A Fondo Domingo, 2 de diciembre de 2018

Una astilla del mismo palo hirió a la Justicia

El Colegio de Abogados de Mendoza "se hartó" y pidió a la Corte terminar con la cultura de la ineficiencia en los tribunales.

No hay peor astilla que la del mismo palo.

Hace rato que muchas cosas vienen funcionando mal -o muy mal- en las sedes del Poder Judicial de Mendoza.

Cosas que hay que solucionar con inteligencia práctica, no con elucubraciones doctorales.

¡Ascensoooorr!

No hay que ser especialista en Derecho para determinar que si los ascensores del Poder Judicial funcionan mal desde hace bastante tiempo, alguien -de adentro mismo de la Justicia- tendría que haberse ocupado de darle una solución cuando correspondía.

Tampoco se debe ser un sabihondo para comprender que si los baños públicos de los tribunales andan para el traste o están clausurados, los abogados y el público no pueden, tras haber hecho largas colas, hacer pis ni lo otro como el cuerpo manda.

Y los abogados y el público en general hacen las dos cosas.

Sin sustento

Los letrados litigantes se quejan además de las colas y plantones que deben hacer a diario en las distintas oficinas, sobre todo en los juzgados de Familia y de Paz, por falta de personal.

El promedio suele ser de más de una hora de espera, dicho por el propio titular de la Corte, Jorge Nanclares.

También afirman que los cambios procesales que está llevando a cabo la Justicia -en muchos casos por la insistencia del Poder Ejecutivo y no por decisión propia- no cuentan con sustento tecnológico.

Por ejemplo, con un sistema informático de gestión más ágil para tramitar expedientes electrónicos.

Esto trae cola

A la Justicia de Familia los abogados concurren con clientes que incluyen a mujeres con niños a cuestas.

Van a la Justicia a tratar de solucionar sus problemas de convivencia cotidiana y el Estado los obliga a tediosas esperas.

Los hartos

Lo concreto es que ha tenido que salir el Colegio de Abogados a poner el grito en el cielo con palabras como "hartazgo" ante la escasa inteligencia práctica de los supremos y de sus técnicos.

Recién ahí las cabezas de la Justicia se han apurado y han comenzado a ocuparse de cosas que para ellos deben parecer asuntos nimios.

Todo este embrollo ha servido, además, para conocer otros errores propios en los que cae la administración de Justicia por falta de sentido común.

Tomate la semana

Por caso, hace poco los abogados estuvieron cinco días sin poder tramitar sus expedientes porque la Corte declaró cuatro días inhábiles antes del Día del Judicial y del feriado por el Día de la Soberanía.

"Fue un error de apreciación interno", dijo uno de los ministros de la Corte para justificar el dislate.

¿Se da cuenta, lector, de que es una semana donde no se mueve ningún expediente?

En muchos casos estamos hablando de causas donde hay personas que están privadas de su libertad.

Minutos

Luego de que el Colegio de Abogados los dejara en off side, el presidente de la Corte, Jorge Nanclares, dijo que "asumimos el compromiso de que los abogados no esperen más de 20 minutos para tramitar en esos juzgados (en particular los de Familia). Ahora tardan más de una hora para que los atiendan", admitió.

No faltará quién se pregunte: ¿si la "familia judicial" ha tenido tanto crecimiento, no habrán algunos de estos que vayan atender a los juzgados "de familia" o hacer una labor que aminore los lentísimos tiempos de la Justicia?

Los miedosos

Durante años la política mendocina (muchos de cuyos integrantes son cobardes con carnet) ignoraron a sabiendas lo que ocurría en la Justicia.

Le tenían y aún le tienen miedo a los togados. Hay como un mandato en el ADN argentino que dice "Hacete amigo del juez, no le des de qué quejarse" como nos enseñó el visionario José Hernández.

Te digo una co y te digo la o

En realidad, una cosa es respetar la independencia de los poderes del Estado y otra muy distinta es no cumplir con el contralor que los poderes del Estado se deben entre sí.

La opinión pública no ha estado acostumbrada a ponerle la lupa a los jueces.

Sí, en cambio, al Poder Legislativo (donde por definición sus integrantes son vagos y mal entretenidos) y a los integrantes del Poder Ejecutivo (que son los que manejan la plata y pueden estar más tentados al choreo).

No pasa nada

Por eso debe ser que nadie se rasga las vestiduras por los malos fallos de la Justicia, salvo las víctimas.

Por eso debe ser que no hay más marchas por las deficientes investigaciones de muchos fiscales.

Ni quejas masivas en las redes sociales por los tiempos exasperantes que ha fijado la Justicia para impartir justicia.

Y por eso mismo debe ser que casi nadie pide la cabeza de un magistrado, ni les exige una gestión de calidad, ni se preguntan si no ha llegado la hora de que cada tanto los jueces y fiscales rindan examen para revalidar sus fueros.

Decido y obligo

No se trata de faltarles el respeto. Se trata de exigirles lo que corresponde por ser servidores públicos. Porque eso es la Justicia: un servicio.

Un servicio del Estado para que el ciudadano pueda defenderse.

Los magistrados son los que tienen los mejores sueldos dentro del Estado. Algunos ganan el doble que el gobernador. Sólo eso bastaría para que los auditáramos con más rigor y responsabilidad cívica.

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