A Fondo Domingo, 29 de julio de 2018

Mostrar la hilacha es algo típico de épocas revulsivas

El nivel de virulencia con el que la jerarquía católica ha encarado el debate sobre el aborto legal llegó a un límite con el caso Albino

Las épocas revulsivas tienen una virtud: nos suelen llevar a que mostremos la hilacha. Mejor dicho: lo peor de la hilacha.

Es lo que le viene pasando a buena parte de la jerarquía de la Iglesia Católica argentina ante la posibilidad de que la sociedad civil ponga algunas leyes a tono con lo que realmente les ocurre a los seres de carne, hueso y sangre.

Y es lo que le ocurrió, de manera vergonzosa, a Abel Albino, quien en nombre del peor fanatismo religioso ha lanzado como verdades reveladas una sarta de mentiras escandalosas con las que intentó desconocer dos siglos de descubrimientos de la ciencia.La distanciaEl nivel de virulencia con el que la Iglesia ha encarado el debate sobre el aborto legal revela con claridad la distancia que hay entre la mayor parte de la ciudadanía y la dirigencia eclesial.

Los católicos de a pie, los que anhelan una sociedad más justa y una religión más acorde a la vida cotidiana, están inquietos ante el nivel de violencia verbal que baja desde las jerarquías.

Basta leer algunos de los documentos que ha dado la Iglesia desde que Mauricio Macri abrió el debate social sobre el aborto para corroborar el creciente nivel de desafiante intransigencia que exhiben contra las instituciones.Sin conexiónNo hay en esa toma de posición ningún puente, ninguna línea para acordar, cero diálogo.

Solo imposición dogmática. Y látigo.

Un látigo que nunca exhibieron para castigar a todos los suyos que desde época inmemorial han dañado la vida de miles de niños mediante abusos sexuales.

Un látigo que ahora hacen chasquear -azuzados por la conocida posición filoperonista de Jorge Bergoglio- para castigar al Gobierno nacional, al que acusan de haber impuesto el debate por el aborto legal obligados por el Fondo Monetario Internacional (FMI), so pena de que este organismo no nos prestara plata.Asunto de hombresEl problema de quienes dirigen el culto católico es que no terminan de entender que la dictadura de la Iglesia terminó hace muchos años, más exactamente cuando este país se dio una Constitución y se constituyó en una república laica además de separar al Estado de la Iglesia.

Las amenazas de apocalipsis con que la Iglesia intenta -ante cada avance de la conciencia social- lanzarnos sobre la cabeza se han desecho cuando esas tendencias se han convertido en ley de la sociedad civil, es decir en más derechos para los ciudadanos.

Ya ocurrió con la ley de divorcio, con la de matrimonio igualitario, con la de diversidad sexual, o con las normas contra la violencia de género (algo por lo que la Iglesia nunca se había interesado porque las mujeres nunca han sido personas centrales en el catolicismo, al punto de que no hay ningún cargo eclesial dentro de la Iglesia que sea ocupado por mujeres).

Y es lo que va a pasar si el Senado nacional convierte en ley el aborto legal en la Argentina.

Habremos dado así un paso importantísimo en materia de salud pública y dejaremos de estar a la retaguardia internacional en materia de derechos de la mujer.

Incluso un país hipercatólico como Irlanda, con varios siglos más que el nuestro de historia religiosa, ya votó mayoritariamente por el aborto legal.Con la marca en el orilloComo tantas otras instituciones argentinas, la Iglesia Católica está traspasada de peronismo.

Nos lo recuerda casi a diario el papa Francisco, que vive haciéndole perradas al gobierno de Macri, al que intenta ningunear y descalificar por ser liberal.

A diferencia, claro, de lo que hacía con Cristina Fernández de Kirchner, a la que mimaba sin remilgos.

A nosotros nos convocaba a diario a cuidarla, como si eso no hubiese sido lo que hacían los argentinos que respetan los mandatos constitucionales, pese a que buena parte de ellos no estaba de acuerdo con la forma en que Cristina manejaba el país.

Ella nos aisló del mundo, nos obligó a ser socios de fracasos como el chavismo, nos engañó urdiendo un perdón a la teocracia de Irán pese a que allí se esconden los sospechosos de haber hecho volar la AMIA, y negó casos vergonzosos de corrupción.

Al respecto: ¿no es todo un detalle que José López, el número dos del ministro Julio De Vido y exégesis de la corrupción kirchnerista, hubiera intentando salvar 9 millones de dólares arrojándolos a un convento católico? BombazoEn todo este marco, la alocución del doctor Abel Albino en las comisiones del Senado donde se analiza la ley de aborto legal ha actuado como una bomba atómica.

Ha sido tan chirriante toda su mentira sobre los preservativos, tan agraviantes para la inteligencia sus comentarios enfermizos sobre el sexo, tan antiguo su concepto sobre el papel de la mujer que lo de Albino ha actuado como el más efectivo disparador contra la posición de la Iglesia en el debate sobre el aborto.

Si a Albino se le tenía algo de respeto por haber sido un divulgador sobre los peligros de la desnutrición infantil, él mismo se ha encargado de dinamitarse.

Abel Albino ha implosionado.

Dejanos tu comentario