A Fondo Domingo, 9 de septiembre de 2018

Sexo y economía

La crisis por los aumentos y el dólar parece haber nublado el interés por otros temas, como el tratamiento de leyes indispensables.

Sexo: la crisis económica del país conspira para mirar hacia otros temas. El dominó de consecuencias negativas de estos meses, nubla el interés de otra cosa que no sea la estabilidad social y del bolsillo de las mayorías. Baste recordar que el 2018 transitaba en su segundo semestre siendo el año del 30/30/30: 30 por ciento de inflación, 30 por ciento de pobreza y 30 pesos de techo al dólar. Pero todo se complicó más. Las previsiones de apenas 6 meses atrás de una inflación del 15 por ciento y de una cotización del verde a 19 pesos ya habían estallado. Septiembre amenaza con usar el 40 como descripción. La inflación y el dólar, con casi certeza. ¿Consecuencia? Menos atención a otros temas.

La vertiginosidad del shock negativo de la economía hace perder dimensiones temporales. Ayer se cumplió un mes de la sesión del Senado de la Nación que debatió la legalización del aborto. Suena como mucho más lejano. Sin embargo, fue hace apenas 30 días.

¿Cambió algo como se dijo en las conciencias de los dirigentes? La respuesta, parece rotunda. Tanto los partidarios del sí como los del no, prometieron ocuparse de la Ley de Educación Sexual que no se aplica en la mayor parte del territorio argentino. En los hechos, esto no fue así para lo que prometieron los que impusieron su voto en el Senado. Terminado el proceso que rechazó la interrupción voluntaria del embarazo, los que alzaron las voz por el no, se desentendieron del tema.

Por dar ejemplos, Salta, que hace un año recibió la orden de la Corte Suprema de impartir enseñanza religiosa en las escuelas públicas y se resiste a cumplirla con vericuetos administrativos, no imparte, en los hechos y de forma universal, educación sexual en su currícula. Algo parecido sucede en Tucumán y Catamarca en donde, otra vez, las instituciones católicas impiden el acceso a este tipo de información. Los ejemplos similares, recorren toda la geografía nacional.

Esta misma semana el arzobispo de Rosario, en donde sí hay cumplimiento de la ley, se quejó preguntándose "qué les están enseñando a los chicos" en las escuelas. Eduardo Martín reclamó sin ponerse colorado que la educación sexual sea impartida en base al "ideario católico", atropellando cualquier principio de una república laica que tiene el derecho indiscutible de conformar los contenidos educativos tanto en escuelas públicas como religiosas. No es valoración subjetiva. Es apenas comprobación empírica. Los grupos conservadores y los alineados con los movimientos religiosos (salvo la excepción de un sector del judaísmo) rechazan e impiden la educación sexual brindada como un derecho humano de acceso universal a los niños y jóvenes.

Pero hay más. El proyecto del senador Federico Pinedo presentado a los apurones antes de la votación del 8 de agosto que preveía fondos para la educación sexual y contención a las mujeres que cursaban un embarazo no deseado ni siquiera fue girado a las comisiones legislativas. El encargado de hacerlo, claro, debería haber sido el propio Pinedo. El número 3 en la sucesión presidencial había dicho entonces: un diseño de ley denominado "el Estado se hace cargo y te acompaña", que la nación "se hará cargo por sí o por intermedio de terceros del control, seguimiento y asistencia médica, sanitaria y, de ser necesario, de habitación y alimentación". ¿Qué se hizo? Sellar un papel y nada más.

Sin embargo, el episodio más demostrativo de la desidia dolosa de algunos sobre este tema se dio en la Cámara de Diputados cuando este martes en la Comisión de Niñez se pretendió avanzar con modificaciones a la ley que regula este tipo de contenido de educación. Un nutrido grupo de personas que acompañó a Diputados como Marcela Campagnoli (la hermana del conocido fiscal), la representante del PRO Cornelia Schmidt Liermann, Gabriela Burgos, de la UCR y Walberto Allende, de San Juan, reclamó rezar el Rosario antes de la sesión e interrumpió las exposiciones al grito de "los padres enseñamos, las escuelas no" o, sin desperdicio desde lo bizarro: "Ustedes quieren convertir en bisexuales a nuestros hijos". La ley en cuestión propone, entre otras cosas, declarar a la educación pública como cuestión de orden público provocando que las jurisdicciones provinciales no puedan evitar dictarla.

Alguien podría decir que en semejante coyuntura económico social, es entendible que algunos temas se posterguen. Primero, esto es falso. Ni en las mejores situaciones de bonanza de los mercados externos e internos se consiguió avanzar contra el prejuicio de los conservadores. Y, luego, con ese criterio, el resto de la actividad parlamentaria y ejecutiva debería quedar congelada. Ya se sabe que eso no sucede. Lo que sí ocurre, es que el índice de violencia sexual sobre menores sometidos al desconocimiento y la brutalidad no cesa de crecer. Embarazos no deseados, muertes derivadas y demás.

Economía

El Gobierno nacional transitó esta semana con un discurso de cambio y futuro de calma. Por lo primero, luego de un sábado y domingo plagado de versiones, el elenco con el que la gestión Macri ha decidido enfrentar la crisis es el mismo. Salvo la modificación del organigrama burocrático que llevó a ministros a ser secretarios (el Boletín Oficial lo publicó casi como una metáfora el mismo día que se homenajeaba a las secretarias), generando un inexplicable gesto de menosprecio a la salud, la ciencia y la cultura, el elenco del gabinete es el mismo. ¿Y las políticas a ejecutar? También las mismas. Recurrir al fondo para pedir prestado y ajustar hacia adentro. Un viejo dirigente radical que promovió el acuerdo entre el PRO y su partido, se preguntó no sin angustia: "¿Proponemos cambiar la situación con los mismos hombres y con las mismas políticas que nos llevaron a la misma situación?"

Carlos Melconian fue ministro de Economía por algunos minutos. Perdió esa condición cuando pidió tener al frente del Banco Central a un profesional de su confianza. El núcleo duro del PRO se ofendió con el economista que les dijo a sus cercanos: "¿Me llaman luego de echarme, en medio de un terremoto y se enojan porque yo pongo las condiciones? Raro". Sin embargo, algunos en la Rosada, creen que no todo está dicho. Alfonso Prat Gay, en cambio, fue canciller por largas horas. Él renunció a serlo luego. Los radicales exigían que junto con el ex titular de Hacienda ingresaran al gabinete Ernesto Sanz como ministro de Interior y Martin Lousteau en educación. Algunos se sorprendieron por la fuerza otorgada a Lousteau desde el partido de los boina blanca. No deberían. Algunos ya trabajan para que el joven de rulos lance su candidatura a presidente con vistas al 2019.