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Jaque ante su hora señalada

El gobernador Celso Jaque pareciera estar logrando en estos días lo que busca afanosamente desdehace meses: darle un giro copernicano a su gestión.

¿En qué consistiría este cambio rotundo? En salir de la anomia, de la imagen de palidez

instalada en la población para levantar cabeza, sacar pecho y pasar a la ofensiva.

Se trata, en lo esencial, de reconciliarse con la opinión pública.

Y también consigo mismo.

Este asunto, aunque no lo admita expresamente, desvela al gobernador. De lo contrario no se

preocuparía en aclarar, una y otra vez, cuando se le mencionan las negativas encuestas de imagen,

que a él lo tratan como lo tratan sólo porque es un patito feo.

Jaque cree, aun hoy, que es un buen gobernador, solícito y aplicado, pero que los mendocinos

no logran advertirlo. No lo ven.

Se siente un incomprendido.

Este dilema, este cerrado drama personal, si puede llamarse así, se reeditará el sábado

próximo.

De nuevo el gobernador se enfrentará al humor de su pueblo en el Frank Romero Day.

Será un nuevo baño de sinceridad.

¿O no? ¿O será todo lo contrario? ¿Un tributo más a la hipocresía?

El dolor por los silbidos

El año pasado, en el ingreso al Teatro Griego para el acto central de la Vendimia, el

Monstruo (utilizando una analogía viñamarina) le dedicó al gobernador una estentórea silbatina.

Eso le estrujó el corazón. Lo hirió, emocionalmente, más que cualquier otra cosa. Más que

haber perdido, meses después, las elecciones legislativas.

Hasta tal punto fue tocado, que sus íntimos de inmediato ensayaron una explicación increíble

y torpe: "Fue una maniobra montada por Alfredo Cornejo", intentaron justificar.

Darle tal protagonismo al intendente de Godoy Cruz, además de inverosímil, denotaba groseras

falencias propias para asumir la realidad.

Bajo este antecedente, ¿cómo abordará el mandatario mendocino su nueva comparecencia ante el

soberano?

La respuesta a dicho interrogante concentrará varias de las claves para entender al nuevo

Jaque, al Jaque recargado, al modelo 2010 que pretende comerse la cancha borrando las penurias del

pasado reciente.

¿Sincerar o camelar?

Los lugartenientes de Jaque y sus amigos más cercanos siguen considerando que el gobernador

tiene pasta de líder, que es un crack que todavía no ha explotado.

Pues bien, démosle crédito.

¿Cómo enfrentan los grandes jugadores una tribuna hostil? ¿Se esconden y le sacan el cuerpo

al desafío? ¿Disimulan y maquillan la situación? ¿O, por el contrario, salen a torcer el destino a

base de talento y fe en sí mismos?

Cristiano Ronaldo, único hoy por hoy en ponerse a la vera de Messi como mejor jugador el

mundo, es un ejemplo perfecto.

"Ronaldo es uno de esos jugadores que cuando escuchan silbidos y abucheos hacia su persona,

en vez de venirse abajo, se crecen y dan lo mejor de sí mismo", explica un analista del fútbol.

"Me encanta que me abucheen", solía decir el portugués cuando estaba en el Manchester. Hoy,

en el Real Madrid, repite exactamente lo mismo. Luego entra a la cancha... y la descose.

Así se gana la tribuna.

Como hacía Maradona en su tiempo.

Como Cristian Soloa en Viña del Mar, que, esta semana, transformó la silbatina con que lo

recibió el Monstruo en una ovación final gracias a su inspirada versión de El día que me quieras.

Un buen Jaque, un Jaque virtuoso, bien plantado en sus zapatos, con alma de líder, no debería

temer, jamás, la expresión espontánea de su gente.

Si ésta es negativa, debe hacerla suya y torcerla sobre la base del trabajo en la recta

dirección.

La otra alternativa, la de falsear los signos del Frank Romero Day escamoteando el grueso de

las entradas al público para colocar en las gradas a militantes aleccionados, a aplaudidores pagos,

como le aconsejan algunas mentes oscuras y retorcidas de su entorno, sería un error garrafal.

Nada podrá disimular la fantochada.

Y, ahí sí, el divorcio con la opinión pública sería fatal. Imperdonable hasta el fin de los

tiempos.

El camino del trabajo

A Jaque, para su operativo de reconstrucción, no le hace falta ese tipo de maniobras

fraudulentas.

Es un hombre de trabajo, una persona que sabe tender la mano.

Ahí da lo mejor de sí.

En fajinas como las de ayer, cuando se abocó desde la madrugada a las tareas que demandaba el

terremoto, es cuando logra ponerse codo a codo con los mendocinos.

Ese Jaque auténtico es el que alguna vez pudo metamorfosearse en el Jaque de la gente y ganar

los comicios que lo llevaron a la cima del poder provincial.

El Jaque de las picardías al que lo impele algún Rasputín cercano es el que hoy es maltratado

por la consideración popular.

Por fortuna, los últimos movimientos alientan un camino ascendente.

Se percibe en hechos concretos del gobernador: en juntar la tropa para insuflarle nueva

mística, en la convocatoria a un motivador profesional que saque al equipo de su parate mental, en

cobijarse en el peronismo local conducido por el lasherino Miranda dejando por un momento el

servilismo hacia los Kirchner, en el encuentro a solas que viene de tener con el arzobispo José

María Arancibia.

Son señales de un Jaque en mameluco que apunta a volcarse sobre su provincia en lugar de

responder como un autómata a los mandatos del poder central.

Luz al final del túnel

La encuesta semanal que acaba de concluir la consultora Enrique Bollati y Asociados arroja un

elemento para sustentar lo dicho.

La percepción sobre la persona de Jaque, del Gobierno provincial y del Gobierno nacional

sigue siendo en extremo adversa.

Sin embargo, hay un matiz: han bajado las opiniones negativas extremas, esas que califican

con adjetivos como "malo" o "pésimo".

En resumen, "se ha detenido, por ahora, la caída del Gobierno provincial", indica Bollati.

Coadyuvan algunas razones. Por ejemplo, el factor estacional. En verano y en época vendimial,

la gente se pone más comprensiva, de mejor ánimo.

También colabora el pésimo cuadro que ofrece la oposición, en especial los radicales, cuya de

pelea de perros y gatos entre todos los sectores termina favoreciendo al Gobierno que muestra una

mayor estabilidad emocional.

Le están dejando parte de la mesa servida.

¿Cuál Celso veremos?

2010 recién empieza.

Jaque está empeñado en recuperar el terreno perdido.

Las próximas horas darán la pista de cómo buscará reconciliarse con su comunidad.

¿Será con trabajo, tesón y autenticidad?

¿O a fuerza de viveza criolla, haciéndose el pícaro?

Todo un dilema.

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Jaque cree, aun hoy, que es un buen gobernador, solícito y aplicado, pero que los mendocinos no logran advertirlo. No lo ven.  Ilustración: Marchese
Jaque cree, aun hoy, que es un buen gobernador, solícito y aplicado, pero que los mendocinos no logran advertirlo. No lo ven. Ilustración: Marchese
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Ilustración: Marchese
Ilustración: Marchese