A Fondo Martes, 6 de marzo de 2018

Mujeres y G20: entre juegos de poder y cambios culturales

Por María José Nacci (*)

Si escribiésemos un libro, el prólogo, posiblemente, sería lo último que gestionaríamos y quizás lo más potente aunque parezca preliminar ¿qué significa entonces que las mujeres, mayoría plena de la población mundial, seamos un capítulo en el próximo G20? Esto evidencia que aún no prologamos y que tenemos que recurrir a los cupos de discriminación positiva, paso necesario pero no poco doloroso basado en la discriminación positiva. Es decir, en el reconocimiento de la disparidad histórica y presente en camino a la igualdad. Las disparidades en el ejercicio de poder atravesadas por las problemáticas de género están por todas partes: familias, espacios laborales, partidos políticos, movimientos sociales, ONGs, empresas, estado.

Datos recientes del INDEC advierten que en Argentina ganamos en promedio un 30% menos que los hombres. Para estar incluidas en el mundo laboral, aún, debemos mostrar más credenciales y dejar nuestros sospechosos ropajes de mujeres sexuadas y potenciales madres, si así lo decidiéramos, fuera de los trabajos. ¿Cómo cambiar esta asimetría? Los caminos son múltiples e interesantes, desde la microresistencias hasta las políticas globales. Se destacan esfuerzos por traer al presente debates históricos y visibilizar mujeres "protagonistas" de la historia a modo de desnaturalización del rol doméstico (y domesticado) de las mujeres. Leyes específicas, como la ley de paridad para los cargos legislativos nacionales recientemente aprobada por una insospechada trama transpartidaria en la cámara de diputados, alientan esperanzas tras las masivas movilizaciones ocurridas en los últimos años bajo los efectos del ni una menos. El "time's up", con epicentro en Hollywood, marca el pulso global y todo suma en el camino hacia el cambio cultural.

En el ámbito local, hay quienes anhelan una "destinelización" de los medios como condición sine qua non, pero es difícil discutir con la cultura de masas, y más aún, es grave negarla. La emergencia de contenidos de agenda histórica de las mujeres en programas populares de la tv abierta, en época de redes sociales, es otro hito a ser destacado en el camino hacia la equidad. Como decía el gran Gabo, no hay que luchar contra las telenovelas, sino volvernos guionistas. Entonces surge la pregunta: ¿quiénes son las mujeres del G20? El oráculo contemporáneo abierto llamado "google" brinda como primera respuesta una nota del portal español http://www.abc.es: "Imponentes, elegantes y carismáticas. Estas tres características definen, a grandes rasgos, a buena parte de las mujeres que acompañan a los líderes políticos que marcan el ritmo del planeta. Aunque algunas optan por un perfil bajo, se advierte claramente quiénes son las primeras damas que destacan -y disfrutan con ello- en el heterogéneo grupo de países que han participado en la cumbre del G-20, recientemente celebrada en Hamburgo (Alemania).

Entre los temas destacados de la cumbre económica que se celebra este año en Argentina, está el capítulo woman, W-20. Así, no prologamos. Las mujeres del G 20, las líderes mundiales, son sólo 3. El marcador es elocuente. Estamos en franca desventaja en este juego de poder. Y el uso banalizado del término empoderamiento de las mujeres conlleva el riesgo de pensar que es posible "empoderarnos" externamente. Si todas somos potencialmente wonder, es necesario como primer paso escucharnos, conocernos y ver cómo representar nuestras necesidades y deseos genuinos como paso previo al diseño de políticas a escala. Tener en cuenta no sólo nuestras carencias, sino también nuestros saberes y estrategias tanto en el campo como en la ciudad es menester para seguir escribiendo el libro siempre plural y dinámico de historia de las mujeres. Hacia el 8 de marzo, propongamos prólogos de equidad.

*Dra en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires. Decana de la Facultad de Cs Sociales, Jurídicas y Humanas - Universidad Argentina J F Kennedy