A Fondo Domingo, 21 de octubre de 2018

Luciana Peker, un ícono feminista en la Feria del Libro

La escritora presentará su obra Putita Golosa y, en esta entrevista, habló sobre el feminismo y sus derivados

Luciana Peker, de 44 años, es una periodista argentina especializada en género y desde 1998 forma parte del equipo del suplemento semanal "Las 12" del diario Página 12. También trabaja en radio y televisión y tiene más de 20 años de trayectoria en periodismo de género.

En una charla íntima con Diairo UNO, Luciana dialogó y se expresó acerca de las movilizaciones feministas que se han dado en el país, el rol de la mujer en una sociedad patriarcal y otros temas de gran coyuntura social. La periodista estará presentando su libro Putita Golosa. Por un feminismo del goce, desde las 19, en la sala Tito Francia del espacio Cultural Julio Le Parc con entrada libre y gratuita, en el marco de la Feria del libro.

Primero fue Mujeres ferroviarias, experiencias de vida sobre rieles en 2015, el año pasado La revolución de las mujeres no era solo una píldora y en este 2018 llegó con este libro que fue furor en las librerías.

-¿Cómo nació Putita Golosa?

-Fue primero una columna de Página 12 que es un suplemento feminista que existe hace 20 años. Está bueno que además de contar de actualidad, derechos y políticas de género, también tuvimos un espacio con algún tipo de columna de creatividad, más literaria y pudimos así también hablar de cuerpos, de sexo y de placer. El nombre sale a partir de un tweet que ví con una bandera que le puso Rosario Central a Newell´s que decía Putita Golosa en forma despectiva, como diciendo "vamos a ganar, sos una putita golosa". Yo soy muy golosa en serio, entonces, lo que me pareció fue muy gracioso porque para las mujeres es sinónimo de disfrute sexual como gastronómico y en una cancha de fútbol era signo de derrota. Así que me pareció que estaba bueno hacer una columna y hacer orgullo de esa frase y decir que somos putitas golosas, porque justamente está bueno el sexo y el placer.

-Le cambiaste la connotación. Los insultos más ofensivos tienen género femenino y los masculinos empoderan al hombre...

-Por supuesto, este tema lo trata la standapera Vero Lorca, que muestra cómo todos los sinónimos de los órganos genitales masculinos, del pene, son todos ponderados como lo máximo. En cambio los genitales femeninos son sinónimos de conceptos decadentes, humillantes. Este año estuve en Brasil y les decían a las mujeres "las roba marido", una idea totalmente despectiva que tiene que ver con eso, de cambiarla.

-¿Cómo te llevás con la crianza de tus hijos? Más siendo uno de ellos varón...

-Para mí la crianza es muy importante y es la raíz de mi vida, es lo más importante que tengo. Por supuesto que desde una lucha feminista lo que es fundamental, es en un principio entender que la maternidad es un deseo y además para cada mujer implica un lugar distinto. Para mí no ha sido fácil la crianza de mis hijos, es una crianza con mucho desamparo, con muchísimo amor, muchísimo deseo. Benito tiene 16 años y Uma 12. Hay algo muy hermoso porque los que más me han impulsado no sólo a trabajar, sino a crecer, a animarme a escribir, son mis hijos. Lo mejor de la crianza feminista es que la puedo definir con una palabra que me gusta que es cooperación y que no tiene que ver con que se pierda el rol de las madres, los padres; pero sí tiene que ver con un nivel de reciprocidad y estímulo. Realmente sin ninguna duda han sido los que me han impulsado a trabajar, a aspirar a más, desde la necesidad de pagar la olla por ellos. O sea, desde las necesidades más básicas: que tengan para comer, para hacer sus viajes de estudio, hasta que me banquen hacerme un café con una galleta de avena. El que estén orgullosos del laburo de su mamá hace que la maternidad sea sacrificio pero también placer.

-Rompés de alguna manera la idea del escritor clásico...

-Me gusta mucho contradecir la idea de escritor exitoso y bohemio que está solo en su habitación con un whisky. También es el discurso de muchos varones: "yo no puedo cuidar a mis hijos porque tengo que escribir". Por supuesto que hay muchos momentos que no soy la madre clásica que es ama de casa porque la escritura implica que no estés al 100% de presencia cotidiana. Para mí los chicos son estímulos, y escribir con ellos a veces es difícil, pero te despertás, abrís los ojos y te das cuenta que es por ellos. La maternidad sí me parece una forma de escritura en donde no está la bohemia, el descontrol, el sexo, el no ocuparte de nadie, que todo el mundo gira en torno del escritor, sino que hay una escritura desde la maternidad en potencia.

-Sabemos que el idioma castellano es patriarcal y un elemento de poder ¿Vos cómo utilizás el lenguaje inclusivo?

-Lo que vengo definiendo (que no quiere decir que lo pueda cambiar en mis próximas escrituras) es que hablo del lenguaje libertario. Lo que quiero decir es que hablo de un modo y puede ser de otro. El lenguaje es un mecanismo de poder y es un mecanismo más poético. Entonces, muchas veces, mis elecciones tienen que ver con eso: con la estética, con el público al que le quiero hablar. Cuánto tiene de incidencia una palabra o cómo se entiende en determinado momento. Yo tengo la pretensión de ser popular porque creo en un feminismo popular y porque me importa mucho la transformación, por eso no me gusta el lenguaje crítico o elitista pero sí me gusta el lenguaje feminista y popular. Elijo qué palabras usar, elijo también con un sentido estético, me gusta la idea de libertad y justamente dando vuelta el lenguaje del sistema patriarcal.

-¿Qué le dirías a la mujer que lee tus libros que no sabe cómo reaccionar frente al machismo rutinario y naturalizado?

-Mis libros son una escritura a corazón abierto y que tienen mucho que ver con una decisión mía de hacer un feminismo que nunca está parado arriba de un banquito. De hecho, con las más jóvenes, me pasa lo contrario, porque a lo mejor yo no me animo a dar batallas que ellas dan mucho más fuerte que yo. También hay mujeres con mayores niveles de sumisión a las que yo intento arengar a que hablen. Creo que es la época en la que las mujeres están hablando y que no nos tenemos que callar. Un poco de lo que digo en el manifiesto del deseo es que lo que jode es el deseo, que nos quieren calladitas. Yo creo que el deseo y la palabra de las mujeres jode, que hoy genera rechazo. Todavía nos cuesta, tenemos que pagar el precio en el trabajo, en la calle, en un taxi.

-El machismo también está muy arraigado en algunas mujeres todavía...

-Claramente el machismo es una ideología y hay mujeres machistas y varones machistas. Hay mujeres que justifican el machismo, hay mujeres que compiten con otras mujeres, hay mujeres que les ponen la pata a otras mujeres. Muchas se acercan a contarme sus testimonios desde hace muchos años y ahora sí de manera mucho más grande y de manera muy federal. A veces con una mirada o sólo un par de palabras, me doy cuenta de mujeres que sufren violencia.

-Es que con tu libro generás un alto nivel de empatía ¿Por qué pensás que las mujeres hoy se animan a hablar y antes no?

-Nunca juzgo a otras mujeres, pero sí es cierto que el tiempo es ahora, que esto es una revolución mundial. Las mujeres hablan cuando les pueden creer. Las mujeres periodistas no venimos sólo a marcar una agenda distinta, no venimos sólo a dar contenido, venimos a cambiar los modos de producción del periodismo, de la televisión, de los trenes y colectivos, de los libros, y donde justamente hay valores del periodismo que estaban dejados de lado. No tiene que ver con qué contenidos escribir, sino cómo escribimos. La autoestima de las mujeres, la violencia, la subestimación y cómo ganamos también ¿Ganamos siendo la trepadora, la villana, la que tiene más poder, la que llega sola y única? ¿O la que llega para que lleguen otras? No es solamente no aceptar la violencia, sino hacer que tanto el deseo sexual, personal, laboral, sea preponderante. Creo que este es el momento de hablar, es momento de un cambio colectivo y la subestimación profesional está siempre. A la que no tiene un cuerpo del modelo hegemónico porque sos más gorda te dejan afuera, o por vieja o morocha. A la que tiene un cuerpo que desde afuera puede resultar atractivo, se las juzga por lindas, que llegó por un pete, porque es sexy o porque se pone una pollera corta; entonces esto es lo que tenemos que derribar, que podamos llegar todas, que cada una elija su estilo.

-El feminismo también permitió la apertura de luchas de otros colectivos...

-Un ejemplo característico de esto es la denuncia de abusos en el club Independiente de Avellaneda, en donde las víctimas eran varones menores de edad. Esa denuncia nunca se hubiera producido ni investigado sin el feminismo, porque el feminismo hizo que el psicólogo, que es clave, escuche a los varones y lo que tenían para contar. A los varones víctimas de abusos no los salva el hermetismo, ni el poder, sino el feminismo. El feminismo es el que te dice que tenés derecho a ser escuchado, a hablar y a tener decisión sobre tu propio cuerpo. El feminismo es muy clave en este ejemplo, porque no viene a pedir sólo derechos para las mujeres, viene a abrir una puerta sobre el deseo en el que por supuesto hay muchos varones violentos y con poder que se aprovechan de las mujeres, de las trans, pero también de otros varones que no son los que tienen el poder hegemónico.

-¿Qué opinás de las políticas públicas del feminismo?

-La Argentina tuvo una revolución normativa muy importante, es uno de los países con más adelantos en Latinoamérica y del mundo también. Este país tiene una enorme cantidad de leyes, pero de todas maneras tenemos mejores leyes que realidades. Falta la despenalización del aborto, en donde los senadores y senadoras que votaron en contra se les ha abierto la puerta a grupos fundamentalistas que son un peligro, incluso para leyes que ya están vigentes como la Ley de Educación Sexual Integral. Por otro lado, faltan políticas de género. Está bajando el presupuesto del Instituto Nacional de las Mujeres, faltan refugios, políticas específicas para garantizar la autonomía de las jóvenes y que no se las cosifique por su derecho al goce, faltan campañas.

-Hablás mucho en tu libro del "deseo" y el "goce" ¿Creés que la mujer argentina no sabe disfrutar del placer porque está visto como algo tabú?

-Yo creo que se abrió un nuevo juego. Desde hace muchos años, por un lado había en la televisión una camada de sexólogas y pedagogía del goce, pero en función del otro. Ser sexy pero para alguien que debía mirarte; saber hacer sexo oral como un tutorial para poder satisfacer al marido. Por otro lado, hay quienes lo disfrutan libremente y eso genera rechazo. Hay que pelear por el goce, es una búsqueda, y se necesitan de vínculos que potencien este goce, es una revolución que no se puede hacer sola.

-Las formas de amar estructurales están cambiando... ¿Qué opinás del poliamor?

-En el libro toco algunos puntos de cómo se puede concebir el amor. Para mí no es un desafío, ni algo que me interese tener múltiples parejas sexuales, sino que busco el amor más compañero. Me parece re importante que a partir de la lectura del libro muchas personas se decidieron a una pareja abierta o al amor libre y eso el libro no lo dice y aquí está lo interesante, porque al describir al amor desde diferentes puntos, cada cual va encontrando cuál es su manera.

-¿El feminismo tiene color partidario?

-El feminismo argentino tiene muchas luchas que no tienen color como lo es el aborto legal. No demonizo la política, al contrario, creo que las mujeres tienen que participar más en política.

-¿Cómo fue el 33° Encuentro de mujeres en Trelew?

-Es hermosa la federalización que propone el encuentro, pero estoy preocupada por la represión policial organizada, por la zona liberada de agresores y por sectores de la sociedad que apedrearon micros y mujeres, de parte de sectores organizados protegidos por las fuerzas de seguridad y con algún vínculo con organizaciones religiosas. Creo que el feminismo es el único que tiene poder real, mucho más que los partidos políticos. En ese sentido nos tenemos que mantener unidas, el feminismo asusta.

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