Diario Uno afondo

Columna de autoayuda. El autor ofrece tres tipos de depresiones y claves para evitar caer en esa enfermedad.

Cómo estar atentos a la depresión

Por UNO

Bernardo Stamateas*bernardoresponde@gmail.com

*Psicólogo, sexólogo y escritor. Autor de los best sellers Gente

tóxica, Quiero un cambio y Fracasos exitosos, entre otros

La depresión es una enfermedad terrible, donde las personas que la padecen se sienten literalmente en un pozo sin salida, en un túnel oscuro. Mucha gente que tiene depresión tiene fantasías de suicidio, les cuesta empezar o terminar las cosas, siente una tristeza permanente, pensamientos de baja estima, deseos de dormirse todo o de no dormir nada, de comerse todo o no comer nada.

Existen muchos trastornos secundarios que aparecen junto con la depresión. Ahora bien, no todas las depresiones son iguales. Hay distintos tipos de depresión y aunque los síntomas sean parecidos no son iguales. Algunos de los más frecuentes son:

• Depresión reactiva: tengo una pérdida y como reacciono a esa pérdida entro en una depresión, es decir entro en un proceso de duelo, de dolor, de bronca, de tristeza, todas esas emociones que implica el duelo, y no lo puedo resolver y entonces se desemboca en la melancolía, o en la depresión. Puede ser la pérdida de un ser querido, de un ideal, del trabajo, etcétera.

• Depresión por agotamiento: es como si las “cuerdas del violín se estiran, se estiran”, y se terminan rompiendo; esto se da por presiones, deudas, problemas en el hogar, problemas de pareja, dificultades en el trabajo. Es el famoso estrés, y cuantos más estímulos estresantes tenemos, y menos fortaleza interior, entonces nos caemos.

• Depresión involutiva: se da en la mitad de la vida, generalmente en mujeres y varones de 50 o 60 años. Al final de cada década uno comienza a hacer un balance, y mucha gente despacio comienza a entrar en depresión; la gente por lo general se arrepiente más de lo que no hizo que de lo que logró, y de manera lenta comienza a estar con el ánimo triste, de desgano, de abatimiento, de una sensación de vacío, y se entra en esa depresión de la media vida.

Todos los días agendemos dos o tres actividades que nos hagan bien, no esperar al viernes, tenemos que hacer un balance entre la energía que gastamos y la que recibimos.

Es importante también armar un proyecto de cuidado. Se realizó una investigación en Estados Unidos, en un geriátrico, que consistía en darle a un grupo de ancianos una plantita para cuidar, y a otro grupo no se le dio ninguna responsabilidad. El resultado fue que el grupo que cuidaba la plantita se mostró más feliz, con más energía, con más positivismo que el grupo que no tenía que cuidar absolutamente nada.

Alfred Adler, un discípulo de Freud, les recetaba a los pacientes con depresión que buscaran a alguien a quien darle amor y afecto durante 10 días seguidos. Por eso, si se siente solo o triste una buena terapia es buscar una mascota.

Prioricemos los vínculos afectivos, volvamos a conectarnos con ellos. Otra cosa que podemos hacer es tener un registro de nuestras tres últimas victorias, y guardarlas en el álbum de nuestra mente.