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miércoles 22 de noviembre de 2017

¿Existen los nativos digitales?

Interesante reflexión sobre el nativos e inmigrantes digitales.

Por ELENA CEBALLOS/El Mundo

Hace unos meses tuve que llevar a mi hijo pequeño a la revisión anual de oftalmología. Para medir su agudeza visual, la doctora le presentó una lámina con diferentes símbolos que él debía identificar. En un momento dado, fue incapaz de nombrar uno de ellos. A la pregunta de la doctora de si lo veía, la respuesta de mi hijo fue: "Lo veo, pero no sé qué es". El símbolo en cuestión era un teléfono antiguo y la razón por la que no sabía lo que estaba viendo es que mi hijo es un nativo digital.

En 2001, Marc Prensky acuñó el término nativo digital para denominar a aquellas personas rodeadas desde muy temprana edad por las nuevas tecnologías y nuevos medios de comunicación. Crecen y se desarrollan una manera de pensar, de procesar la información y de interactuar con los otros, fundamentalmente diferente a la de sus predecesores, a los que bautizó como "inmigrantes digitales".

Esta nueva generación es "hablante nativa" del lenguaje digital de los ordenadores, los videojuegos y de Internet.

Desafortunadamente, hoy en día el término nativo digital se ha desvirtuado. Sin duda, su actividad con la tecnología configura sus nociones sobre comunicación, conocimiento, aprendizaje e incluso sus valores personales y su manera de relacionarse con otros, tanto individualmente como en grupo, pero eso no significa que mi hijo haya nacido con un súper poder que le permite ser absolutamente competente en el uso de ordenadores y dispositivos digitales, del mismo modo que ser nativo español no le sirve en bandeja el Premio Cervantes.

Las últimas investigaciones en neurobiología sostienen que este entorno tecnológico en el que han crecido y crecen estos nativos digitales influye en la evolución de su cerebro hasta el punto de que, tal y como afirma el profesor de genética de la Universidad de Barcelona David Bueno, hay una disminución en las conexiones de la zona de gestión de la memoria del cerebro, porque parte de esta función se ha externalizado hacia los aparatos digitales.

Pero al mismo tiempo hay una mayor robustez de conexiones en las zonas de integración del cerebro, lo que permite incorporar muchos datos diferentes en un mismo trabajo.Nuestros hijos siempre serán los más listos, los más altos y los más guapos, pero por mucho que nos maraville su habilidad para poner su película favorita en el reproductor de Blu-Ray a la tierna edad de dos añitos o su capacidad casi mágica para instalar nuevas apps en nuestros teléfonos, no nacen siendo competentes digitales y precisan de un entorno seguro donde aprender a hacer uso de la tecnología omnipresente en sus vidas.Un entorno responsable y seguro, que los inmigrantes digitales tenemos que procurarles. Un entorno que exige de una dedicación de tiempo y recursos, de unas reglas y una enseñanza para hacer buen uso de todas las posibilidades que la tecnología les brinda. Tenemos que ayudarles a analizar y responder correctamente a la enorme cantidad de información que reciben. Y esto no tiene nada que ver con conocimientos sobre tecnología sino con el sentido común, que se desarrolla con la experiencia, y en esto los padres somos los auténticos expertos.

¿Nativos digitales? Si nos atenemos a la definición de Premsky, sí. ¿Competentes digitales? Eso es algo que depende de nosotros, los inmigrantes digitales.

Elena Ceballos es Marketing Manager Cinema Products Europe de Dolby Laboratories.
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