A Fondo Domingo, 4 de noviembre de 2018

Stamateas: "Cómo lograr un equilibrio"

Bernardo Stamateas

bernardoresponde@gmail.com

A nivel psicológico, cuando una persona expresa solamente un área o realiza siempre la misma acción de manera repetitiva, eso que ha sido reprimido, cubierto o ignorado es manifestado en su contrario por alguien más en su círculo íntimo. Así, por ejemplo, una mamá o un papá híperexigente podrá tener un hijo distraído; una persona que trabaja demasiado tendrá un hijo que solo desea divertirse y pasarla bien; alguien que nunca se enoja y se muestra siempre tranquilo tendrá un hijo impulsivo y agresivo.

¿Por qué sucede esto? Porque ese hijo le está transmitiendo a su mamá o a su papá el siguiente mensaje: "Eso que vos escondés y no mostrás al mundo, porque te da vergüenza o miedo de que te rechacen, lo expreso yo". Es decir, que ese hijo está dejando al descubierto el otro extremo no manifestado. Aquel que vive su vida solo en un extremo, por lo general, tiene una manera rígida de pensar. Su mensaje a los demás es: "Esto es lo único que puedo ofrecerles". Tal actitud lleva a los hijos, o a otra persona cercana, a elegir precisamente lo contrario porque sienten que no les está permitido entrar en ese mundo.

La vida es puro contraste: razón y emoción, coraje y temor, alegría y dolor, paz y guerra, etc. Solo cuando logramos expresar ambas puntas, podemos decir que experimentamos un equilibrio. Dicho equilibrio debería tener lugar en todas las áreas. Te invito a analizar algunas de ellas:

Área emocional

Los seres humanos deberíamos ser capaces de expresar cada una de nuestras emociones, tanto las positivas como las negativas. Algunas personas únicamente se enojan, o sienten temor, o tienen desconfianza. Una vida plena implica la expresión de toda la gama de emociones que tenemos. Podemos sentir tristeza frente a una pérdida pero no deberíamos entristecernos por todo. Podemos sentir miedo, cuando somos amenazados, pero no deberíamos asustarnos por todo. Experimentar una sola emoción y anclarnos en ella puede conducirnos a la enfermedad.

Área de los logros

Frente a aquello que no logramos aún, no deberíamos deprimirnos. La mejor actitud consiste en "saldarlo simbólicamente a nivel psicológico" con aquello que sí logramos. Quizás no obtuviste A, B y C en tu vida; pero seguramente alcanzaste D, E y F. En esto último tenés que pararte para mantenerte en balance y hallar la fortaleza para ir por más.

Área de las relaciones interpersonales

La famosa frase de Jesús dice que tenemos que amar al prójimo como a nosotros mismos. Esta nos demuestra el equilibrio perfecto que alguien puede alcanzar. No se trata de amar a los demás más que a uno mismo, ni tampoco menos que a uno mismo, sino igual que a uno mismo. El otro es tan importante como lo soy yo. Pero tenemos que empezar por amarnos a nosotros mismos para tener la capacidad de amar a los demás. Porque nadie puede dar lo que no tiene. Ahora, aquel que solo se ama a sí mismo es egoísta; aquel que solo ama a alguien más tiene baja estima y puede acabar resentido. En cambio, aquel que se ama y ama a otros disfruta una vida saludable y en paz.

Para concluir, el logro de un equilibrio en nuestra vida debemos hallarlo entre trabajo (esfuerzo) y descanso o relajación; entre atención o enfoque (liderazgo de la mente) y distracción (que activa la creatividad); entre "yo mismo" y "el otro". No monopolicemos nada ni a nadie, como reza el dicho, ¡no coloquemos todos los huevos en la misma canasta! La vida posee muchas áreas y dedicarnos a enriquecer cada una de ellas es la mejor decisión que podemos tomar.

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