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lunes 04 de diciembre de 2017

Empresas de familia: el futuro

Aquellos fundadores de las empresas desean que tengan continuidad a través de sus hijos viven como un amargo fracaso cuando esto no se da de esta manera.

Por Eduardo Press
Especial para Acción Productiva

Las empresas de familia representan el mayor porcentaje de las empresas existentes y son las responsables de la apertura de la mayor cantidad de puestos de trabajo estables. En su gran mayoría pertenecen al sector Pyme y una parte menor de ellas son grupos de empresas (holdings).
Es común la idea de que las empresas familiares tienden a desaparecer con el paso de las generaciones y son enormes los desvelos de los estudiosos de estas empresas para revertir esa idea y lograr que sobrevivan.
Pareciera un poco injusto ya que el promedio de vida de las empresas en general es de alrededor de cuarenta años. ¿Por qué exigirles algo diferentes a las empresas familiares?
Lo que sí es cierto es que aquellos fundadores de las empresas desean que tengan continuidad a través de sus hijos, sus nietos y los que les sigan y viven como un amargo fracaso cuando esto no se da de esta manera.
Al mismo tiempo observamos que en la mayoría de las empresas el negocio funciona pero con un costo emocional muy grande; el sufrimiento es enorme.
Más allá de estas reflexiones existen herramientas accesibles para cualquier empresa familiar que faciliten su subsistencia con un mayor grado de satisfacciones.
Es posible que para implementar estas herramientas sea necesaria al comienzo la ayuda de un consultor especializado y preparado en estos temas.
Las empresas familiares tienen una dinámica de funcionamiento que se debe conocer muy bien para brindar ayuda.
Veamos, entonces, algunas de las herramientas:
–Encuentros que faciliten la comunicación: permiten mejorar las relaciones entre los miembros de la familia y abre la posibilidad a que las situaciones conflictivas sean tratadas en los ámbitos adecuados y cuando todavía son manejables.
–Facilita el desarrollo de una visión compartida.
–Profesionalizar: es un concepto que va mucho más allá del más difundido que es contratar profesionales para la gestión. Se trata de que los miembros de la familia se profesionalicen y que se profesionalice la gestión, sea con miembros de la familia o no.
–Preparar la transición de la dirección: es uno de los temas más complejos y el que más se demora en tratar, a pesar que la experiencia nos enseña que cuánto más temprano se inicie el proceso de transición mejores son las posibilidades que sea exitosa. Quizá lo más importante sea señalar que el proceso de transición de la dirección no es un proceso mortal si no vital. Conviene hacerlo cuando todos los miembros de la familia están vivos y sanos.
–Protocolo: es un acuerdo voluntario entre los miembros de la familia (trabajen o no en la empresa) sobre cómo serán las cosas en el futuro. Abarca todos los temas de interés para la empresa familiar, desde la incorporación de nuevos integrantes de la familia hasta procedimientos para las acciones. Dos puntos importantes: el protocolo no es un "arregla tutti", no resuelve los conflictos vigentes, más aún, hay que arreglarlos antes de encarar el proceso de construcción del mismo y el otro punto es que es una mirada al futuro, de aquí en más.
–Buen sistema de gestión y prácticas administrativas: el funcionamiento de la empresa familiar para que se sostenga en el tiempo y logre competitividad en el mercado depende en gran medida del funcionamiento de la familia. Este aspecto si bien es necesario no es suficiente.
También hace falta que haya una buena política administrativa y un excelente sistema de gestión que le permita a la empresa desarrollarse y crecer.




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