Afondo Lunes, 20 de noviembre de 2017

Lo terrible de la condición humana

Nuevo libro. La escritora argentina Patricia Ratto publica Faunas, una serie de cuentos donde diversas formas de la naturaleza –en su mayoría animales– van desarrollando vínculos obsesivos que se vuelcan a lo extraño y lo violento.

Faunas, el nuevo libro de la escritora Patricia Ratto, reúne una serie de cuentos donde la presencia animal modifica la aparente normalidad de personajes que se ven transformados por la irrupción de un orden natural que, sutilmente, muestra aspectos siniestros de la vida doméstica.

Ratto es escritora y docente de literatura. Es autora de las novelas Pequeños hombres blancos, Nudos y Trasfondo, que será llevada al cine por el argentino Pablo Giorgelli.

-¿Cuál fue el origen de estos cuentos?

-Me encontraba presentando Trasfondo en Madrid, cuando un señor del público levantó la mano y comentó que había leído mis novelas anteriores y entonces, cuando se dispuso a leer Trasfondo, lo había guiado no solo la experiencia de las lecturas previas sino también la curiosidad de ver cómo iba a hacer esta escritora argentina para meter animales en un submarino. Y que había descubierto, con asombro, que finalmente lo había hecho. Revisé el papel que desempeñaban y descubrí que estaban ahí para poner en evidencia algo de la condición humana, casi siempre incómodo y terrible.

-¿Por ejemplo?

-En Pequeños hombres blancos, un perro siberiano aparece ahorcado con un alambre de púas. En Nudos, un perrito es matado a palos; unos chimangos sobrevuelan en círculos el lugar en que alguien se suicida. Y están también esos animales literarios que "se me filtraron" en Trasfondo, como el topo de Kafka que deambula exasperado por su madriguera ante la llegada de un otro amenazante.

-¿Cómo se hace presente lo siniestro?

-Freud describe lo siniestro (Unheimlich) como aquello familiar (Heimlich) que por algún motivo se transforma en algo extraño y maléfico. Por eso, muchos de los cuentos de Faunas comienzan con un ambiente familiar, pero algo, de manera gradual, empieza a enrarecerse y poco a poco ese algo va ganando el territorio de lo familiar para convertirse en desconcierto y amenaza.

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