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La solución es la tolerancia artificial

Los niños que sufren alergia alimentaria a la leche y al huevo pueden ser tratados por primera vezgracias a un programa desarrollado por el Hospital Gregorio Marañón (Madrid). El tratamiento

consiste en inducir artificialmente la tolerancia a estos alimentos mediante una pauta de

desensibilización basada en la administración de pequeñas cantidades de leche o de huevo, que

aumentan progresivamente hasta conseguir la cantidad de una toma habitual sin reacciones alérgicas

adversas.

El número de niños con alergias a alimentos está creciendo en España, especialmente a la

leche y al huevo. La historia natural, dice Elena Alonso, del Hospital Gregorio Marañón, es

evolucionar hacia la tolerancia, y la mayoría de los afectados termina curándose. En el caso de la

leche, el 85% se cura de forma espontánea a los cuatro años; y en el del huevo, el 75% a los cinco

años de tratamiento. Sin embargo, dice, hay un pequeño número de niños que no se curan y deben

vivir con una complicada dieta exenta de leche y huevo. En estos casos, se convierte en alergia

persistente, que llega a alcanzar al 15% de los niños que no pueden tomar leche, y al 25% respecto

del huevo.

Hasta ahora había dos tipos de tratamiento: evitar estos alimentos y los productos que los

contengan, y el tratamiento sintomático de ingestiones accidentales. Sin embargo, explica Alonso el

67% de los niños mayores de cuatro años con alergia a la leche ha sufrido algún episodio alérgico

en los dos años previos; el 80% ha sufrido cambios en su vida diaria, y el 85% ha tenido problemas

relacionados con las actividades extraescolares. Según la Asociación Española de Alérgicos a

Alimentos y Látex (Aepnaa), el 18% de las reacciones alérgicas en los niños tiene lugar en el

ámbito escolar.

El programa de inducción a la tolerancia de leche y huevo ha tratado a 98 niños con alergia a

la leche y a 29 intolerantes al huevo, todos ellos mayores de cuatro años, con una tasa de éxito

del 90%. Es un procedimiento novedoso, que se realiza por vía oral de forma pautada y controlada,

empezando por cantidades muy pequeñas mezcladas con zumos. 'Conforme el niño va admitiendo esas

cantidades, se incrementan hasta elevar su umbral de tolerancia hasta llegar a 175 o 200

centímetros cúbicos en una sola toma', explica Alonso. Y con ello se alcanza la tolerancia total

del alimento, es decir, 'la curación' y se evitan los síntomas y problemas de restricción de

alimentos y actividades que presentaban los niños y su entorno, adquiriendo una mayor calidad de

vida.

En España, al menos un millón de personas sufre reacciones alérgicas a alimentos,

especialmente a la leche, al huevo y al pescado. Muchos de ellos son niños que ven limitada su

calidad de vida y las posibilidades de participar en actividades tan habituales para otros niños

como disfrutar de una comida familiar, comer en el colegio, tomarse una pizza o un bollo o incluso

asistir a una fiesta infantil. Una ingesta accidental de un alimento al que se es alérgico (lo que

ocurre con frecuencia debido a la falta de identificación de muchos ingredientes) puede tener

consecuencias graves, desde urticaria a anafilaxia.

Las personas afectadas por algún tipo de alergia están obligadas a seguir una dieta

totalmente exenta de dichos alérgenos. Productos básicos en la dieta de cualquier niño, como la

leche o el huevo, deben ser sustituidos por fórmulas especiales, de venta en farmacias, que son

visadas por la Seguridad Social sólo hasta los dos años. Lo que supone un alto coste cuando el

afectado no supera su alergia y debe seguir, para mantener un estado nutricional correcto, con su

consumo después de esta edad. Evitar estos alérgenos más habituales es difícil, dada su amplia

presencia en los productos manufacturados cuyo consumo puede suponer un riesgo para el alérgico.

Según la Aepnaa, muchos productos contienen alérgenos (leche, huevo, etc.) bajo otras

denominaciones. Y denuncian que son poquísimos los productos que se venden con el etiquetado 'libre

de', y ofrecen, por lo tanto, una seguridad de consumo al afectado. / RAFAEL PÉREZ YBARRA