"La Argentina es un gigantes de rodillas al que hay que poner de pie"
El empresario sostiene que si crecimiento, en la Argentina, no puede haber desarrollo, ni distribución. Por eso, en esta etapa de su vida, en las oficinas de su tradicional nfábrica en Ciudad, dedica sus horas a escribir ideas que contribuyan a lograr estos objetivos.
Por Adrián Giunta

Roberto Marty, empresario vinculado al rubro de la alimentación, ex presidente de la Unión Comercial e Industrial de Mendoza y de ProMendoza, está convencido de algo: sin crecimiento, en la Argentina, no puede haber desarrollo, ni distribución. Por eso, en esta etapa de su vida, en las oficinas de su tradicional fábrica en Ciudad, dedica sus horas a escribir ideas que contribuyan a lograr estos objetivos.

Ya le ha dado forma a 29 ensayos (entre ellos dos referidos a la Reforma Impositiva y Legislación Laboral) que ha hecho llegar a distintas autoridades nacionales, incluso al presidente Mauricio Macri. En su último trabajo, justamente, plantea una Reforma Impositiva con nuevos ejes y meridianos, remplazando al IVA.
"El mismo ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, sostiene que con el IVA al 21%, sólo se recauda el 10% del PBI", resume.

Por eso, sin atarse a limitaciones ideológicas –aclara– Marty trabaja para que, en la Argentina, se recupere la cultura del esfuerzo y del trabajo para, recién allí, ingresar definitivamente en la senda del crecimiento, desarrollo y distribución social. "Para lograrlo, hay que tomar una serie de medidas que sugiero en mi último ensayo disponible en mi blog, que trata en forma más amplia y descendente que hacer para llegar de inmediato a una Reforma Laboral que es indispensable instrumentar. "La Argentina es un gigante de rodillas al que hay que poner de pie", sostiene.

–¿El gobierno de Macri ha tomado conciencia de la herencia recibida?
–No. Este Gobierno, en ningún momento, describió la herencia recibida de la pasada administración. Simplemente, los nuevos funcionarios creían que asumían las nuevas estructuras con algunas dificultades clásicas que llevaría un poco más de tiempo reconstruir, como sucedía en cualquier tiempo de traspaso político en nuestras estructuras administrativas. Pero hoy la Argentina es un Estado que, técnicamente, está desestructurado. La Argentina es un país que ya tendría que haber alcanzado un desarrollo
sostenido y no lo ha logrado.

–¿Hemos quedado presos del asistencialismo?
–Sí. En la Argentina supimos corregir algunas injusticias sociales con el asistencialismo para los sectores más necesitados, pero nos olvidamos de la cultura del esfuerzo y del trabajo. Hoy estamos como Tarzán a los gritos y en pelotas, pero con las manos vacías. Sólo nos queda el esfuerzo colectivo y la imaginación, si es posible, para volver a la senda del crecimiento, el desarrollo y distribución social.

–¿Le preocupan los déficits fiscal y comercial?

–Absolutamente. Es prioritario resolverlos de manera urgente. No podemos seguir endeudándonos con apoyaturas del exterior. Nuestro déficit comercial, en los primeros 9 meses del año, llegó a la cifra de cinco mil doscientos millones de dólares y algunos especialistas en este tipo de temas hacen referencia a ocho mil millones de dólares para cuando cierre diciembre.

–Usted dice, entonces, que hay que cambiar el actual modelo impositivo...

–Hay que darlo vuelta. Lo que habría que hacer, en una primera etapa, es una desgravación impositiva, borrando la existencia del IVA para introducir un nuevo catalizador administrativo llamado a frenar, en gran parte, la inflación en el sector alimenticio, especialmente, que es el más importante para la coyuntura y que produce un arrastre hacia la baja de todas las inflaciones sectoriales.
La medida se llama "Impuesto a la Venta" con una alícuota del 6%, pero desglosado para aplicarse a los sectores de los supermercados o para aquellos sectores que tengan un gran manejo de dinero.
Así se establece una imposición al fisco del 3% de lo recaudado los días lunes. El resto de ese 3% se paga a los 30 días, como se hacía antes. Esta nueva estrategia, una vez establecida su imposición tributaria a la comunidad y funcionando en pleno régimen, necesita de precondiciones fundamentales para funcionar: evasión tasa cero, que se logra fácilmente con controles personalizados a cargo de empleados públicos sobrantes que pertenecen a la Nación y a las provincias; ya que su recaudación, si logra los objetivos propuestos, nos simplificaría el sistema impositivo y podría extenderse y abarcar los Ingresos Brutos y Sellos en las provincias, que en algunos casos llega a más del 7%. El economista Juan Llach ya ha dicho en diversas oportunidades que el IVA debe desaparecer. Cree, al igual que en mis análisis, que el Estado es caro para los servicios que presta. Es el Estado quien tiene que brindar las bases para que el sector privado esté en condiciones de aumentar su competitividad, eficiencia y productividad
para llegar a la calidad total en el orden nacional e internacional.