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¿Alguien me ayuda a buscar dónde viven los directores del INDEC?

Mientras escribo esta nota trato de encontrar en la guía telefónica los nombres de Ana María Edwiny Norberto Itzcovich, directora y director técnico del INDEC respectivamente.

En realidad más que pretender conocer sus números de teléfono mi interés pasa por saber a

dónde viven, en qué calle, en qué barrio. Si viven en la ciudad o en la provincia...

En qué ciudad, en qué provincia. Si son vecinos, si viven en algún barrio de esos que muy

pocos conocen. Dónde viven bah, en qué país. En qué galaxia.

Ambos son funcionarios públicos y una de sus principales misiones en el desempeño de sus

roles en el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos –alguna vez uno de los centros estadísticos

más prestigiosos del mundo- es monitorear los trabajos que en ese instituto se producen y firmar

los informes que del organismo emanan. Así, cada mes publican, entre otras cosas, el índice de

precios al consumidor, lo cual en los hechos constituye el número que designa la inflación de ese

período mensual.

Para el organismo oficial la inflación del mes de enero fue del 1%. Léalo nuevamente: la

inflación del mes de enero fue del 1%. ¿No lo repito no? ¿Qué le produce el número cuando lo lee?

Opción A: Risa; opción B: Llanto; opción C: Indignación; opción D: Querer saber a donde viven estos

tíos... Yo A, B, C y D juntas.

¿Quiere una más? Juran que para ellos, o para los barrios de ellos, o en la casa de ellos la

carne aumentó ¡un 4,7%! A mi el bife de chorizo me aumentó ¡un 40! La verdad que a riesgo de ser

demasiado sincero en esta columna voy a confesar una intimidad hogareña: hago las compras de mi

casa siempre.

De hecho, ayer anduve por el supermercado proveyéndome de municiones para los días que

vienen. Juro que la austeridad de la compra me permite decir que era una pequeña canasta en la que

sólo había productos básicos para cualquier hogar. De los más básicos como lavandina, jabón de

tocador, pasta de dientes, yerba y leche. Al canasto lo llevaba con un dedo. Un billete lila de los

que tienen la cara de Julio A. Roca en una de sus fases me quedó enterito en la caja del

supermercado. (¡!)

No sé como lo verá usted y será que soy un desconfiado pero yo juraría que la inflación del

mes pasado fue mucho más que la que nos dicen estos buenos amigos del INDEC –corresponde aclarar

que internamente en el organismo un grupo de destacados trabajadores, entre ellos muchos

investigadores, están librando una fuerte y vieja batalla contra la actual conducción-.

Para ellos los aumentos de enero fueron así: el 7,9 % de los precios ligados al turismo; del

4,7 % en diarios y revistas; otros servicios de esparcimiento, del 3,1 %. Los alquileres subieron

0,4 %; los panificados 0,1; las bebidas e infusiones 0,6; las frutas, 1,9; verduras, 1,7; lácteos y

huevos, 1,4; y bajó el aceite 0,9 por ciento.

Dígame si no se puso, como estoy yo hace rato, a buscar el barrio de estos muchachos para

dejar todo lo que esté haciendo de su vida y mudarse placenteramente al lugar donde todo sale tan

barato que casi no habría que llevar plata para vivir.

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Norberto Itzcovich
Norberto Itzcovich
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María Edwin
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