A Fondo A Fondo
domingo 04 de marzo de 2018

Un festejo a tono con las ambiciones de Cornejo

Jugar fuerte. El gobernador ostenta sus logros y mueve sus fichas en el terreno nacional. El PJ lame sus heridas y busca unirse

Es tiempo de sembrar y tiempo, también, de cosechar. Ambos a la vez. Aunque en unidades productivas muy diferentes.

En materia vitivinícola, es hora de vendimia. De recolección en el viñedo, de entrada en bodega y de elaboración, paciente e inspirada.

En materia política, este tramo del año está abocado a plantar los retoños que darán frutos más adelante. Probablemente en 2019, cuando lleguen las elecciones generales.

Para Alfredo Cornejo, específicamente, este calendario que empieza a alcanzar su velocidad crucero será clave para su gestión. También para su carrera política. Que sigue siendo ambiciosa, como siempre lo ha sido.

Tiene equipaje el gobernador para sentirse confiado. Y combustible de reserva para el viaje en ciernes.
Muchos de sus pares anteriores, a esta altura del partido, ya en el inicio de su tercer año de gestión, sin reelección en la Provincia y sin demasiadas expectativas de insertarse en el ámbito nacional, estaban pensando sólo en peraltar su retiro.

En cómo irse de la gobernación de una manera decorosa, dentro de lo posible, aterrizando en un cargo de módica responsabilidad.

Lo logró Celso Jaque, con su paso por Colombia. Pero no Paco Pérez, que retornó a la actividad privada.
Distinto fue el caso de Julio Cobos, sometido a un riguroso aunque atolondrado plan de abducción por parte del matrimonio Kirchner con el fin último de vampirizar al radicalismo.

Cobos aceptó el envite y fue vicepresidente de la Nación. Con el aval de su asesor estrella, Alfredo Cornejo.

Hoy Cornejo y Cobos se han convertido, muy sotto voce, en enemigos íntimos dentro del radicalismo mendocino.

Las vueltas de la vida.

Con armas y bagajes
Los distintos actos vendimiales del fin de semana, marcados por una abundante caravana de dignatarios políticos, dejaron en evidencia los pertrechos con que cuenta Cornejo para desandar la travesía que le queda por delante.

Siendo presidente nacional de la UCR, nada le resultó más satisfactorio que recibir a las delegaciones con una amplia sonrisa tras el amplísimo triunfo electoral que viene de anotarse, en asocio con el intendente Jorge Difonso, en San Carlos.

En un año, como 2018, sin elecciones, este fue un regalo adicional. Un bonus track.

Poco después, la Corte de Justicia ratificó las aspiraciones de Mendoza en el megaproyecto de Portezuelo del Viento, ante una queja –una más– de La Pampa.

Cornejo aprovecha, al máximo, cada oportunidad de lucir sus conquistas. Como en la problemática docente, donde su mano firme ha hecho escuela en el país.

Forma parte de su estricto manejo de las cuentas públicas y de su concepción del Estado.

Asuntos, estos, logros de gestión, entre otros tantos, que no deja de enrostrarles a algunos de sus colegas. En especial a la bonaerense María Eugenia Vidal, máxima diva, hoy, de Cambiemos y de toda la fauna política argentina.

Dicha hiperactividad y los aciertos del gobernador no pasan desapercibidos. Motivan alguna incomodidad. Como la registrada por La Política Online que señaló el viernes: "Alfredo Cornejo ya irrita a la Casa Rosada: desde que asumió como presidente del Comité UCR no duda en cuestionar el rumbo de la economía y este viernes recibió en su despacho a Juan Manuel Urtubey".

Exageraciones aparte del sitio web, la concreto es que el mandatario mendocino, secundado por algunos correligionarios como el jujeño Gerardo Morales, está decidido a seguir jugando fuerte, en todos los frentes, durante este año de transición.

Una provincia que mira al futuro
La crisis nunca termina de irse de este bendito país. Todos los sectores parecen resignados sobre el particular.

Sin embargo, no cundió el lamento plañidero de siempre, el abierto mangazo aprovechando la visita de los altos dignatarios de la Nación.

Hubo una coincidencia general: la venta de vino viene cayendo en picada y algo hay que hacer al respecto. La cerveza es el competidor –antes que el enemigo– al que se alude una y otra vez. Obsesivamente.

"Por fin el sector (vitivinícola) admitió su responsabilidad en este declive. Es un gran paso adelante", señaló el superministro Martín Kerchner.

Aludía de esta manera a las sinceras palabras del presidente de la COVIAR, Ángel Leotta: "Tenemos ante nosotros una prueba de fuego, sin consumidores no hay vitivinicultura posible ni para productores ni bodegas".

No hace falta agregar una palabra más.

Igual que otra definición de Kerchner en los pasillos del Hyatt: "Somos la tierra del sol y del bueno vino. Pero nos olvidamos de sacarle partido al sol".

Apuntó, de esta manera, al desarrollo tecnológico y de servicios que se perfila para la provincia, con las energías renovables como mascarón de proa.

El Foro de Inversiones en el hotel Intercontinental fue, para el ministro, un hito y abrió una infinidad de puertas.

¿Qué entusiasmó a los grupos empresarios de afuera? La seriedad institucional de la Provincia, su potencial económico y la seguridad jurídica, entre otros ítems, según Kerchner.

Peronistas por la regeneración
Al peronismo le cuesta ver estos festejos vendimiales desde la segunda o tercera fila. Hoy no son poder ni en la Provincia ni en la Nación. Les duele en el alma. Les produce comezón en todo el cuerpo.
Motivados por la visita de dos sus figuras de mayor proyección como los gobernador Sergio Uñac, de San Juan, y Juan Manuel Urtubey, de Salta, reunieron a sus principales cuadros en torno de ellos para darse ánimos y pergeñar una vía de recuperación.

El camino será largo y tortuoso. Lo han hecho carne.

Necesitan que emerjan caudillos fuertes, aquí y en el país, porque el ADN verticalista del movimiento no se cambia de un día para el otro.

Uñac entusiasma más que Urtubey, hoy por hoy. Al salteño le endilgan que "le pega demasiado a Cristina, con lo cual la vuelve a meter en escena en vez de irla empujando hacia el retiro y, por si esto fuera poco, está apostando a ser el próximo vicepresidente de Macri".

Son tanteos, especulaciones del momento. Rodeos necesarios para sortear la travesía en el desierto.
No van a quedarse de brazos cruzados.

Para el jueves 15 los peronistas mendocinos, bajo la conducción de su presidente, Omar Félix, han convocado un cónclave de unidad nacional. Entre los invitados estarán, además de los gobernadores propios, Felipe Solá, Alberto Fernández y Agustín Rossi, entre otros.

No les alcanzará para cantar, todavía, "¡todos unidos venceremos!".

No dará, siquiera, para cantar nada.

Pero habrán de sentir que están vivos.

No es poco.
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