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domingo 19 de noviembre de 2017

"San Martín no fue el Padre de la Patria, la independencia ya lo había precedido"

Emilio Ocampo, el hombre que se atreve a afirmar que San Martín no fue el Padre de la Patria, y que de haberlo sido habría actuado como un padre abandónico –se va cuando los hijos más lo necesitan–, es economista de formación e historiador por pura vocación. Trabajó en Londres y en Nueva York en el Citibank, Chase Manhattan, Salomon Smith Barney y Morgan Stanley.

Sin embargo, algo de la historia argentina lo subyugaba: estudiar la guerra entre Brasil y el Río de la Plata por la posesión de la Banda Oriental (Uruguay). Quizás por su parentesco con Carlos María de Alvear quiso saber más acerca del papel que había jugado su antepasado en la batalla de Ituzaingó. Eso lo llevó, poco a poco, a cuestionar la historia tal y como nos la habían contado, que es la que escribió Bartolomé Mitre acerca de los próceres argentinos "intocables": San Martín y Belgrano.

–¿Qué fue descubriendo mientras estudiaba sobre la guerra con Brasil?
–Tenía un tema personal y puntual: evaluar la conducción militar de Alvear durante la campaña porque había sido severamente criticada por muchos historiadores. Me puse a estudiar todos los libros que encontré sobre el tema en portugués y en español. Me fui haciendo una biblioteca. Tenía una buena formación de historia. Mi tiempo libre lo dediqué a instruirme acerca de las estrategias de Napoleón. Lo que se conoce como "el arte de la guerra". Mi objetivo era ponerme en las botas de ellos para saber qué tipos de esquemas tenían en la cabeza.

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–¿No hay material en Argentina?
–Hay muy pocos especialistas en estrategia militar. Yo quería evaluar las decisiones, las tácticas y estrategias. Antes de opinar, lo que hice fue educarme; dos años enteros estudié temas militares, sobre todo cómo se organiza un ejército. Logré darme cuenta de lo que el Ejército argentino y el brasileño tenían en la cabeza.

–¿Qué lo llevó a cuestionar la historia escrita por Mitre?
–Cuando empecé a escribir de historia no me propuse cuestionar lo que había escrito Mitre sino entender este tema de la guerra con Brasil. Busqué armar un camino propio.

–¿Cómo lo hizo?
–Mi guía fueron los documentos. Una gran mayoría de quienes opinan de historia nunca en su vida visitaron un archivo. La gente los considera historiadores pero en realidad son fabulistas. Cuentan la historia que a ellos les gusta y seleccionan aquellos hechos que les dan algo de verosimilitud. Hay historiadores profesionales serios que realmente van a los archivos pero, en general, prefieren no meterse con la historia fundacional del país porque está muy politizada. Mucho de lo que se ha escrito no tiene sentido, no se sustenta ni en la lógica ni en la cronología de los hechos ni en la evidencia documental. En cuanto a qué historiadores me influyeron en el análisis del período fundacional diría: Alberdi, que es fundamental, Saldías y López. Obviamente también rescato muchas cosas de Mitre pero no su enfoque ni la mayor parte de sus conclusiones.

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–¿Cómo fue el recorrido que lo llevó a cuestionar a San Martín como el Libertador de América?
–Mi recorrido comenzó en los National Archives de Inglaterra, que están ubicados en Richmond, en las afueras de Londres. Llegué allí en busca de documentos sobre la guerra con Brasil ya que Inglaterra había mediado entre ambas naciones. Como el general Alvear fue un protagonista central en esa guerra como comandante del Ejército argentino también me interesaba cualquier información que hubiera en los archivos ingleses sobre su exilio en Río de Janeiro, del que se sabe poco. Leyendo los informes del cónsul inglés en Brasil y de los capitanes de la marina británica apostados en Sudamérica, que eran los ojos y los oídos de su gobierno en esta parte del mundo, me di cuenta de que había otra versión de la historia de la independencia argentina.

–¿Cómo era esa versión?
–Más objetiva y menos politizada. En los archivos ingleses encontré pruebas muy contundentes sobre la anglofilia de San Martín que refutan el mito que nos enseñan desde que tenemos uso de razón. San Martín no fue el Padre de la Patria, porque la independencia lo precedió. Como bien dijo Alberdi, fundar la patria no es ganar un par de batallas, además el combate de San Lorenzo fue de importancia menor en las guerras de la independencia. Es construir una nación y fundar sus instituciones. El único plan institucional que tuvo San Martín desde que llegó a Buenos Aires en marzo de 1812 fue coronar aquí un príncipe extranjero. Se podría decir que fue el prócer más coherente de la revolución: siempre creyó y trabajó por implantar la solución monárquica en la América española con príncipes europeos, preferiblemente ingleses.

–Eso cambiaría la posición de San Martín en nuestra historia...
–Si eso significa ser el Padre de la Patria estamos muy confundidos. En cuanto a que fue el Libertador de América también es una distorsión grosera de la realidad, a menos que definamos a América como Chile. Fue Bolívar quien verdaderamente libertó a Perú. Recordemos, además, que el último territorio importante liberado del régimen español fue el Alto Perú, que nos pertenecía por herencia. Sin embargo se convirtió en la República de Bolivia y su capital es Sucre en honor a los dos venezolanos que consiguieron su independencia. Es decir que nos creemos los libertadores de América y ni siquiera pudimos libertar nuestro propio territorio. Distorsión más grosera de los hechos es difícil de imaginar. Según Alberdi, nos contamos una fábula que halagaba nuestra vanidad nacional y acostumbrados a esa fábula no queremos cambiarla por la verdadera historia.

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–¿Investigó acerca de los meses previos a la venida de San Martín al Río de la Plata? ¿Los pasó en Inglaterra?
–Hay muy poco sobre ese período. Lo que sabemos es que durante 1810 y 1811 San Martín pasó un tiempo considerable en los campamentos del ejército inglés en Portugal. Llegó a Cádiz a principios de 1811 y tomó contacto con Alvear, que lo reclutó a la Logia Nº3 de la Sociedad de Caballeros Racionales que dirigía en esa ciudad. Según Zapiola, recién cuando llegó a Londres en setiembre de ese año San Martín fue ascendido al quinto grado de la logia. Nadie se explica muy bien por qué San Martín aceptó integrar esta logia que tenía como lema independencia y república y estaba imbuida de los principios de la Revolución Francesa. San Martín era un tory (un conservador) y un anglófilo. Nunca les tuvo simpatía a los franceses pero los Caballeros Racionales eran francófilos. Un dato que pocas veces se menciona es el vínculo entre la logia que dirigía Alvear y el gobierno de Napoleón. Tanto es así que los ingleses lo consideraron durante bastante tiempo un agente francés.

–¿Por qué piensa que la historia que conocemos es tan rígida?
–Porque la historia que nos contamos fue diseñada supuestamente para forjar la argentinidad. Entonces no es posible cambiar una sin afectar la otra. El resultado perverso de esto es que quien ponga en duda la versión oficial de la historia y sus mitos más queridos es considerado un hereje. Lo cual obviamente es una tontería. No se puede saber adónde va uno si no se sabe realmente de dónde uno viene.

–¿Por qué piensa que la historia básica nunca relaciona lo que pasaba en el Río de la Plata con lo que sucedía en el Viejo Mundo?
–Porque en general los historiadores no tienen pasaporte. Lo cual es una manera de decir que no tienen una perspectiva global y que apenas se atreven a cruzar las fronteras de su país. Pero la realidad es que no se puede entender lo que pasó en Sudamérica entre 1800 y 1825 sin entender lo que pasaba en Europa y Estados Unidos en esos momentos. Éramos parte de un tablero de ajedrez global y no necesariamente la reina, la torre o el caballo. Mas bien diría un peón. Pero ser un peón no le sirve a la historia vanidosa que plantea un origen épico de nuestro país y héroes comparables con los dioses de la antigüedad. En 1810 la América española era una enorme fuente de recursos cuyo control se disputaban las principales potencias marítimas de aquella época, es decir Inglaterra, Portugal, Francia y Estados Unidos, en ese orden.

–¿Cómo llegó a la conclusión de que San Martín fue un espía inglés?
–En aquel entonces había dos tipos de personajes que operaban a favor de Inglaterra. Algunos lo hacían porque era su trabajo, como James Paroissien, que llegó a Buenos Aires para facilitar la tercera invasión inglesa. Otros lo hacían porque eran anglófilos: sinceramente creían que sin la intervención de Inglaterra era imposible resolver el problema de las colonias españolas. Además consideraban que su forma de gobierno era la mejor. En mi opinión, San Martín perteneció a este último grupo. Y esta opinión está fundada en los documentos que he encontrado en los archivos diplomáticos de Inglaterra.

–De haberlo sido, ¿cree que cumplió los planes que tenía?
–San Martín fracasó tanto política como militarmente. Lo primero porque nunca logró imponer la monarquía que tanto ansiaba y sus esfuerzos en pos de este objetivo generaron la reacción que lo llevó a su renuncia y luego a su exilio. Militarmente también fue un fracaso porque aunque declaró la independencia de Perú, no la consiguió de manera efectiva. Tuvo que llegar Bolívar en 1824 para expulsar a los españoles definitivamente de Perú. Este es un dato innegable que nuestros libros de historia prefieren obviar. Recordemos que San Martín supuestamente fue a Chile y luego a Perú con la idea de que así lograríamos la libertad del Alto Perú. Pero su conducta no fue consistente con este objetivo, que por otra parte nunca alcanzó.

–¿San Martín se autoexilió en Francia o su idea era irse?
–Cuando se dio cuenta de que su proyecto monárquico era inviable con las fuerzas que tenía bajo su control (cuando renunció al cargo de protector del Perú) decidió volver a Europa. En mi opinión eligió Francia porque en ese entonces era más barato vivir en ese país que en Inglaterra, donde tenía muchos amigos.
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