A Fondo Domingo, 30 de septiembre de 2018

Stamateas: "¿Cómo nos ven los demás?"

Bernardo Stamateas

bernardoresponde@gmail.com

Aveces nos sabemos cómo enfrentar la mirada de los demás. En este caso, es importante recordar que la opinión que tenemos de nosotros mismos es un tema personal. Y la opinión que otros tengan de nosotros es un tema que no nos concierne.

Entonces cuando, por ejemplo, una persona nos insulta, esas palabras negativas solo nos pueden afectar cuando aceptamos que lo que dijeron es verdad. Es decir, cuando pensamos lo mismo sobre nosotros mismos. Si no, no hay razón para sentirse mal. Si alguien me dice que no sirvo, eso me afectará si yo creo también que no sirvo para hacer algo que se me pide. De lo contrario, no le cederé autoridad a esa persona para que me haga enojar o entristecer.

Independientemente de cómo nos vean los otros, es cada uno el que les da valor o no a las opiniones ajenas. Pero debemos tener presente que no podemos agradar a todo el mundo. Siempre habrá alguien que no nos tolere, o que nos critique, o que nos juzgue. Nadie debería esperar que todos lo acepten pero todos podemos dedicarnos a amar a otros desinteresadamente, es decir, a sembrar amor en la gente.

Muchos están totalmente enfocados en la mirada social porque, en el fondo, no se aman a sí mismos.

Entonces reaccionan ante la más mínima provocación e intentan a toda costa ganar la batalla que se genera con el otro (que tampoco se ama a sí mismo). Lo mejor que podríamos hacer por nuestra salud física, mental y emocional es aprender a no reaccionar y a establecer un límite sano. Cuando algo o alguien nos moleste, cerremos la boca porque en esa situación podríamos decir algo de lo que después nos arrepintamos.

Otros suelen preocuparse por los comentarios que reciben en las redes sociales donde los agreden. En este punto, es fundamental saber que aquel que no nos tiene afecto directamente nos va a ignorar.

Ahora, si alguien se toma un tiempo para encontrarnos en Facebook o Twitter para comentar de manera negativa, está buscando llamar nuestra atención. Pero su contacto no es para decirnos algo lindo sino para atacarnos y empleará palabras que nos causen dolor. Si yo recibo 20 mensajes positivos y uno solo negativo y solo le presto atención al mensaje negativo, sin duda la mirada del otro se activó en mí.

Reaccionar implica otorgarle un valor afectivo a lo negativo que otros dicen.

Lo mismo sucede con un superior, un par y cualquier persona desconocida. Solo tienen que ser para nosotros una fuente de datos, y podemos tener feedback con ellos, pero sin entregarles nuestro afecto (sobre todo cuando recibamos algo negativo de ellos).

¿Y qué sucede cuando otro nos marca un error? Nunca hay que tomarlo como algo personal sino aceptarlo (porque no es el fin del mundo) y convertirlo en experiencia. Es decir, aplicarlo a nuestro favor.

A veces los demás usan nuestros errores para atacarnos y hacernos sentir mal. Más allá del uso que el otro le dé, lo maravilloso de las equivocaciones del pasado es que nos pueden ayudar a aprender y construir un presente mejor.

Para manejar la mirada de los demás, que tanto nos perturba a veces, debemos tener una imagen correcta de nuestros puntos fuertes y débiles. Esto implica disfrutar de una autoestima sana y hacer las paces con nuestra forma de ser, que es única, especial y extraordinaria, piensen lo que piensen los demás de nosotros. Y recordá: solo cuando nos atrevemos a reconocer nuestra sombra, eso que no nos gusta de nosotros, es que somos fuertes.