Diario Uno afondo

La prestigiosa autora de La Saga de los Confines presenta esta tarde en la Feria del Libro su nueva novela El perro del peregrino.

Liliana Bodoc se confiesa: “Jesús no es una figura ajena para mí”

Por UNO

Por Fernando G. Toledotoledo.fernando@diariouno.net.ar

Desde las sombras bajo la mesa, la conversación puede parecer trivial. Nada importante, comparado con las migajas de pan ácimo que caen al suelo de tierra o los huesos de cordero ya chupados. Los hombres comen más o menos lo mismo y para el perro que saborea esos restos, que su amo sea Jesús de Nazaret no cambia demasiado las cosas.

La escritora mendocina Liliana Bodoc, una de las narradoras más admiradas y leídas hoy en la Argentina, se ha propuesto precisamente narrar “la historia más grande jamás contada” desde ese punto de vista: el del perro llamado Miga de León, que acompaña a Jesús de Nazaret durante sus días cruciales en Galilea. En su novela El perro del peregrino, suerte de “evangelio según el can”, la mirada será, así, muy distinta a otras.

Para la autora de La Saga de los Confines y Memorias impuras, quien es musulmana, el desafío ha sido tan apasionante como es todo lo que aborda con su pluma maestra. Porque escribir es, en suma, su cruz y su gloria. De esa pasión y de El perro del peregrino (que presenta hoy en la Feria del Libro de Mendoza: ver aparte), habla en esta charla.

–La propuesta de El perro de peregrino es sorprendente. ¿Por qué te interesó ese personaje con implicancias religiosas y cómo fue tu planteo teniendo  en cuenta tu condición de musulmana?–En tu pregunta queda claro que tengo un lío con la religiosidad (risas). Es algo que nunca he resuelto. Creo en Dios, de verdad, con todas las dificultades que eso representa para una persona que lee (risas). Pero creo. Sin embargo, el tema institucional, de las iglesias, de rezar o no, de usar o no velo, es conflictivo para mí. Siempre me parece un factor de poder de unos sobre otros y ahí es complicado. Pero a pesar de ser musulmana, la cercanía cultural con Jesús es enormemente más fuerte, es algo que no puedo dejar de lado, porque lo quiero y lo siento.

–¿A qué se debe ese sentimiento? –A que hay una simbología grabada desde la teta. Yo pertenezco a una familia que tuvo integrantes católicos, yo hice la comunión y me bauticé. Toda la simbología cristiana es algo entrañable. Es un humanismo. Jesús no es una figura ajena para mí. Por la profesión de amor que ejerció en su vida y en su muerte, más allá de quién fue su padre, más allá de si multiplicó o no panes, lo veo como un ejemplo a seguir. Ahora, hablando del libro, debo decir que hubo un autoengaño a la hora de empezar a escribirlo. Yo me dije: “Voy a hablar del Jesús histórico”. Pero a poco de andar me di cuenta de que eso no era posible. Nadie puede quitarse el peso simbólico del personaje. Es mentira que se pueda hablar de Jesús sin decir que es el hijo de Dios, aunque sea de manera subyacente. La novela no da por cierto que es Dios o lo contrario. Se mantiene en lo ambiguo.

Los ojos del perro cristiano

–¿Qué desafío extra supone narrar desde la perspectiva de un animal?–Esto apareció como una salvación para contar esta historia tantas veces contada. Contar la última cena desde las migajas y los huesos que caían al suelo era una manera de narrarlo de nuevo. No me decidía a escribir esta “historia de Jesús” hasta que encontré el punto de vista. Hasta que hallé a Miga de León. El punto de vista es su olfato, y con ingenuidad y desinterés, él narra lo que vive junto a Jesús.

–El hallazgo del “punto de vista” está bien explicitado en el dibujo de Gonzalo Kenny para la portada...–Absolutamente, quiero cada vez más a Gonzalo Kenny por eso. Él entiende siempre bien todo. Muestra una mirada de abajo hacia arriba pero en algún lugar igualitaria.

–Empezaste, decías, partiendo del Jesús histórico. ¿Debiste investigar mucho para ese abordaje?–Hubo una investigación especial hecha con mucha alegría. ¿Por qué? Te lo explico de manera simple: cuando preguntan como un juego en qué época de la historia me hubiera gustado nacer, digo con absoluta seguridad: en el tiempo de Jesús. Para mí es muy importante. Y me encantó leer de esa época y que esté presente en El perro del peregrino. Está Jesús, pero también un leproso, un eunuco, Salomé, los mendigos de Salomé...

–La novela aparece en una colección de literatura juvenil. ¿Determinó eso el enfoque de tu narración?–A esta altura de mi vida, trato la literatura juvenil con mucha naturalidad. Escribo y ya sé si sale como literatura juvenil. Lo acepto con alegría, ya no me lo cuestiono.

Años de escritura

–El año próximo se cumplirán diez años desde que cerraste el ciclo de La Saga de los Confines (dejando aparte la colección de relatos que apareció el año pasado). ¿Cómo resumís estos años de escritura?–Te juro que no había sacado la cuenta. ¡Diez años ya! Lo vivo con mucho agradecimiento, porque no me canso de repetir y nombrar a la cantidad de gente talentosísima, escribiendo textos maravillosos y

no puede editar ni vivir de eso. No es lo mismo escribir y vivir de eso que quitarle horas al sueño para escribir. Es un enorme agradecimiento para mí. No se me ocurre fortuna mejor.

–¿Han sido todo rosas o ha habido algunos sinsabores?–Sinsabores ha habido desde lo profesional, lo editorial, algunos libros maltratados (como la primera edición de Memorias impuras), ha habido decepciones. Pero nada opaca la alegría de escribir y que cada cosa que escriba se edite.

–¿Qué sigue después de este libro?–Estoy cerrando una idea que seguramente acabará en una escritura. Se llamará, creo, Amazonas/ Retiro, y contará dos historias que no son “de” terror, sino “sobre” el terror. Dicho de esta manera: del terror

que le genera a una persona el hecho de estar en un lugar extraño. La madre de todos los miedos.

Feria del Libro 2013

Hoy

  • A las 15: Sala Roja. Charla: Concientización Aseguradora-Manual de Seguro para Niños.
  • A las 15: Sala Naranja. Rock RA, didáctico de rock nacional. Por Casciani & Bonelli.
  • A las 15.30: Sala Azul. Presentación de actividades del departamento de Rivadavia.
  • A las 18: Escenario exterior. Exhibición de danzas folclóricas.
  • A las 18: Sala Azul. Taller: “¿Cómo llegar a fin de mes?”, por Elena Marta Guibourdenche de Cabezas.
  • De 18 a 20. Aula Edelij, a cargo de la Asociación Edelij: Presentación Fundación Antisopa, una propuesta para chicos a través del arte. A cargo de Ana Alé.
  • A las 18.30: Sala Roja. Presentación del libro El perro del peregrino, de Liliana Bodoc. Presenta: Marcelo Padilla.
  • A las 19: Sala Azul. Siete años en la China. Diario de un profesor. Carlos Garelli.
  • A las 20: Sala Violeta. Famélica, de Manuel García. Teatro.
  • A las 20: Sala Circular. Ámbar Voces. Música.
  • A las 20: Sala Circular. Trío Chakana. Música.
  • A las 20.30: Sala Naranja. Cine: Palabra de artista, de PinkLab. Arte y Diseño (3 min.). Ciclo ERCCyV: ApusTunduqueral, de Celeste Contreras (21 min.). Continuará… Quino y Mafalda (28 min.).Largometraje: Sueños lúcidos, de Diego Chino Flores (26 min.).
  • A las 20.30: Sala Azul. Mendoza Zombie. Attack, de Mario Japaz.
  • A las 20.30: Escenario externo. Dúo Nuevo Cuyo, Oyarzábal-Navarro y Los Tromberos de Santos Flores (música).
  • A las 21: Sala Violeta. Manuel García Migani.
  • A las 21: Sala Azul. AbyaYala, una visión indígena. Actividad presentada por Prensa Latina y Acercándonos. Con Martín Hacthoun, Julio Rudman y Ernesto Espeche.
  • A las 21: Sala Roja. Entrevista: Literatura y periodismo. Realidad y ficción. Con Carlos Ulanovsky, Enrique Oviedo y Roberto Follari.

Hora y lugar: de 14 a 22, en el Espacio Cultural Julio Le Parc (Mitre y Godoy Cruz, Guaymallén)Entrada: gratis.