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El arte de esculpir en la calle

Por Carolina Baroffioccbaroffio@diariouno.net.ar

Tallar la calle. Calar hondo en ella, esculpir allí la creación a la par del otro. Salpicarnos con trozos de un arte inacabado que madurará en cada uno de los que transitamos el misterioso camino de la vida.

El propósito es tentador y revela una vez más los latidos creativos de su inventor: el escultor Federico Arcidiácono.

Siguiendo las huellas de su apellido, sinónimo de arte en Mendoza, el hijo del admirado fotógrafo Cayetano Arcidiácono cuenta por qué decidió llevar sus maderas a espacios públicos y crear allí sus obras escultóricas.

Su primera experiencia de crear en vivo y en directo fue con la escultura El misterio del solitario, el año pasado, para la apertura del Espacio Le Parc. Ahora trasladó sus materiales a los jardines de ingreso del Ministerio de Cultura (España y Gutiérrez, Ciudad), donde hasta el fin de semana está trabajando en su obra El misterio de la inocencia.

Ambas piezas –trabajadas en álamo blanco, su madera preferida, esa que nos recuerda a los mensajes de amor de adolescencia– pertenecen a la misma serie inspirada en un relato que le leyó su mujer y que lo movilizó:

“Un niño se encontró con una lupa y sin entender para qué le serviría la desestimó. Hasta que un día, crecido ya, al morder un pedazo de pan empieza a masticar algo diminuto que al observarlo bien se da cuenta de que era un libro. ¡Para leerlo es que le servía esa lupa de la infancia!”, relata aún conmovido.

Esas sensaciones que le despierta la literatura conformarán al menos una trinidad con su nuevo trabajo, que desarrollará del 15 al 22 próximos en alguno de los sitios públicos, al aire libre, que conforman la Municipalidad de Godoy Cruz.

“Llevo 17 años de carrera y con esta serie de obras me estoy dando cuenta de que trabajar en la calle me hace madurar. Tallar en vivo para compartirlo con la gente me pone las pilas, logra que no me distraiga como cuando estoy encerrado en mi casa, termino más rápido las obras y además siento que se completa el círculo”, explica refiriéndose al proceso artístico, ese que en su caso le da sentido acabado a la palabra cultura.

“Es cultura”, dice en un juego de palabras al definir el motivo de llevar su taller a la calle, plantárselo a los ojos del transeúnte y vincularse así con el otro para continuar el camino artístico más enriquecido, educando y educándose al mismo tiempo.

Ese sendero ya trazado podrá cruzar frontera local si se concreta la iniciativa de hacer lo mismo en un nuevo espacio cultural de la Nación que abrirá pronto en la Ciudad de Buenos Aires.

Es que Federico Arcidiácono fue quien, con su obra, maravilló a la presidenta Cristina Fernández, y la relación no acabó ahí.

“Al ver mis trabajos, el secretario de Cultura de la Nación (Jorge Coscia) me compró una obra y le gustó esta idea de trabajar en la calle. Acá lo hago gracias al apoyo del Ministerio de Cultura y del Municipio de Godoy Cruz. A Buenos Aires iría también a un centro cultural, porque está bueno hacer esto en espacios públicos, que son de todos”, concluye.

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Marianela Mayer
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Emilia Erbetta
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Sol Heberle
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