Somos de autoboicotear nuestra felicidad?
–Sí, nos da miedo tomar contacto con nuestra felicidad. De hecho cuando a un argentino le preguntan cómo está, suele responder "bien, por suerte". Le da miedo afirmar "superbién", y le agrega el "por suerte" porque temen lo que pueda pasar. Eso tiene que ver con la culpa que nos da estar bien, no nos permitimos disfrutarlo. Incluso creemos que mientras más tiempo estemos bien, mientras más tiempo dure esa felicidad, peor será cuando se acabe, cuando nos vuelva todo lo malo.

–¿Por qué creés que el público te sigue tanto? ¿Se siente identificado con vos?
–Porque la gente no está bien (bromea). Creo que me elige porque es cariñosa, porque empezó a valorar mi trabajo, porque sabe que en las charlas hay sentido del humor, de que a pesar de que son muy emotivas y muy fuertes siempre hay un mensaje esperanzador al final. Además, el hecho de partir de investigaciones y de usar un lenguaje simple, claro, que no sea rebuscado y que todos comprendamos ayuda muchísimo. Yo nunca me he puesto en la posición de psicóloga docta. A mi la gente me conoce como la Pili, no como la psicóloga que sabe ni que va a decirle cómo tiene que hacer las cosas, porque eso ni yo lo sé. El público sabe que soy una persona más, que me equivoco y cometo errores y eso genera más cercanía, más confianza; hace que sientan ganas de escucharme.

–Un solo consejo para poder ser feliz...
–Que hay que decidirlo, que no hay que esperar un estado ideal sin problemas. Es algo que simplemente se decide y para eso habrá que tener mucha voluntad.

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