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Enero ya registra cinco ahogados

Walter Alberto Rodríguez (32) se convirtió ayer en la quinta víctima fatal por ahogamiento en loque va de enero y es la tercera persona que muere en el dique Cipolletti. El hombre fue encontrado

en las compuertas del embalse, lugar donde había sido visto antes de desaparecer.

Los amigos de Rodríguez indicaron que el domingo, cerca de las 20, estaban nadando muy cerca

del paredón cuando la corriente lo arrastró hasta las compuertas del dique, donde hay una

profundidad de 10 metros. Pidió auxilio, pero una vez allí el agua se lo tragó.

La anterior muerte ocurrida en relación al Cipolletti fue la de Alberto Agnello (24), quien

se lanzó de cabeza al agua y quedó inconsciente por el golpe ese mismo domingo por la tarde.

Mientras que la primera muerte del mes sucedió el 2 de enero, cuando un hombre de 42 años se tiró a

un colector del mismo dique.

A estos tres fallecimientos se suman las muertes del joven Omar Ortiz (27), en Tupungato el 8

de este mes, y de José Capellán (30), ocurrida el 3 en una hijuela de Luján.

Los registros oficiales muestran que cada año mueren alrededor de 50 mendocinos por

ahogamiento. El grueso de este tipo de accidentes se produce en cauces de riego, ríos y espejos de

agua.

Este dato indica claramente que la imprudencia es la madre de las tragedias.

Sin embargo, los mendocinos siguen haciendo caso omiso a las prohibiciones establecidas por

la normativa vigente (la resolución160/93 del Departamento General de Irrigación) y los controles

de diversos organismos no bastan para contener a las multitudes que cada fin de semana se agolpan a

la orilla del agua.

No hay sanciones

Ante la reiteración de muertes por inmersión,

Diario UNO consultó a Daniel González, director de Recursos Naturales, quien tiene

el control náutico y de pesca en los espejos de agua y con la colaboración de municipios, Defensa

Civil, Policía e Irrigación lleva a cabo las tareas de prevención para evitar ahogamientos.

González explicó que la norma sólo indica la prohibición, pero no existe ningún tipo de multa

o sanción que implique algún tipo de castigo para los infractores.

De todos modos, González consideró que "la aplicación de sanciones o multas no cambiará la

costumbre de los mendocinos de volcarse a lugares donde no deben bañarse. Es un problema cultural,

que se paga con la vida".

Por el momento, desde la Dirección de Recursos Naturales han solicitado refuerzos a todas las

partes involucradas para vigilar los espejos de agua y ríos.

El funcionario apeló al autocuidado que cada individuo debe tratar de cumplir. "Pero si uno

va a lugares donde nadie puede auxiliarlo, donde está prohibido bañarse, entonces no hay control

que alcance", explicó.