A Fondo Domingo, 27 de mayo de 2018

Piqueterismo teen, o lo que va de castaño a oscuro

Las pequeñas cosas que nos pasan hay que sacarlas a la calle. Y si tengo que presentar mi buzo de 5º año, es fácil: corto la calle

Todo debe ser un show. Las pequeñas cosas que nos pasan hay que sacarlas a la calle. Filmarlas. Y subirlas a las redes sociales. Y enzoquetárselas al prójimo, le guste o no.

Incluso la presentación de buzos y camperas de los alumnos de quinto año -un hecho antes reservado al ámbito escolar o familiar- ha sido transformado ahora en un acto público.

Una de esas presentaciones tuvo esta semana un condimento demasiado picantón, lo que obligó a que muchos se replantearan hasta dónde llegar con este menú.A puro cuete y trompetaEl miércoles pasado los alumnos de quinto año de la Escuela Normal Tomás Godoy Cruz, de Ciudad, entorpecieron durante toda una mañana (por momentos con cortes totales) el tránsito en un punto clave de Ciudad: Rivadavia esquina Patricias Mendocinas.

En todas esas horas prendieron bengalas a rolete y tiraron petardos como si estuvieran en la cancha, con lo cual lograron que por momentos no se pudiera ver a diez metros, salvo los colores chirriantes que lanzaban esos cohetes. ¡Guarda abajo!Por ese lugar pasa la mayoría de las líneas de colectivos y hay un incesante tránsito automotor.

Es decir que hubo peligros para todos: para los alumnos que festejaban cortando la calle y para el resto de los mendocinos que no entendían nada de lo que estaba pasando. Ni le interesaba.

La batucada tipo Los Auténticos Decadentes (por la cantidad de integrantes) batió el parche y la corneta toda la mañana mientras el resto de los alumnos del Normal debía tomar clases en medio de ese panorama de ruidos y gases.

De nada sirvió la presencia de los preventores municipales que trataron -de todas las maneras posibles-de hacerles entender a estos chicos que estaban contraviniendo una serie de normas y leyes, algo que en ocasiones anteriores se lo habían hecho saber a las autoridades de la escuela Normal las que, en apariencia, no tomaron ninguna previsión contra el exceso que devino.

La Municipalidad de la Ciudad de Mendoza tomó entonces una medida inusual: le colocó una multa de $50.000 al tradicional colegio Normal Tomás Godoy Cruz.

Se supone que esto debería obligar a los directivos del resto de las escuelas, pero sobre todo a los padres de los alumnos, a no dejar librados al azar sucesos en los que están involucrados los menores.Todo es ahora con previaPese a que buena parte de los mortales hace todo lo posible por elevar su nivel de comprensión ante ciertos fenómenos sociales, hay que admitir que algo está pasándose de castaño a oscuro en estos rituales de presentación de los buzos y camperas.

Es que ese rito incluye -cada vez más- componentes preocupantes. Y uno de ellos, no menor, es la influencia del alcohol.

Esto de los buzos viene ahora con una previa que se lanza en la noche anterior a la presentación. En esa juntada se bebe alcohol y se prueban otras sustancias. Y no se duerme.

En ese estado llegan los adolescentes por la mañana a la escuela a hacer su show. Algunos de estos actos siguen haciéndolos dentro de los colegios.

Otros chicos directamente no ingresan al colegio y hacen la fiesta en la calle. Para todo público. Y a como dé lugar.

Esto es, cortando calles, provocando ruidos muy molestos o afectando el ambiente o la paciencia del resto de los mortales.¿Grande, pa?En algún punto pareciera que los docentes y los directivos de los colegios ya no saben qué hacer ante tanto avance adolescente.

Y que eso los lleva a bajar los brazos.

Ni hablar de lo que ocurre con buena parte de los padres de los estudiantes secundarios, que de ser los responsables principales del accionar de sus hijos menores en la calle han caído en una abulia parental que mete miedo.

Lo más preocupante es que no solo existen los padres que se han "entregado" ante los avances de cierta dictadura juvenil, sino también los progenitores que no creen conveniente frenarles a sus pibes esas tendencias, como la de emborracharse sin haber tenido ninguna iniciación con esas bebidas, o la de darle surtido al porro.

Los pibes pasan de la gaseosa al vodka sin haber probado el vino con soda en las comidas. Mire veaLos adolescentes necesitan imperiosamente diferenciarse. Es parte de su naturaleza.

La vida les tiene marcado ese destino biológico para que puedan dejar de ser niños, para crecer física y mentalmente, y para empezar de a poco el camino de la independencia que vendrá con la mayoría de edad.

Pero en ese proceso tienen también que asumir normas mínimas de convivencia.

Y a comprender que vivir en sociedad es algo más que llevarles el apunte en todo a ellos.

O llenarlos de derechos y no enseñarles que la vida es un eterno equilibrio entre nuestros derechos y nuestras obligaciones.

Los adolescentes avanzan a paso rápido cuando ven que ni sus padres ni la escuela están cumpliendo sus roles. Y así es como vemos a diario el abatimiento de camadas de profesores que no pueden entender a los alumnos que los insultan, los trompean o se burlan de ellos.

El mismo egoísta desparpajo con que filman a sus compañeros de curso cuando se "fajan" para poder así inmortalizarlos en Facebook.

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