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Coca Cola lanzó una publicidad donde se ve a los argentinos contagiando el fervor a Sudáfrica. Pero en internet se ven idénticos avisos para Chile, Uruguay y Paraguay.

El spot que emociona y golpea el ego

Por UNO

La era de la aldea global tiene sus ilusiones pero también sus decepciones. Anoche comenzó aemitirse en televisión y en radio un spot publicitario de Coca Cola promoviendo el Mundial de

Fútbol 2010, que se jugará dentro de un mes en Sudáfrica y del que la gaseosa más famosa del

planeta es sponsor histórico. La idea es novedosa: los creativos de la agencia publicitaria Santo

repararon en un pequeño país africano llamado Lesotho para promover las virtudes futboleras y

emocionales de la Argentina entre sus dos millones de habitantes.

La pieza fílmica está desde hace algunos días en YouTube, el sitio de internet por excelencia

al que cualquier ciudadano del mundo puede subir sus videos para buscar un par de minutos de fama

personal. Hasta allí todo bien. Las primeras imágenes de Lesotho muestran un clásico país africano,

que no clasificó para el Mundial y al que los argentinos irán a colonizar futbolísticamente. Por

allí aparece uno de nuestros hinchas repartiendo camisetas de la Selección; enseñando los cantitos

de la tribuna con una moderna pantalla de karaoke y adiestrando a los lesothenses en el arte de

asar y de preparar choripanes.

La escena es realmente divertida y logra conmovernos a fuerza de esa argentinidad que solemos

exportar cuando viajamos al exterior, y mucho más cuando tenemos puesta una camiseta celeste y

blanca. Un africano muestra las fotos maradonianas de "Dalma y Gianina" (las hijas de Diego) en su

billetera; otro hace el "inflador" con el que el "Piojo" Claudio López festejaba sus goles y todos

terminan sacando sus cuerpos fuera del micro cuando van hacia el estadio mundialista para gritar

como flamantes y desaforados barrabravas en el final del spot. Imposible no sentirse identificado.

Claro que la magia que el aviso logra en televisión pierde un poco el efecto emocional cuando

el universo es internet. La enorme oferta de videos que posee YouTube deja enseguida al descubierta

las otras piezas que la División Sur de América Latina de Coca Cola preparó para nuestros países

vecinos.

Con un sólo click se puede observar exactamente el mismo spot hecho para Uruguay, Paraguay y

Chile. El inflador del "Piojo" López es reemplazado por el festejo del "Matador" Marcelo Salas en

la versión chilena; el choripán se transforma en el chipá paraguayo y la pintada "Halala Argentina"

pasa a ser "Halala la Celeste" cuando el hincha colonizador es uruguayo. El sentimental fanático

del fútbol se siente golpeado por el mismo guión, los cantitos tan similares y hasta los mismos

actores. Y así lo reflejan muchos de los que dejan sus comentarios desilusionados en las páginas

donde se anticiparon los spots sudamericanos.

"Quisimos transmitir esta pasión y la felicidad que genera alentar a un equipo y compartir

esta emoción con otras personas", cuenta en el texto promocional de la campaña el director regional

de Coca-Cola, Esteban Socorro. "Es una gran oportunidad para contagiarles nuestro amor por la

camiseta", completa el director creativo de la campaña, Sebastián Wilheim.

Habría que hacer como Woody Allen en Annie Hall y preguntarle a Marshall Mac Luhan si pensó

alguna vez que la explosión de la comunicación global que anticipó como nadie podría herir los

sentimientos ancestrales que despierta el fútbol y generan millones de dólares en la industria del

entretenimiento.

Para los argentinos que depositan sus sueños mundialistas en los hombros de Maradona, Messi,

Verón y compañía el consejo es que disfruten el spot criollo de Coca-Cola y no cliqueen las

versiones de los países hermanos que flotan en el mar de internet. Haber exportado el carnaval

futbolero de las tribunas más allá de nuestras fronteras se nos vuelve en contra y alcanza para

provocarnos el dolor de una puñalada en el corazón del invencible ego argentino.

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