A Fondo Domingo, 2 de septiembre de 2018

Los reflectores molestan y los controles, ni hablar

Cornejo fue tildado de basura y de dictador porque tuvo el tupé de investigar los fondos para los institutos de educación superior

"Cornejo, basura, vos sos la dictadura", gritan con vigor cientos de jóvenes -y otros no tan jóvenes- agitando banderas mientras bajan por calle Sarmiento hacia el centro de la ciudad.

"Cornejo, basura, vos sos la dictadura", vuelven a corear, como en un mantra.

Se los ve exultantes, con ese ímpetu que se suele experimentar cuando se reclama por algo que se cree justo.

"Cornejo, basura, vos sos la dictadura", insisten para que los mendocinos no dejen de tomar nota acerca del sátrapa que nos está gobernando.

Sacá la mano de ahí

Los manifestantes protestaban contra la decisión del Gobierno provincial de revisar y modificar parte del financiamiento que reciben los institutos de educación superior (IES), en los que se dictan profesorados de diversas materias.

Como la educación terciaria no es obligatoria, algo que sí ocurre con los niveles Primario y Secundario, el Gobierno ha decidido hacer más eficiente el gasto en los IES, buena parte de los cuales son de gestión privada con subsidios estatales.

Haches de pe

Para ello ha decidido privilegiar a aquellos profesorados que tengan asegurada una salida laboral, retirando el subsidio estatal a los profesorados que registren pocos alumnos o cuya salida laboral se haya comprobado que no es efectiva.

El Poder Ejecutivo ha aclarado que no se le va a cortar la carrera a ningún alumno que ya esté cursando, sino que desde el 2019 ya no se abrirán los primeros años de los profesorados considerados no prioritarios.

Sin embargo el relato de los que cuestionan al Gobierno por esta decisión habla de despidos de cientos de docentes y de alumnos que quedarán en la calle sin poder terminar carreras ya comenzadas.

Y aseguran que se trata de una medida de desalmados neoliberales e hijos de sus madres.

Una cosa y otra cosa

Quienes han vivido bajo dictaduras (quien esto escribe tiene en su haber las de Onganía-Levingston-Lanusse por un lado, y la más terrible de Videla-Viola-Galtieri por otro) saben que llamar a Alfredo Cornejo "basura" y "dictador" es algo impropio de personas que están estudiando para dar clases.

De estudiantes terciarios que, por lo menos, han estudiado lo elemental de Instrucción Cívica.

En las dos presidencias de Cristina Kirchner dejamos bien sentado en esta columna que una cosa era cuestionar sus políticas y sus modos y otra, muy distinta, aceptar que fuera designada con nombres de animales o que no se respetara su investidura.

Investidos

Tanto la investidura de Cristina como ahora la de Cornejo no les cayó del cielo ni la obtuvieron en una rifa.

Fue el pueblo argentino, en dos ocasiones, y el pueblo de Mendoza, en otra, quienes les confirieron esa dignidad republicana.

Lo que recibieron fue un mandato de los ciudadanos, de los mandantes, que son la esencia de la democracia.

La ciudadanía puso en manos de Cristina y de Cornejo el manejo de la cosa pública por un tiempo determinado.

Está claro que, como ellos mismos lo dijeron al jurar, el pueblo puede reclamarles y demandarlos.

Pero una cosa es cuestionar a Cornejo por una decisión política y otra denigrarlo como basura, porque la basura es un desperdicio, algo de-sechable.

Y aún peor es ponerlo como un ejemplo de dictadura.

Cornejo se ha hecho desde abajo en la política.

Fue militante universitario, obtuvo un título en Ciencias Políticas, fue funcionario comunal, legislador provincial, ministro, legislador nacional, intendente (dos veces), titular nacional de la UCR y gobernador.

Es decir que la mayoría de los cargos los obtuvo por el voto popular.

Es un hombre de la democracia, a pesar de todos los piojos que podamos encontrarle, que tiene, sí señor, y no pocos.

Atento Houston

Si un profesor salido de un IES, que se está preparando para dar clases en colegios secundarios y que deberá enseñarles a pensar a los adolescentes, les asegura a sus alumnos en cambio que Cornejo es una basura y un dictador, pues estamos en problemas.

Y por una razón sencilla: porque no es cierto.

Cornejo es una persona de fuerte personalidad.

Tiene modos que, lo hemos dicho en esta misma columna, a veces han estado a un trecho de lo inconveniente. Pero tiene frenos y sabe parar a tiempo.

Pero lo más contundente es que ha ordenado esta provincia que recibió en pésimas condiciones tras el paso de Francisco Paco Pérez por el Centro Cívico.

Sin libreto

Tal vez se haya equivocado en muchas de sus decisiones (en algunas por las formas) pero ha tenido la virtud de no seguir ningún libreto que ordene "con eso no me meto".

Ha entendido que no hay ideología que supere a la de no afectar los dineros del pueblo.

Así es como se ha metido con todo lo que un gobernador "prolijo" no se hubiera metido.

Por ejemplo, con los gremios estatales, a los que les sacó su costumbre de cogobernar con los mandatarios.

Así es como ahora se ha ocupado de adecentar financieramente los fondos públicos que se destinen a los IES, que hasta hace poco tenían escasos controles.

Así es como se ha hurgado en la Justicia (a veces sin cuidar la diplomacia ni los tiempos) para tratar de hacerla más eficiente a fin de que responda a los requerimientos de la ciudadanía.

No es un caballero inglés. Tampoco un gil.

Los 12

Durante la década ganada (que en realidad fueron 12 años, en los que las verdaderas ganancias fueron por izquierda) el kirchnerismo no sólo buscó colonizar la Justicia, algunas universidades, los derechos humanos, la industria de la construcción, o sectores del espectáculo, sino que intentó una lenta pero efectiva colonización de espacios, como los IES.

Buena parte de todo esto es lo que ahora está decantando.

Cornejo está poniendo un reflector sobre los IES para que sea la sociedad la que termine diciendo si es lícito gastar como se está gastando.

¿Eso lo transforma en una basura y en un dictador?

Pareciera que en estas épocas, como dice Jorge Fernández Díaz, el esfuerzo es reaccionario y aplicar la autoridad republicana, represivo. Ah, y es de derecha buscar una provincia más sustentable.