A Fondo Domingo, 20 de mayo de 2018

"Los profesores universitarios venimos haciendo lo mismo desde hace 700 años"

Para el docente, filósofo e innovador mexicano Enrique Tamés, "el sentido de la vida" se resume en una idea: dejar el mundo mejor de lo que lo encontramos. Y por esto, durante los últimos 25 años se ha interesado en mejorar la educación.

Su aporte tiene que ver con la innovación, entendida en sentido amplio, no sólo en lo que tiene que ver con incorporar herramientas tecnológicas sino en que el cambio sea cualitativo. Comienza por el rol del docente, a quien lo insta a modificar sus roles tradicionales y a agregar aspectos a su perfil, como los de ser diseñador de nuevos métodos para enseñar y evaluador permanente de esos diseños.

El especialista vino por segunda vez a Mendoza, invitado por la UNCuyo, para dictar una capacitación en innovación a los docentes universitarios, durante las jornadas de "Experiencias internacionales para la innovación en el aula", que se realizaron en el CICUNC (Centro de Información y Comunicación UNCuyo).

En esta entrevista, Enrique hace hincapié en los nuevos desafíos que los profesores tienen frente a alumnos que deben abordar una realidad en cambio permanente. Contrariamente a considerarlo una carga, para Tamés "los tiempos que vivimos son fascinantes" y exhorta a los educadores a ir más allá de adaptarse forzosamente y a apropiarse de las herramientas para abordarlos. -¿Cuál es su principal interés en materia educativa?-En los papeles, soy especialista en Innovación y Tecnología Educativa y de eso se trató mi doctorado. Sin embargo, la vida me ha llevado por diferentes rumbos, como estudiar cuestiones que tienen que ver con arte y estética y el impacto de la tecnología en la sociedad. He hecho estudios sobre el bienestar desde la mirada científica pero en este momento mi interés está concentrado sobre lo que tenemos que hacer en las universidades para adaptarnos a los nuevos tiempos. -¿No es un poco tarde adaptarse en la universidad a los nuevos desafíos educativos?-Mi primer argumento es que las universidades decimos cosas de la boca para afuera, pero de los dientes hacia adentro hacemos otras. En las universidades siempre estamos hablando de cambio, de progreso, de que debemos encarar los desafíos de manera diferente, hablamos de mundo ideal. Pero todos esos cambios son muy difíciles de ajustar en el interior de las universidades. Las universidades y los profesores universitarios venimos haciendo lo mismo prácticamente desde hace 700 años. -Es como un retraso demasiado grande...-Piensa tú en qué profesiones hace 700 años era igual al día de hoy. ¿Un médico? ¿Un arquitecto? No hay manera de que podamos comparar lo que hacía un médico hace 700 años y lo que hace hoy. Si viniera hoy Tomás de Aquino a dar una clase a la UNCuyo podría darla sin mayor problema. Las cosas han permanecido más o menos iguales.-Parece muy descontextualizada de la realidad-Es muy difícil para las universidades incorporarse al vértigo del cambio que tenemos alrededor nuestro. A las entidades sociales en general les cuesta mucho cambiar. Quién iba a pensar que hace treinta años los medios de comunicación tuvieran que reinventarse en su modelo de negocio, en su rol, en su papel en la sociedad.-Y todavía no se sabe cómo ni cuándo terminará ese cambio...-Yo creo que los medios están un paso adelante en términos de cambio a lo que está sucediendo y lo que va a pasar en las universidades en los próximos años. -¿No cree que el sistema escolar es viejo y antinatural en eso de encerrar a niños en un aula y obligarlos a estar quietos y mirar un pizarrón, cuando sus mentes están mucho más expandidas?-Yo creo que en ciertos momentos, el modelo era justificable y estaba sostenido. El crear un espacio de intimidad, por ejemplo. Creo que los seres humanos durante muchos años hemos aprendido del anciano, del sabio, que te dice "no vayas a meter la mano en el fuego porque te quemas". Con que yo te lo diga, yo que tengo más experiencia, es más que suficiente. Entonces, creo que el modelo de maestro alumno es un modelo vigente en muchos sentidos. -Pero no podemos negar los cambios.-Pues bien, porque los cambios que enfrentamos a nivel social han hecho que el salón de clases sea, en muchas ocasiones, el lugar propicio para aprender. A veces para aprender lo que hay que hacer es estar afuera, interconectado con la industria, con la empresa, con la instancia de gobierno. Aprender en el hacer. Hay que romper la exclusividad. No es que en el salón de clases no se pueda aprender. Pero hoy hay un sinnúmero de experiencias que se pueden facilitar para que los estudiantes puedan aprender de manera más afectiva que en el salón de clases. Yo no veo un futuro en donde el profesor, el aula y el rol tradicional del alumno desaparezcan. Pero sí que se van a convertir en cierto nicho y que va a haber otros aspectos, otros roles y otros entornos en los que tanto alumnos como profesores se van a conectar de una manera distinta. -¿Cómo puede el docente saltar esas vallas que no le permiten innovar?-Es una situación complicada, porque hace tantos años que venimos haciendo lo mismo, y relativamente bien. Personas que llevamos 20,25 años dentro del aula sabemos hacer nuestro trabajo. Entonces, de repente que alguien nos diga que nos tenemos que reinventar y que ahora tenemos que hacer las cosas de una manera totalmente diferente es difícil para alguien que tiene el estatus de ser un experto. Es un movimiento que cuesta trabajo. -¿Qué es lo que tiene que hacer el profesor frente a esto?-Tiene que tomar diferentes roles, además de enseñar e investigar. Hoy tiene que desarrollar sus habilidades de consultoría, es decir de contacto con la realidad, para ver cuáles son las soluciones más innovadoras que necesita el mundo para resolver problemas. Necesita ser un evaluador. Y me refiero no a poner una nota, sino a crear oportunidades de progreso. Otro de sus nuevos roles es ser un diseñador. Los profesores y profesoras lo que hacemos es repetir un modelito. Un esquema, un abecé, un método. Hoy cuando una persona está frente al aula tiene que diseñar nuevas experiencias de aprendizaje, porque la realidad cambia de manera drástica y el perfil de nuestros estudiantes ha cambiado también. Nuestras fuentes de información son muy diferentes de las que eran hace 20 años. El profesor tiene que captar esa transformación. Un profesor tiene que dejar el salón de clases y convertirse en un acompañante de sus estudiantes.-Es difícil ponerse en todos esos roles, siendo los que menos ganan en el escalafón profesional.-Déjame debatirte este punto. Esta realidad es la de cualquier lugar del mundo, el docente está en el escalón salarial más bajo. Sin embargo, nadie entra a un salón de clases pensando en que se va a hacer rico. Los educadores trabajamos mucho en base a prestigio, sentido de pertenencia, logro de metas. Esas cosas para un profesor, son mucho más importantes que la retribución material. Hay una necesidad de orgullo. -¿Cuando hablamos de innovación educativa estamos hablando de incorporar tecnología?-Cuando decimos que un profesor tiene que innovar, no tiene que ver forzosamente con incorporar tecnología. La tecnología ayuda, y hoy en día ayuda muchísimo. Tu trabajo lo puedes hacer casi íntegramente con un teléfono. Cosa que hace 20, 25 años era impensable. Pero la innovación no tiene que ver sólo con eso, sino con un cambio de perspectiva. -Es todo un descubrimiento para los alumnos. -Es curioso porque la mente humana está diseñada para aprender, pero La emocionalidad está hecha para no cambiar, para dejar las cosas como están. Hay un conflicto entre estas dos facetas de la persona, entre aprender y cambiar, y mantener las cosas lo más estables posible, está el desafío para docentes y alumnos. Estamos viviendo tiempos fascinantes, difíciles, pero hoy tenemos más herramientas en cuanto a lo educativo que en cualquier otro momento en la historia de la humanidad. La realidad es que a veces no se accede a todos los recursos, pero también es cierto que con pocos recursos se puede innovar. -¿Como herramienta innovadora no habría que inculcarles a los alumnos el sentido crítico, a cuestionar el orden establecido? -La respuesta es ambigua: "Sí, pero no". El concepto que se maneja desde lo pedagógico es el de pensamiento crítico: ¿cómo desarrollar en los alumnos el pensamiento crítico? ¿Cómo les ayudas a pensar, a argumentar sus ideas? En el siglo XXI, el pensamiento crítico no es un fin, es un medio. El pensamiento crítico debe generar acción crítica. Si no hay acción crítica, el pensamiento crítico es estéril. -Sería como el que se queja por Facebook.-Exactamente, lo que pasa en las redes sociales es mucho pensamiento crítico sin ninguna acción crítica. En América Latina tenemos un pensamiento crítico muy sofisticado. En Argentina, en México, en Brasil, el pensamiento debe generar acción. Teniendo una visión muy idealista, creo que la misión de todo hombre es dejar las cosas mejor de lo que las recibió. La acción crítica sirve para esto. Los profesores estamos para ayudar a nuestros alumnos a hacer esa transición, entre recibir una realidad dada, y dejarla mejor.

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