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domingo 10 de diciembre de 2017

OMC: los dueños de la pelota llegan a la Argentina

El gobierno de Mauricio Macri busca posicionar al país como destino confiable para invertir. Se renuevan las expectativas

Desde este domingo y hasta el miércoles, la Argentina se convertirá en el primer país del mundo que asume la presidencia del G20 –las veinte economías más industrializadas– y de forma simultánea organiza la cumbre de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Ambos eventos constituirán una gran vidriera internacional para el presidente Mauricio Macri, pero los objetivos para esas reuniones, marcada por diferencias entre las potencias, son "modestos". Desde la presidencia del G20, la Argentina buscará mediar para alcanzar acuerdos, lo que de antemano parece extremadamente complejo.

Si bien los dos encuentros tienen profundas diferencias, ambos enfrentarán similares tensiones políticas y económicas. La OMC, cuya cita es hoy en Buenos Aires, es un campo minado. Allí se congregarán representantes de 164 países, que conforman distintas coaliciones contrapuestas, mediante las cuales presionan para obtener acceso a mercados o, por el contrario, para levantar barreras comerciales a productos foráneos. El G20, en cambio, es un grupo relativamente informal que tendrá tres ejes, según adelantó Macri: "El futuro del trabajo, infraestructura para el desarrollo y futuro alimentario sustentable.

Quizás el tema tabú por excelencia sea la eliminación o reducción de los subsidios agrícolas por parte de las potencias centrales, el histórico reclamo de los emergentes y los países menos desarrollados cuya riqueza depende de las exportaciones primarias. Hoy el sector contabiliza aranceles hasta cinco veces superiores a los que se aplican a los productos industriales.

La meta es acordar reglas de alcance global y promover el intercambio comercial y las inversiones. Sin embargo, el consenso no es sencillo, dado que las decisiones deben tomarse por unanimidad de todos sus miembros.

Tampoco será fácil movilizarse en estos días por la ciudad de Buenos Aires. Las inmediaciones del Centro Cultural Kirchner, donde habrá una velada artística y del hotel Hilton en Puerto Madero, sede de las deliberaciones, están literalmente valladas. El Gobierno nacional no quiere protestas que empañen su "vidriera" como el nuevo imán de inversiones y negocios entre los países emergentes.

En verdad, nadie espera grandes avances en materia de liberalización del comercio. De hecho, un logro modesto pero alcanzable sería que la declaración final incluyera un apoyo explícito al multilateralismo como política general para discutir el futuro de los flujos de intercambio comercial.

También se hablará de la eliminación de restricciones para bienes (subsidios agrícolas, por ejemplo) y a los combustibles fósiles, servicios, aunque no hay demasiadas expectativas cifradas en ello. Entre los temas que podrían generar algún tipo de avance se mencionan la apertura en el tema pesca, compras gubernamentales, participación de las pymes y regulaciones al comercio electrónico. En concreto, en este punto muchos gobiernos están inquietos por las dificultades que enfrentan para cobrar impuestos a las empresas que operan con transacciones electrónicas y buscan gravar sus ingresos.

Este debate se da en momentos en que a nivel mundial está en discusión la política multilateral, a raíz de la postura del presidente de Estados Unidos, Donald Trump de proteger su mercado interno, así como desandar los acuerdos comerciales vigentes como el Nafta o en proceso de constitución, como la Alianza Trans-Pacífico (TPP, por su sigla en inglés) o el acuerdo de libre comercio que Washington estaba discutiendo con la Unión Europea.

Consciente de las dificultades para avanzar en un acuerdo sustantivo en la próxima Cumbre Ministerial, la Cancillería argentina plantea "lograr pasos incrementales" y se mostró interesada en la agenda agropecuaria y pesquera y en especial en la reducción de subsidios. Se estima que en 2015 los subsidios agrícolas alcanzaron los U$S584.000 millones.

La delegación argentina también apoyará la integración de las micro, pequeñas y medianas empresas a las denominadas cadenas globales de valor y todo aquello que contribuya a la facilitación de inversiones. También estará muy presente en la agenda la cuestión género y la participación de la mujer en el comercio internacional.
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