afondo - Alfredo Cornejo Alfredo Cornejo
sábado 30 de abril de 2016

"Los hombres duros no bailan", la marca Cornejo

Ante la Asamblea Legislativa. El gobernador deberá pendular entre el difícil estado de situación y abrir una perspectiva a futuro.

Tanto en el Gobierno nacional como en el de Mendoza son conscientes de que se ha llegado a un límite en el continuo anuncio de "pálidas".
Desde diciembre hasta acá entienden que debieron meter bisturí hasta el fondo en algunas áreas por lo gravoso de la herencia recibida.
Pero es difícil profundizar esa tónica sin brindarle algún alivio a la población. Sin tirar algún salvavidas real, efectivo, de donde agarrarse, aunque más no sea por un instante.
Las evanescentes promesas de un tiempo mejor, colgadas en el aire, ya no cumplen su objetivo.
El placebo pierde efectividad.
Los anuncios que viene realizando el presidente Mauricio Macri sobre promoción de empleo, planes de vivienda u obra pública, por ejemplo, van en esa dirección reparadora.
También la promesa de una rotunda baja de la inflación en el segundo semestre.
El gobernador Alfredo Cornejo, en su primer discurso de apertura de las sesiones ordinarias, mañana, en la Legislatura, se enfrentará al mismo panorama.
Sus palabras no serán unas palabras más. Una cháchara que pocos escucharán. Le van a dar espesor al clima social que se vive en estos días.

Un "halo de esperanza"

¿Qué le corresponde hacer al jefe del Ejecutivo provincial en su sermón del 1 de mayo?
Como puntualiza el presidente de los senadores radicales, Alejandro Molero, el gobernador, ante la Asamblea Legislativa "debe basar su discurso en dos partes fundamentales: rendición de cuentas y metas para el presente año".
Así debe ser.
Con una salvedad. Como es un recién llegado al gobierno, en lugar de efectuar una rendición de cuentas Cornejo volverá a plantear un crudo y sincero estado de situación.
Lo fue haciendo, ya, desde antes de asumir, en la larga transición que hubo entre las elecciones y el cambio de mando con Francisco Pérez.
Sin embargo, está dicho, no todo puede quedar en el diagnóstico del enfermo, en este caso, la Provincia.
Aparece como imprescindible empezar a cambiar las expectativas, de lo contrario todo tira para abajo.
"Habrá un halo de esperanza", vaticinan en el entorno gubernamental.

Esperanza "a lo Cornejo"

Lo que el gobernador pueda expresar de positivo a futuro hay que verlo a través de un prisma especial.
Cornejo detesta vender humo. Ya lo dijo. En esos mismos términos.
Tampoco es un entusiasta que se monta al show de la alegría.
"No somos como el PRO, que oferta sus propuestas con globitos amarillos y bailando cual Freddie Mercury sobre el escenario", dicen en el entorno del mandatario mendocino. No en tono crítico, sino para describir un carácter. Una manera de ser.
En ese sentido, Cornejo podría considerarse un heredero de esa estirpe adusta y granítica de gobernadores radicales que forjaron Santiago Llaver, Felipe y Roberto Iglesias, el Mula.
Dos duros que lo antecedieron.
"Los hombres duros no bailan", podría firmar Cornejo colgándose de un título de Norman Mailer.
Así la cosa, el gobernador ha de abrir, tal vez, una escotilla esperanzadora –no le queda otra–.
Pero será "una esperanza a lo Cornejo".
Frugal. Mesurada. Prudente.
Realismo político estricto.
Con una Provincia crónicamente endeudada y con las grandes líneas maestras en manos de la Nación, el margen, hoy, para desplegar sueños desde una tribuna local es estrecho.

Hay que pasar el invierno

Si nos atenemos a lo expuesto en estos meses por el Gobierno provincial, hay un ramillete de preocupaciones básicas.
Una, como dijimos, es la situación calamitosa en que, según testimonia, ha recibido la Provincia. La solución para Cornejo es arreglar las cuentas públicas y hacer del Estado una maquinaria más eficiente, que dé verdaderas respuestas a la gente.
Es urgente entonces modernizar ese Estado. Hacerlo ingresar a las autopistas del siglo XXI.
La educación es otra llave maestra.
También la seguridad, materia que ha sido una de las especialidades de Cornejo y que hoy sigue siendo una exigencia principalísima del ciudadano.
Resulta de gran utilidad, en este punto, la Ley de Emergencia en Seguridad sancionada durante el verano. Permitió, entre otras cosas, comenzar el saneamiento del parque automotor y la incorporación paulatina de tecnología.
Son pasos cortos.
Pero no hay otra manera de avanzar, dadas las circunstancias.
Dentro de este esquema, resulta positivo para el Gobierno que la discusión paritaria con los estatales encontrase algunas líneas de acuerdo, algunas vías de navegación.
Es una circunstancia novedosa respecto de años anteriores.
Los otros, los que quedaron en la vereda de enfrente, ofrecerán la cara combativa del Día del Trabajador.
La realidad no da descanso.
Y una buena para el final: prometen en la intimidad de la Casa de Gobierno que la perorata de mañana no pasará de una hora.
Después de las tres horas con que se despachó, impiadoso, Pérez, el año pasado, y teniendo en cuenta que Cornejo no es un florido disertante, sería una bendición.
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