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Jaque debería ir a ver “Invictus”

Celso Jaque debería tomarse un respiro por estos días e ir a ver Invictus al cine. La película nosólo es un legado más del director Clint Eastwood a la historia de la cinematografía, sino que por

sobre todas las cosas es una imponente lección de liderazgo. Eso mismo que el gobernador parece

estar tratando de encontrar estas últimas semanas a través de movimientos políticos y de consultas

a motivadores profesionales.

La historia transcurre en 1995 durante los primeros meses de Nelson Mandela, personificado

por Morgan Freeman, como presidente de una Sudáfrica democráticamente muy inestable y se desarrolla

además en el período de transición del apartheid a una sociedad en la que los negros tuvieran

cabida.

Para lograr la unidad nacional, Mandela utiliza al rugby (un deporte de blancos) y logra

motivar de tal manera a los Springboks (el equipo nacional), que los sudafricanos terminan

obteniendo el campeonato mundial.

Esa "estrategia humana" tuvo un elemento vital. El presidente forjó una amistad con el

capitán de los Springboks, François Pienaar (interpretado por Matt Damon) y juntos consiguieron que

los jugadores del equipo superaran su mediocridad de ese momento hasta alcanzar un objetivo

impensado: ser los mejores, ganando incluso una final al mejor equipo del mundo, como eran en aquel

entonces los All Blacks.

El Gobierno de Mendoza tiene por delante un desafío de la misma magnitud al que tuvieron

entonces los jugadores de rugby sudafricanos.

Para Jaque, sus ministros y para los casi 300 funcionarios que colmaron el Ángel Bustelo el

lunes pasado en una especie de retiro espiritual, conseguir revertir en 21 meses la imagen de una

administración sin líder, con profundas deficiencias de gestión y disociada de la sociedad, suena a

imposible.

Pero ya se los dijo Fabián Pérez, el motivador y capacitador profesional que llegó el lunes

convocado por el titular de la OSEP, Marcelo Costa, quien les mostró una y otra vez varios avisos

de la última campaña de Adidas: "Imposible is nothing".

"Nada es imposible", los arengó, para tratar de convencer a este equipo golpeado y sin

confianza de que todavía se puede enfrentar a los All Blacks e incluso ganarles.

En busca del líder

El gobernador mendocino volvió con ánimo renovado de sus vacaciones en el Caribe. Y empezó a

dar señales de cambio.

"Lo primero que tiene que hacer un líder que está cuestionado o no tiene buenos resultados es

hacer un trabajo introspectivo. Tiene que pensar dónde quiere estar, cómo quiere llegar al día en

que tenga que entregar el bastón de mando. Tiene que ser un visionario", analiza Pérez.

Algo de eso parece haber entendido Jaque. Últimamente intentó reordenar el Partido

Justicialista, mostrarse al frente del Gobierno, con un rumbo claro, con objetivos definidos y

hasta con la consigna de "trabajar, trabajar y trabajar".

Aunque todavía da la impresión de faltarle algo.

En un tramo clave de Invictus, Mandela se enfrenta a su partido, el poderoso Congreso

Nacional Africano (CNA), que había decidido cambiarle tanto el nombre como el color verde y dorado

a la camiseta de los Springboks.

"Los blancos adoran a los Springboks y sus colores, es una decisión equivocada", se plantó

Mandela, resistiendo incluso las acusaciones de traidor a la causa negra.

Para convencer a sus partidarios, utilizó una frase que ojalá alguna vez pudiera soltar

Jaque. "Me eligieron como su líder, ahora déjenme dirigirlos", les pidió.

Según el motivador Pérez, existen al menos cinco tipos de líderes: el democrático, el

delegador, el consultivo, el autoritario y el paternalista.

De este pequeño listado, los últimos dos influyen negativamente sobre sus dirigidos. Jaque no

ha sido hasta aquí un líder autoritario, aunque sí paternalista.

Esa clase de dirigente que se hace cargo de todo, que delega poco y que luego poco resuelve.

Su equipo también tiene un enorme desafío. Aunque el propio Pérez le impone una alerta más

allá de creer que nada es imposible.

"Siempre están los equipos que empiezan los campeonatos para salir campeones y otros para

salvarse del descenso. Yo me imagino que cuando un partido muy popular como éste (por el PJ) gana

una elección lo hace para salir campeón. El tema es comenzar una gestión con un equipo con

potencial. Si eso no se hace desde el principio, después se hace muy difícil", toda una definición

de este licenciado en Administración de Empresas.

También hay un capitán

Así como Mandela lo tuvo a Pienaar, Jaque tiene en Alejandro Cazabán al capitán de su equipo.

"En los momentos más difíciles, ¿dónde encuentras la inspiración para ser un buen líder?", le

pregunta Mandela a Pienaar en otro momento clave de la película.

"En intentar ser un buen ejemplo para los demás", responde el jugador de rugby.

Otro caso a imitar. Jaque y Cazabán no podrán sacar juntos adelante el Gobierno si el capitán

está por encima del equipo. El gobernador busca la unidad del Justicialismo, mientras el secretario

de la Gobernación, por caso, fue quien provocó la ruptura con el diputado Omar Félix al intentar

cooptar a la intendenta de San Rafael, Cristina Da Dalt, dirigente que responde al legislador

nacional.

Hasta aquí, en el cuarto piso de la Casa de Gobierno parece que han visto Avatar,‑la gran

sensación del momento en los cines, que tiene como eje a una relación simbiótica.

El filme futurista de James Cameron no está nada mal, pero siempre son mucho más

recomendables las películas del bueno y viejo Eastwood.

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Nuestro gobernador, Celso Jaque.
Nuestro gobernador, Celso Jaque.
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Morgan Freeman, como Mandela, da la mano a Matt Damon, como Francois Pienaar, el capitán de los Springboks.
Morgan Freeman, como Mandela, da la mano a Matt Damon, como Francois Pienaar, el capitán de los Springboks.
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Jaque en abrazo fraterno con Fayad.
Jaque en abrazo fraterno con Fayad.
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Nuestro gobernador, Celso Jaque.
Nuestro gobernador, Celso Jaque.