A Fondo Domingo, 29 de julio de 2018

Su opinión sobre el preservativo causó un gran revuelo en todos los ámbitos

El pediatra, que fundó CONIN para recuperar niños desnutridos, dijo que el profiláctico no previene del sida y desató una ola de repudio en el país. Macri defendió su labor más allá de sus dichos

Abel Albino. Foto: NA. 

Se levanta muy temprano y "ofrece el día". Un ritual de piedad por el cual se encomiendan las obras de la jornada a Dios, como lo hace la mayoría de los miembros del Opus Dei, prelatura de la que es miembro. Después reza el rosario, si puede va a misa, le dedica un rato a la lectura espiritual y recién ahí se aboca a su rol de médico y a su combate a la desnutrición infantil, reconocido en todo el país.El miércoles, Abel Albino (71)probablemente repitió esta rutina que una vez detalló como hábito para empezar la jornada. Horas más tarde, detrás de un micrófono dispuesto en el Congreso nacional para los oradores del debate en torno a la ley por la legalización del aborto, enarbolando la bandera en contra del proyecto, diría que "el preservativo no protege del sida porque el virus atraviesa la porcelana".

El pediatra abanderado de los niños desnutridos cerraría el discurso y su "obra del día" sin inmutarse ante la actitud de reconocidos médicos que abandonaron el recinto en repudio de sus dichos. Tampoco daría marcha atrás en la afirmación de datos erróneos acerca del método de prevención de enfermedades sexuales más promovido a nivel mundial, y hasta hoy se mantendría firme en su exposición, con la convicción de quien profesa verdades.

Así, una vez más, la doctrina Albino se ponía en marcha, aunque esta vez las críticas provendrían hasta de la propia Fundación CONIN, que él creó y encabeza, la que emitió un comunicado oficial destacando que sus apreciaciones fueron a título personal.

Además, sus dichos generarían repudio tanto desde la opinión del ciudadano común hasta de funcionarios, ministros y, ante todo, de especialistas en salud y de referentes de la comunidad científica a nivel nacional, y con repercusión internacional, aunque el presidente Mauricio Macri defendió su labor al margen de su opinión sobre la efectividad del profiláctico.

Para la ciencia "dos más dos es cuatro" y para Albino, como él mismo lo dijera hace unos años y citando a San Josemaría, la ecuación perfecta es la divina "dos más dos más Dios". Y si hay algo que distingue a una doctrina que en este caso está en la fe y la religión profesada por uno de los sectores del catolicismo más cuestionados es que la defensa de su creencia será sin reparos y contra cualquier discusión que suponga cuestionarlos.Una historia con el signo religiosoAbel Pascual Albino nació en Morón hace 71 años y fue nombrado Abel, como su padre. De niño se mostraba hiperquinético, lo que llevaría a su madre a decirle "que era el tábano que Dios le había mandado para mantenerse despierta", según contara él hace unos años en una entrevista.

A sus 4 años, se mudaron a Mendoza y allí de joven él forjó la idea de ser médico. Para eso se anotó en la Universidad de Tucumán, institución de la que egresó, aunque en un momento de la carrera flaqueó porque quería dedicarse a vender autos. La idea llevó a que su padre lo correteara por el barrio, delante de las vecinas, mientras su madre rezaba por su resguardo.

Esa no sería la única vez que Abel padre influyera en su profesión. Cuando se recibió, Abelito se compró un pasaje de avión para viajar a Italia a especializarse en terapia intensiva. Pero su progenitor se lo rompió, lo tiró al piso y saltó varias veces encima de él para mostrarle su negativa a que viajara.

Sin embargo, don Albino compensaría su accionar financiándole un viaje a Chile para seguir formándose y tras una fallida beca a la que estuvo a punto de acceder por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Corría 1972 y Chile estaba a un año de vivir el golpe de Estado por el que las Fuerzas Armadas derrocarían al socialista Salvador Allende y a su gobierno de izquierda. Del otro lado de la cordillera conoció a su maestro y líder, el médico chileno Fernando Mönckeberg, y vivenció cómo funcionaban allá las Cooperadoras de la Nutrición Infantil (CONIN), creadas por este médico y que atacaban los altos índices de mortalidad infantil que en ese entonces exhibía el país vecino, que en 1973 alcanzó la tasa más alta de América Latina y que hoy tiene la más baja.

Cuando volvió a Mendoza se doctoró en Medicina en la Universidad Nacional de Cuyo, en 1987. En 1992 se trasladó a España para estudiar biología molecular en la Universidad de Navarra, que es la casa de estudios fundada por Josemaría Escrivá de Balaguer, que también había fundado en 1929 la Prelatura de Santa Cruz y Opus Dei y cuya beatificación fue presenciada por el mismo Albino en la plaza San Pedro.

En esa oportunidad, escuchó al papa Juan Pablo II decir: "Sigan el ejemplo del beato Josemaría, ocúpense de los más pobres, de los más necesitados". Y regresó a Mendoza para fundar CONIN. "Para mí los más necesitados son los chicos que sufren de debilidad mental a causa de la desnutrición", dijo.

"¿Qué es mejor, hacer una baranda al borde del precipicio o construir un hospital al final del abismo? Mejor es la baranda en el precipicio. Mientras más segura sea esa barrera de contención, que es la atención primaria, menos vamos a necesitar el hospital", explicó en una entrevista acerca de por qué atacar a la desnutrición y de cómo arrancó con su obra en Las Heras, imitando a su mentor chileno.

Entre otras medidas dentro del plan CONIN promovió siempre la importancia de la leche como principal alimento apenas nacen los niños. "Es la supersopa, es espectacular, la hizo Dios", afirmó.

A la par de su obra, el pediatra forjó una familia junto a su esposa, que falleció hace casi 20 años, y a sus 5 hijas: María Cecilia, María José, María Julia, María Pilar y María Luisa. La mayor contó a Diario UNO hace un año la historia de su hija Lieve, que nació con un trastorno genético llamado acondroplasia. Hace poco tiempo se volvió a casar.

A la par, recibió premios y distinciones de todo tipo. Entre ellas el Fellow de Ashoka (1994), el Konex (2008), y el Humanitarian Prize de Ivy Foundation el mismo año. En 2014 fue declarado Personalidad Destacada de la Ciencia por la Legislatura.

A la par, fue haciendo crecer a CONIN con fuerte adhesión y un efecto multiplicador que llevó a que la desnutrición fuera en 25 años una causa tratada en más de 100 centros de prevención, en 18 provincias y gracias a los que ya se recuperaron 17.000 niños.

También fue invitado a exponer en distintos congresos y participó de varios debates, así como se animó a escribir ensayos y libros, donde su doctrina religiosa volvió a entremezclarse con lo aprendido de las ciencias médicas, aunque no de forma tan evidente como lo que pasó en el Senado nacional hace unos días. Pero ya causaba revuelo.

Como con la cuestionada publicación "Gobernar es poblar: ¿Paternidad responsable o fornicación asistida?", texto de 180 páginas en donde se alternan posturas para combatir la promiscuidad, la pornografía, el autoerotismo, la anticoncepción, la infidelidad y el concubinato con citas bíblicas y referencias a pensadores católicos.

A la par le escribiría el prólogo al libro El regreso de la cigüeña. Fecundación in vitro y encarnizamiento terapéutico, escrito por el sacerdote José María Chiesa, que fue a su vez quien lo prologó a él.A la par, diría en varias entrevistas que "libertad sin responsabilidad es libertinaje", que "el sexo es una maravilla que tenemos para contribuir a la obra creadora de Dios. No para divertirse" y que "la masturbación constituye una tiranía en la persona. Es una adicción".

A la par, siempre, de su doctrina médica y basado en la fe.

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