Afondo Viernes, 1 de enero de 2016

El argentino Claudio Richetti, el mejor fotógrafo 2015

Nació en Buenos Aires en 1960, vive en el oeste bonaerense y es contador público y administrador de empresas con un postgrado en Negociación. Fue galardonado como el mejor fotógrafo artístico a nivel mundial de 2015.

El argentino Claudio Richetti fue galardonado como el mejor fotógrafo artístico de 2015 a nivel mundial por una obra en la que juega a retratar el infinito con personajes que se superponen con expresiones disparatadas. ¿Quién es y cómo piensa?Nació en Buenos Aires en 1960, vive en el oeste bonaerense y es contador público y administrador de empresas con un postgrado en Negociación, pero su pasión lo llevó a recorrer el mundo y obtener numerosos reconocimientos por otro motivo: la fotografía artística.

Comenzó sus estudios de fotografía digital con el consagrado Nicolás Berlingieri (también argentino) a mediados del 2003 y a partir de allí, aplicó técnicas de dibujo y pintura a la creación de sus obras, influenciado por René Magritte, Vito Campanella y Juan Carlos Liberti.

En una entrevista con la agencia Noticias Argentinas, Richetti relató cómo fue recorrer el camino que lo llevó a ser premiado con el Master FIAP 2015, el reconocimiento internacional más importante para esta corriente artística; y también qué piensa de la masificación de la fotografía a partir de las cámaras digitales y los celulares. 

-Sólo hay cinco Master FIAP en América y cuatro son argentinos. ¿Cómo fue el camino para alcanzar el reconocimiento?

-Fue entretenido. Es un camino en el que hay que ir acumulando honores que jerarquizan las obras. Piden 20 fotografías que integren un porfolio: una obra que no aburra y lleve una lógica, que haya homogeneidad entre ellas. El objetivo es que quien lo observa nunca pierda el interés en la obra.

- ¿El porfolio presentado fue el primero que preparó?

- Hice intentos previos que no llegué a presentar. Generaba la idea, la llevaba a la práctica y le mostraba la obra terminada a otro argentino que ya era Master Fiap: mi profesor, mi maestro, amigo y director: Nicolás Berlingieri.

Nicolás –que es uno de los fotógrafos digitales más reconocidos en el mundo y brinda cursos a los jurados- miraba mis trabajos y me los reventaba. Me decía: ‘mirá, como fotos individuales son muy buenas, pero como porfolio no va a andar’.

-¿Y cuándo se produjo el "clic"?

-Un día Nicolás me preparó una clase sobre qué es un porfolio. Entendí lo que se debía interpretar. Le comenté mis ideas y me alentó. Una colaboradora consiguió 26 personajes, gente curiosa. Artistas, escritores, fotógrafos, payamédicos, amas de casa, un disc jockey, un barman y hasta un mago que es discípulo de René Lavand.

- ¿Cuál fue la técnica elegida para la composición?

- Tuve como idea fundamental una técnica clásica antigua que consiste en repetir lo mismo hasta el infinito. Pero en este caso, lo fui combinando: armé parejas de retratos. Es una combinación perfecta matemática, porque siempre se va al infinito pero nunca se repiten las combinaciones.

- ¿Qué le pidió a los personajes?  

- Les pedí que hicieran expresiones espontáneas y disparatadas: muecas, expresiones raras. Seleccioné las imágenes y presenté el trabajo en diciembre de 2014. El jurado se reunió en marzo en Barcelona y decidió.

- ¿Qué consejo le daría a quienes quieran incursionar en la fotografía artística?

- La mejor forma de aprender es sacando fotos, porque esto es prueba y error. Buscar la progresión. Y también, claro, ver mucha buena fotografía: eso te inspira. A mi me ayudó muchísimo ir a exposiciones y ver pinturas.

Cuando tuve la posibilidad de viajar, fui a museos de arte moderno para analizar las nuevas tendencias. Yo hago mucho surrealismo, juego con las imágenes, salgo un poco de lo tradicional, trato de no encasillarme.

- Ahora está del otro lado del mostrador, como jurado en algunos certámenes. ¿Cómo analiza las fotografías?

- No hay que ser tan estrictos en los conceptos más antiguos sino interpretar a aquel que muestra algo diferente. En Argentina somos un poco más estructurados, pero a nivel internacional comenzaron a ser mucho más abiertos.

- ¿Hay una franja etaria que se interesa más en el arte fotográfico?

- Los fotógrafos con premios están entre los 40 y 60 años. Ahora Asia y los países árabes están creciendo mucho: encontraron en la fotografía un nuevo modo de expresión.

Los argentinos estamos considerados entre los mejores fotógrafos del mundo. Se ganan muchos premios en este país. Hay 5 o 6 que arrasan. Cuando viajan, a los argentinos se los miran con cierto respeto y admiración.

- ¿Hay plagio?

- Y... hay copia. Un día fui a ArteBA y vi una fotografía gigante que era una copia de una que hice en 2006. En mi caso había un modelo que era mi hijo y en la copia, una chica. Lo vi y me dije: "No puede ser". Me copió la idea y qué le voy a hacer: en definitiva es un honor que a uno lo copien.

- ¿Hay una salida laboral con el arte fotográfico?

- En la Argentina no. En Estados Unidos, si sos bueno, podés hacer dinero. Pero le pasa a unos pocos privilegiados. En valoración, la fotografía aún no está a la misma altura que la pintura. El problema de las fotos es que no se la puede hacer única. Hoy se viraliza cualquier obra.

Una de las fotografías del premiado fotógrafo.

- ¿Se debería popularizar el arte fotográfico?

- Hoy por hoy todo el mundo hace fotografía. Toda la capacidad que tienen los jóvenes habría que encausarla, no para cooptarlos sino para darles herramientas que les permita competir.

Las fotografías ya tienen un peso propio en las galería de arte. Y se están vendiendo a muy buenos precios trabajos de muy buenos autores.

- ¿Qué opina de la masificación de la fotografía a partir del boom tecnológico de las cámaras digitales?

- Todos nos debemos adaptar a los nuevos y jóvenes conceptos. Hoy ya no se puede juzgar sólo con criterios clásicos como los tercios, la composición. Hoy por hoy el arte también es tratar de interpretar lo que el artista quiso decir.

Los jóvenes no están pensando en cómo encuadrar una foto: lo que tratan es captar un momento y transmitirlo de la mejor forma posible. Las nuevas generaciones están incursionando mucho en la foto testimonial y utilizan sus teléfonos celulares con cámaras de fotos con las que captan en tiempo real e instantánea momentos espontáneos. Hay una evolución increíble y se hacen mucho más fotografías que hace unos años. Sacar una foto y poder verla en el momento es fabuloso.

Fuente: Noticias Argentinas

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