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lunes 27 de noviembre de 2017

La función de mamá

Por Bernardo Stamateas*
bernardoresponde@gmail.com
*Psicólogo, sexólogo y escritor. Autor de los best sellers Gente tóxica, Quiero un cambio, Fracasos exitosos y Más gente tóxica, entre otros.
@BerStamateas
www.bernardostamateas.com

Cuando una mamá tiene a su hijo en brazos, por lo general lo carga hacia su corazón. La razón de ello es que la madre representa la abundancia, la ternura, y es el primer vínculo del niño. Nuestra relación con mamá debe estar sana porque de ahí surge nuestra capacidad para prosperar y avanzar en la vida.

Cuando un papá tiene a su hijo en brazos, casi siempre lo sostiene mirando hacia afuera. Esto es una metáfora, porque el padre transmite, en términos generales, la fuerza para ir hacia afuera, mientras que la madre transmite la fuerza para ir hacia adentro. Es por ello que una relación conflictiva con nuestra madre suele acarrear muchos conflictos y una gran pérdida de tiempo.
Te invito a analizar tres tipos de mamás difíciles.

La mamá absorbente
Sobreprotege a su hijo porque lo ama mucho pero, en el fondo, tiene miedo. Entonces se para en el miedo de que le ocurra algo y le da de más, lo cuida todo el tiempo. Arma una simbiosis y como resultado los hijos no saben dónde están parados en la vida y no son capaces de asumir su responsabilidad. Porque todas las decisiones vienen del lado de mamá. La sobreprotección no es ni "sobre", ni "protección". Lo único que transmite es miedo. En realidad, esa mujer no ve a su hijo seguro como para enfrentar la vida, razón por la cual no crecerá firme, lo hará con inseguridad. Hay que distinguir entre las mamás sobreprotectoras cariñosas y las mamás sobreprotectoras manipuladoras. Estas últimas expresan cosas tales como: "No te preocupes, si ya no querés a tu mamá"...

La mamá agresiva
Es la que grita: "¡Basta! ¡Me tenés cansada!". Le grita al hijo pero también al que maneja a todo el mundo porque es una mujer que no pudo realizarse a sí misma, hay áreas de su vida que no están sanas. Entonces lo que hace es gritar, descalificar, insultar, pegar, maltratar o ser distante o fría. Es una persona que tiene conflictos pero en vez de resolverlos los escribe en la vida de sus hijos. Muchos hijos recibimos la escritura de nuestros padres y creemos que es nuestra, la hacemos propia. Es como el actor que actúa tanto un papel que lo termina creyendo. La mamá que descalifica, que insulta, que maltrata, escribe su propia frustración en sus hijos.

La mamá sacrificada
Su mensaje es: "Lo hice por vos". Es la mamá "con cara de pena" que dice: "Te hice la comida"... "Acá estoy, no te preocupés por mí". Para ella, todo es dolor. "Te parí con dolor, casi me muero cuando naciste". "No pude estudiar por vos... no puedo salir por vos... no me separé de tu padre por vos para darte un hogar". Todo está teñido por el sufrimiento. "Cuando eras chiquito, te despertaste 444 veces, te cambié 1.242 pañales y tu padre me rechazó por vos 348 veces". Tiene todo computarizado porque es una mamá sacrificada.

Los hijos no tenemos que copiar a nuestros padres, es decir ser iguales a ellos. Tampoco tenemos que procurar ser todo lo contrario de lo que ellos fueron. Porque cuando uno fotocopia la vida de su mamá (o de su papá), no construye su propio modelo. Y cuando una mujer dice: "Quiero ser totalmente distinta de mi mamá", en el fondo, sigue unida a ella porque sigue siendo el patrón para construir su identidad como mujer y madre. Lo ideal es construir nuestro propio mundo. ¿Cómo? Aceptando a nuestros padres tal como son, sin tratar de cambiarlos. Aprendiendo a perdonarlos, si es necesario, y a soltarlos. Esa es la única manera de no quedar estancados y ser capaces de volar para construir nuestra propia historia.
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