A Fondo A Fondo
domingo 25 de marzo de 2018

¿Qué te pasó Facebook, te falló el algoritmo?

Las dictaduras tecnológicas están viviendo algo que les ocurre a las dictaduras políticas: terminan implosionando

Las dictaduras se empeñan en implosionar.

Es que en la mayoría de ellas –sean de izquierda o de derecha– todo lo que hacen termina convertido en algo muy antinatural.

Esa compresión prolongada que los dictadores ejercen sobre las personas y sobre la cotidianeidad termina generando una explosión hacia adentro.

Y eso es lo que termina haciendo bolsa los basamentos de tales mamotretos ideológicos.
Es lo que ocurrió con la arquitectura marxista de la URSS.

Pero también es lo que ha empezado a pasar con esa enorme empresa global llamada Facebook.

Estados alterados
El escándalo por la venta de datos de 50 millones de personas que –confiadas– se los dieron a Facebook bajo promesa de confidencialidad, no hace más que poner sobre el tapete los peligros de confiar ciegamente en la tecnología y en algunos de sus gurúes,

Tan obnubilados estamos a veces con los cambios que generan esos nuevos Estados paralelos llamados Facebook o Google, que no hemos tenido la capacidad ciudadana y democrática de frenar a tiempo esos nuevos monopolios.

Pies de barro
Creíamos que las nuevas dictaduras que encarnan Facebook y Google eran invencibles.

Y la realidad nos está demostrando que también este tipo de dictaduras tecnológicas generan sus propias implosiones.

¡Bienvenido, Mark Zuckerberg, al mundo real!

¿Sabe qué puede hacer con su mundo virtual?

No, espere Mark, no le voy a decir ninguna guarangada.

Lo que puede hacer con su mundo virtual es revisarlo todo de vuelta. Revisitarlo con espíritu crítrico.
Si no, se le van a desintegrar los negocios, man.

¿Y ahora?
¿Qué tiene que hacer el resto del mundo, esto es, los gobernantes, los entes de control, los juristas, los legisladores, las organizaciones civiles, las universidades, la prensa?

Tienen que armar en sus naciones un escudo de defensa a partir de los mejores preceptos democráticos y republicanos.

Lo peor que podrían hacer es confrontar a una dictadura con medidas dictatoriales.

No hay que olvidar que determinados conceptos que son imprescindibles en una democracia, como por ejemplo la necesidad de luchar contra los monopolios, son propios del liberalismo.

Quiero decir que, así como las dictaduras llevan el embrión de su propia destrucción, así también el liberalismo lleva en su composición los anticuerpos para combatir las infecciones.

Tranquilo, pibe, pasá
En este caso concreto de Facebook, es el modelo de negocios de Zuckerberg el que ha empezado a implosionar.

La gente ingresa por millones a Facebook para ejercer las nuevas formas de interacción social y resulta que termina sometida a un régimen de vigilancia al estilo Gestapo o KGB.

Gran Hermano se debe estar restregando la baba de la comisura de los labios.

La fiesta anunciada
La propia lógica de los negocios de Facebook es la que preparaba desde un comienzo este festín que ahora se ha destapado.

Acumula información acerca de millones de personas y les promete confidencialidad.

Pero resulta que la confianza de los usuarios terminan valiendo en el mercado de Facebook mucho menos que los dólares que ofrecen aquellos que están dispuestos a pagar fortunas por toda esa maravillosa data de los consumidores.

Facebook es como un reino, como un nuevo emirato que aun no está formalizado en la ONU. No tiene petróleo pero tiene "info" de medio mundo

Guarda ahí
Los que no están en Facebook y que creen estar a salvo de sus efluvios, no saben que Facebook crea "perfiles en la sombra".

"¿Qué corno es eso?", dirá usted, arrugando el ceño.

Investigadores estadounidenses han revelado que Facebook, estimado lector, "infiere" el perfil suyo por más que usted no haya entrado nunca a esa red social.

Por ejemplo, lo "infiere" de datos de sus amigos. O de información de comercios donde usted compra.

Esa cosa llamada algoritmos, de la que muchos hablan como diciendo "agua va", esa cosa, decía, puede buchonearle a Facebook hasta los rasgos de a quién votaría usted o de su orientación sexual o de cuáles son sus programas de TV preferidos. Una preciosura.

¿Qué se te perdió?
En los últimos días Facebook ha sufrido su peor pesadilla: está perdiendo plata a raudales y sus acciones en la bolsa se desploman.

Después de ser una especie de nirvana de almacén, a la que la gente acudía de a millones para conseguir algo así como un esbozo de felicidad, Facebook, ese reino al que no se cuestionaba, y al que muchos consideraban un hogar, ha perdido algo mucho más caro que una millonada de dólares.
Resquebrajó su credibilidad.

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