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Esta especie de cangrejo "yeti" vive en condiciones extremas, sin luz, y casi sin oxígeno en lo profundo del océano.
 

El cangrejo de pecho peludo

Por UNO

El cangrejo de pecho peludo, apodado «Hoff» en honor al actor David Hasselhoff -en una época tan proclive a enseñar el pectoral-, es una extraña criatura descubierta recientemente que, por su rareza, no se sabía muy bien de dónde había salido. Habitante de los respiraderos hidrotermales en las profundidades del Océano Austral y el Índico, los orígenes de este animal resultaban un misterio. Ahora, un equipo de científicos de la Universidad de Oxford ha realizado un estudio genético que demuestra que este cangrejo Yeti (Kiwaidae) no es una reliquia abandonada en aguas profundas, sino, en término evolutivos, un recién llegado, ya que se diversificó hace 40 millones de años.

Los cangrejos «Hoff», que aún no han sido descritos científicamente y son probablemente dos especies distintas, se separaron de sus primos Yeti de garras peludas y se repartieron hacia el este en cordilleras submarinas del Pacífico, a través del Paso de Drake entre Sudamérica y la Antártida, hasta alcanzar los respiraderos en el Océano Austral y la India.

Los Hoff viven en uno de los ambientes más extremos del planeta, a más de 2.000 metros bajo el mar, donde los respiraderos volcánicos sobrecalientan el agua hasta los 380 grados centígrados y expulsan productos químicos nocivos. No hay oxígeno y muy poca luz. Se alimentan de las bacterias que «cultivan» eficazmente en sus pechos peludos. Después las atrapan con sus piezas bucales especiales como peines con las que cuelan las bacterias para poder devorarlas.

«Cocinados vivos»

Sin embargo, a pesar de su resistencia, la nueva investigación muestra que su precario estilo de vida podría dejar a los «Hoff» vulnerables a los cambios en los niveles de oxígeno de los océanos causados por el calentamiento global. El cangrejo tiene que situarse lo suficientemente cerca de las rejillas de ventilación para obtener alimento, «pero no tanto que corran el riesgo de asfixiarse o ser cocinados vivos», explica Nicolai Roterman, del Departamento de Zoología de la Universidad de Oxford.

Alguna vez se pensó que (a diferencia de los habitantes de la tierra o del mar de poca profundidad) las criaturas que viven alrededor de los respiraderos de aguas profundas podrían ser inmunes a los efectos de los cambios climáticos extremos, en la medida en que las bacterias de las que se alimentan no se verían afectadas por los patrones climáticos de la superficie. Sin embargo, una reevaluación de las edades de los animales que viven en esos hábitats sugiere que, lejos de ser antiguas «reliquias», la mayoría de las especies de ventilación se diversificaron en los últimos 55 millones de años aproximadamente. Las razones no están claras, pero un período de intenso calentamiento global que abarca varios millones de años y que redujo drásticamente los niveles de oxígeno en aguas profundas a nivel mundial puede ser el culpable.

Los orígenes relativamente recientes de los cangrejos Yeti parecen confirmar que los habitantes de los respiraderos de aguas profundas pueden desaparecer periódicamente y los respiraderos solo se repueblan por una ola de nuevas especies cuando las condiciones vuelven a ser favorables otra vez. Los científicos creen que durante los episodios de calentamiento global extremo, la circulación entre las aguas superficiales bien oxigenadas y las más profundas va a disminuir, lo que lleva a la disminución gradual de oxígeno en las profundidades del mar.

En esas circunstancias, los cangrejos Yeti y otras criaturas tan especiales pueden estar abocadas a las extinción. Con menos oxígeno del que ahora disponen, se enfrentarían a la difícil elección de «asfixiarse o morir de hambre».

Fuente: ABC.es