A Fondo Domingo, 27 de mayo de 2018

Nadie se imaginaba un 25 de Mayo tan amargo

Dolor. La muerte de dos policías ensombreció la fecha patria. Duro golpe para el Gobierno pues la fuerza es clave para combatir el delito

Los tiempos no dan para organizar una celebración patria demasiado festiva. Sin embargo, nadie podía imaginar un 25 de Mayo tan amargo como el de este viernes.

Dentro de las previsibles reyertas que ofrece en bandeja un país de infinitas y suculentas grietas como la Argentina, hasta la previsible marcha contra el FMI -una marcha de manual- podía ser digerida razonablemente por el oficialismo.

La grieta, a fin de cuentas, inmuniza y fortifica el ánimo de los centuriones en ambas orillas.Pero la barbárica embestida de un individuo que apuñaló a su pareja embarazada y que tuvo como corolario la muerte, en Blanco Encalada, de dos jóvenes policías que, en cumplimiento del deber, intentaron aprehenderlo, fue un mazazo que trascendió la pendencia ideológica, política, económica, ética y, aborto mediante, hasta religiosa que nos envuelve como una pesada niebla en estos días.

El raid asesino caló en hondo en todos los estratos sociales. Por su demencial ferocidad.

La inmediata suspensión de los actos conmemorativos por parte de la Provincia, de los municipios y hasta de la Universidad, dimensiona la magnitud del impacto en las instituciones y en la comunidad.

Una comunidad, como la nuestra, hipersensible ante los casos de violencia de género, sobre todo luego de que 2016 transformara a Mendoza en capital nacional del feminicidio, según la desafortunada metáfora de un medio porteño.Lágrimas de dolor y broncaHombres curtidos como los compañeros de los uniformados muertos no pudieron contener las lágrimas. Lloraban de dolor y de bronca.

También los funcionarios del Ministerios de Seguridad que comparten el día a día con ellos y que tratan, por todos los medios, de levantar la moral y, fundamentalmente, la aptitud de la fuerza.

Contar con una policía capacitada para combatir con eficacia el delito es una de los prioridades del gobierno provincial.

Lo pregona cada vez que puede. Y hace copartícipe de esta responsabilidad a la Justicia.Lo señaló el gobernador Alfredo Cornejo en su discurso del 1° de Mayo: "Justicia y seguridad van de la mano porque enfrentar al delito es una problemática integral que ocupa a todas las áreas del Estado y compromete a la sociedad en general".

Es la expresión concreta, firme, de un ideario.

Un pensamiento central de la administración que encabeza Cornejo.

Por eso mismo no le resulta menor cualquier suceso que afecte a las fuerzas del orden.

Ni le da lo mismo la buena policía que la mala policía.

De ahí las lágrimas de ayer. Porque a Daniel Ríos y Jorge Cussi, los caídos el viernes, se les asigna el calificativo de "verdaderos héroes".

¿Por qué tanto?

No es alharaca para la tribuna. Palabras de circunstancia para salir del paso con lugares comunes.Simplemente se considera que Cussi y Ríos "ofrendaron su propia vida para que el delincuente no siguiera su carrera de muerte".

Hay dolor, como decimos, pero al mismo tiempo orgullo porque, según estiman las autoridades, ahora la Policía está poniendo lo que antes no ponía.

"Pasamos de un 2014 en que un camión brasileño iba por la ruta 7 y ocasionó numerosas víctimas fatales mientras los policías estaban durmiendo o comiendo un asado, a esta situación en la que dos hombres pusieron el cuerpo para evitar otra ruta 7", es el balance que hace, con el semblante demudado, un funcionario del área.

Un paliativo para el desconsuelo: al pasar los cortejos fúnebres, la gente, a ambos lados de la calle, los despedía ayer con un aplauso.

"Esto es un cambio", se le escuchó decir a un miembro del Ministerio.

Lo susurró cual una plegaria.Desmontar mitosAl gobernador Cornejo, mientras tanto, le queda por delante una tarea mucho más compleja que manejarse dentro de la crisis económico-social que aqueja, endémicamente, a la Argentina y, por lo tanto, a la provincia.

Hay etapas, fugaces, en las que suele soplar cierto viento de cola. Vale entonces aprovechar el milagro, como ocurrió durante las gestiones de Cobos y de Jaque, beneficiados por un crecimiento a "tasas chinas".

Pero, luego, irremediablemente, se cae. Siempre se cae. Lo sufrió Bordón. Lo sufrieron Iglesias y Paco Pérez.

Quizá lo sufra Cornejo. Quizá no.

Es la timba del péndulo.

Lo complicado de esta maroma es desmontar los mitos y los clichés que tapan todo el horizonte conceptual de la sociedad e impiden cualquier debate medianamente sensato. Cualquier posibilidad de crecer y evolucionar como sociedad.

Los mitos, los prejuicios, tienen nombre y apellido, e impiden un fecundo intercambio de pareceres: FMI, fracking, aborto, minería, ajuste, etcétera.

Cada ciudadano conoce a la perfección cómo resuenan emocionalmente esos términos en su fuero íntimo. Aunque técnicamente domine poco y nada del tema.

Obedece al tintineo de frases hechas. De ideas preconcebidas. De relatos.

Así pues, en el ancho y vasto mundo de las redes sociales y la posverdad, la mesa está servida para que reine el conventillo global.

En dicho conventillo, escuchar al otro, al que esgrime la posición alternativa, no tiene sentido. No sirve.Como lo demostraron los manifestantes supuestamente ecologistas, ambientalistas o como se llamen, que agredieron a la directora de Protección Ambiental, Miriam Skalany, que se había trasladado a San Rafael para exponer sobre la problemática del fracking.

La atacaron sin antes haberse molestado en escuchar su disertación.

Acusarlos de neofascistas sería, igualmente, otro prejuicio.

Pero es un signo de los tiempos.Relatos que pueden matizarseExisten otros relatos más amables que, aun cuando proponen líneas ideológicas duras, tienen una cuota de porosidad. Habilitan cierto intercambio de pareceres.

Rafael Bielsa, por ejemplo, visitó Mendoza esta semana para presentar su novela Rojo sangre.

En conversaciones de ámbito más reservado, Bielsa, apelando a su experiencia como excanciller entre 2003 y 2005, justificaba con elocuencia el pago cash que hizo Néstor Kirchner al FMI como una manera de adueñarse de la agenda política de la Argentina. Algo así como un acto de soberanía.

Otros, en cambio, con abundante elementos provenientes de los manuales de Ciencia Económica, consideran esa maniobra de Kirchner como una muestra de veleidad y un garrafal menoscabo financiero y social para el país.

Blanco y negro. Como siempre. Abroquelado, cada bando, con fuerza de argumentación bíblica.Un modus vivendi que a Cornejo le costará desmontar porque el radicalismo que él preside contribuyó, al igual que todos los demás, a montar dicho mecanismo pieza por pieza.

Como cuando, siendo oposición, puso piedras (grandes piedras) en el camino para evitar, en Mendoza, una reforma constitucional, frustrando, de paso, la reelección del gobernador. O para embarullar la explotación minera.

El listado es extenso.

En el eterno subibaja de la vida nacional, cada uno de los actores está condenado, irremediablemente, a beber, en algún momento, una cucharada de su propia medicina.

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