A Fondo Domingo, 23 de septiembre de 2018

Stamateas: "¿Creatividad o rutina?"

Bernardo Stamateas

bernardoresponde@gmail.com

Todos nosotros necesitamos mantener ciertas jugadas de memoria. Los rituales otorgan estabilidad.

Pensemos en la conocida parábola del hijo pródigo. Este muchacho perdió toda su herencia y en el chiquero recordó que en la casa de su papá estaba bien. Dice la historia bíblica que el joven se dijo: "Iré a pedirle perdón".

Ese recuerdo que tuvo fue un ritual de alegría que tenía en la casa. Los rituales generan estabilidad, nos permiten saber qué pasos vamos a dar.

¿Es positivo o negativo tener rituales?

En la pareja, por ejemplo, con el paso del tiempo, los rituales que desarrollamos aun sin darnos cuenta, es decir "las jugadas conocidas", pueden acabar por asfixiar la creatividad y quebrar la relación. La monotonía y el aburrimiento, el hacer todo siempre de la misma manera, desgasta en cualquier ámbito pero sobre todo en una pareja. Entonces, ¿se deben mantener los rituales conocidos? Sí, pero estos deberían coexistir con la creatividad. No todo tiene que ser nuevo o creativo con el otro, como tampoco no todo tiene que ser ritual.

Ambos integrantes por igual deben construir esta perspectiva constante, la cual les brinda la posibilidad de continuar descubriéndose y conociéndose mutuamente. Aquí es fundamental, para no caer en una situación que finalmente los lleve a la ruptura, recuperar la novedad, el asombro, el misterio, a diario.

Tanto en cualquier relación interpersonal como a nivel personal, un elemento fundamental para conservar este balance entre lo conocido (lo ritual) y lo nuevo es la creatividad. Esta nunca debería faltar en nuestras vidas. ¿Cómo podemos activarla? Teniendo en cuenta los siguientes principios:

En primer lugar, no hay que contarle una buena idea a alguien negativo porque, por lo general, esta persona intentará boicotearla (en algunos casos, se la apropiará). Si tenés un sueño en tu corazón, no le abras tu corazón a todo el mundo sino solamente a aquellos que te aman y se alegran de tu crecimiento y tu avance. Esto también te libera de la opinión de los demás.

Una forma verdaderamente eficaz de activar la creatividad es la risa. Parece algo muy simple pero reírnos a diario nos ayuda a generar ideas novedosas y hoy se sabe que es un estimulante natural para nuestro cerebro y nuestra salud en general. Nadie creativo se caracteriza por ser malhumorado o por estar deprimido.

Aprender a preguntar también enciende nuestra inspiración. En este punto, existen dos tipos de pensamiento: el convergente y el divergente. El primero consiste en hacer una pregunta para la cual haya una respuesta. Por ejemplo: ¿Cuándo estalló la primera guerra mundial? Esta clase de pensamiento no nos invita a pensar, pues si no conocemos el dato, podemos recurrir a un libro o a internet para descubrirlo. En cambio, el segundo es aquel pensamiento que surge de una pregunta sin respuesta. Este nos lleva a razonar y generar ideas. Por ejemplo: ¿Por qué estalló la primera guerra mundial?

Ser creativo es tener la clase de rituales que nos permitan no caer en una rutina asfixiante que nos aleje de nuestra mejor versión y de relaciones interpersonales satisfactorias y duraderas.

Cabe destacar que en esta nota no estamos refiriéndonos ni a rituales religiosos ni obsesivos.