A Fondo Domingo, 29 de julio de 2018

Unos zapatos rotos abren paso a la solidaridad mundial

Venezuela. Un profesor universitario tuiteó una queja contando que el arreglo de su calzado costaba 4 veces su salario mensual. Recibió tanta ayuda que creó un movimiento

José Ibarra explotó de indignación al ver que el arreglo de sus viejos zapatos costaba cuatro veces su sueldo como profesor universitario en Venezuela.

Lo hizo con un crudo mensaje en Twitter que despertó la solidaridad de distintos países del mundo.

Una foto de unos zapatos negros con la suela rota acompañó el mensaje, que desde su publicación el pasado 29 de junio contabiliza 10.000 retuits, unos 5.400 me gusta y casi 1.000 comentarios.

Aunque muy desgastado, era el mejor par que tenía este catedrático de la Universidad Central de Venezuela (UCV, pública), la principal del país con casi tres siglos.

"No me da pena decirlo: con estos zapatos me traslado a la UCV a dar clase. Mi sueldo como profesor universitario no me alcanza para pagar el cambio de suela", escribió el docente, de 41 años.

Licenciado en trabajo social, con una maestría y estudiante de doctorado en salud pública, gana 5,9 millones de bolívares (1,7 dólares a la tasa del mercado negro) que no alcanzan ni para un kilo de carne por una hiperinflación que, según el Fondo Monetario Internacional (FMI) , llegaría este año a 1.000.000%.

Reparar los zapatos le costaba 20 millones de bolívares, algo fuera de su alcance y ejemplo de las distorsiones de la colapsada economía venezolana.

"Zapatos de la dignidad"

Desde que publicó el tuit, Ibarra ha recibido donaciones de calzado -nuevo y usado-, ropa, dinero y cientos de mensajes de apoyo que lo llevaron a crear el movimiento "Zapatos de la dignidad", para ayudar a otros colegas.

"El tuit fue una explosión de frustración. Pensé que como no me sigue mucha gente, nadie lo iba a ver, pero ya he recibido doce pares de zapatos, de los cuales doné nueve, ropa y dinero. Creé el movimiento porque sigo recibiendo donaciones", relató el profesor, que se quedó con dos pares de zapatos usados y unos deportivos nuevos.

De paso, ganó unos 2.900 seguidores en la red social.

Ibarra piensa entregar parte del dinero recibido "a los profesores más necesitados para que compren comida". Varios "se han desmayado porque no comen bien", se lamenta.

Algunos de sus colegas de universidades públicas mantienen un paro intermitente desde hace casi un mes, exigiendo mejoras salariales.

El caso de Ibarra (que se niega a abandonar el país) ha tenido repercusión incluso fuera de Venezuela, con ofertas de donaciones que llegaron desde Argentina, Colombia y España.

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