A Fondo Domingo, 16 de septiembre de 2018

Stamateas; "Cómo tener una autoestima sana"

Bernardo Stamateasbernardoresponde@gmail.com

La autoestima es la imagen que tenemos de nosotros mismos. Pero, ¿qué significa tener una autoestima sana? Que esa imagen incluya tanto nuestros puntos fuertes como nuestros puntos débiles. Muchas personas se enfocan solo en sus debilidades y no son capaces de ver aquello que hacen bien. Mientras, otras solo reconocen sus fortalezas e ignoran aquello que no les gusta de sí mismos.

Necesitamos reconocer ambas facetas en nosotros, pues únicamente de ese modo seremos seres equilibrados y emocionalmente sanos. Cuando uno acepta sus puntos débiles, sin esconderlos ni avergonzarse de ellos, está en paz consigo mismo y es una persona completa: con luces y sombras. Si tuvimos un pasado del cual no nos enorgullecemos, de igual manera podemos aceptar ese aspecto de nosotros mismos y hacerlo parte de nuestra historia. Después de todo, hoy somos lo que somos debido a todo lo que vivimos ayer.

Quien reconoce y abraza sus debilidades es mucho más fuerte de lo que cree, pues se requiere de valor para hacerlo. Además tiene la ventaja de conocer sus temores, sus vulnerabilidades. Y todos, sin excepción, poseemos la capacidad innata de tomar la decisión de vencer todo eso que nos detiene y superarnos a nosotros mismos. Esa es nuestra verdadera fortaleza que nos ayuda a sanar nuestra autoestima.

A la gente triunfadora no le preocupa que los demás los vean siendo vulnerables. Ellos dan, son generosos, pero también saben pedir y recibir, cuando lo necesitan. En cambio, la gente con una autoestima baja, con inseguridades y temores (no reconocidos), jamás pide ayuda a nadie, ni acepta un consejo de otra persona. Tal vez ellos den a otros pero no saben pedir y recibir. Esto sucede porque, en el fondo, tratan de mostrarse invulnerables ante los demás.

Tal actitud solo hace que la persona acumule tensión en su interior, la cual no le permite desplegar sus puntos fuertes para crecer y avanzar. Una de las manifestaciones más comunes de la baja autoestima es la paranoia. ¿En qué consiste? En un estado permanente de hipervigilancia. El paranoico desconfía de todo y de todos, se siente amenazado, pero no logra ver lo que está mal en él o en ella (incapacidad de autocrítica). Todo lo negativo siempre se encuentra afuera.

Ahora, para disfrutar de una autoestima sana, precisamos desarrollar el hábito de la autocrítica, lo cual no quiere decir que nos vamos a maltratar ni a condenar cuando nos equivocamos. Ser autocrítico es muy saludable porque nos permite aceptar nuestros errores y corregirlos hacia adelante. Es un modo de "aprender la lección" de las cosas o situaciones que percibimos como negativas.

¿De qué depende que una persona pueda admitir sus errores o no?

De las vivencias de los primeros años con sus padres. Ellos son los primeros líderes en nuestra vida y tienen una gran influencia, con su forma de ser y de relacionarse con nosotros en la infancia, sobre nuestra capacidad para aceptar que nos hemos equivocado. Papá y mamá no deberían ignorar los errores de sus hijos pero tampoco castigarlos y hacerlos sentir mal por ello.

Por ejemplo, cuando una criatura empieza a escribir, se la deja que lo haga como pueda y se la anima a hacerlo bien. Con el tiempo, a medida que crece, se le muestra la forma de hacerlo correctamente. Lo mismo que con todo lo que el niño va aprendiendo en el camino a la adultez.

Esta forma de reaccionar de los padres ayuda a los hijos a superarse a sí mismos, a aceptarse tal como son y a construir una autoestima a prueba de todo.