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lunes 25 de diciembre de 2017

Lo mejor del Atlántico

Pinamar como Villa Gesell y Mar Chiquita, han preparado de cara al verano y para todo el año sus clásicos, perlas y novedades para que los argentinos se animen a invertir en su descanso y reponer las energías.

Con un 85 por ciento de reservas y consultas, Pinamar y Villa Gesell se entusiasman y coinciden en destacar que los últimos tres fines de semana largos han sido un buen augurio de lo que será la temporada, dado que ha crecido cada vez más la visitación a diferencia de las últimas dos temporadas veraniegas.

En tanto que Mar Chiquita, con su reserva de la Biósfera en la albúfera –una de las siete que existen en el mundo– ofrece paseos privados para ocho pasajeros en la zona más prístina de esta área protegida, con avistaje de aves, desde espátulas rosadas hasta cigüeñas, y el ostrero que anida aquí y es el símbolo de la reserva; senderismo por bosque forestado y dunas gigantes hasta llegar al mar virgen, donde se interpreta este ambiente cunícola único, de dunas vivas y que representa un reservorio de agua dulce para el ambiente.

Pinamar
En los 22 kilómetros de playas, esta ciudad balnearia ganó nueve cuadras de playa además de reconvertir a 46 balnearios en sustentables con la nueva estructura de madera que lucen incluso el afamado UFO Point donde converge la juventud cada temporada, que se adecuó al nuevo modelo que permite a la arena moverse y conservar la zona, y cumplir con distintos requerimientos como por ejemplo la separación de residuos y, ahora, la utilización de los sanitarios, es para todos.

Además, han construido nueve pasarelas, deck con miradores, todos de madera y accesibles. "Son unos 1.100 metros lineales que permiten a todas las personas acceder a la playa, y se renovó el frente marítimo", explicó Isach Haddad.

La arquitectura pinamarense se sigue renovando, incluso se puede visitar el flamante edificio de la Uade, que ofrece sus carreras tradicionales hasta hotelería con establecimiento propio en el campus y cursos abiertos a la comunidad. Pero hay perlas para quienes eligen veranear por aquí como la excursión de pesca en la que la cooperativa de pescadores local, ofrece un viaje al mar, pescar y volver para degustar el producto fresquísimo in situ, una experiencia perfecta.

Pinamar, junto con Montecarlo, Cariló, Valeria del Mar y Ostende, se renueva y promete precios similares al año pasado o con un 10 por ciento de reajuste. Mientras que, para los amantes de la belle epoque, un recorrido romántico es el Viejo Hotel Ostende con sus historias en cada rincón y una habitación museo como la 51 (hoy 61) donde descansaba en el verano Antoine de Saint Exupery, autor de "El Principito".

Villa Gesell
El balneario comenzó diciembre con la cuarta edición de la Fiesta de la Playa en el balneario del muelle donde unos 20 emprendedores se lucieron con las cervezas artesanales, los food truck y los hacedores locales donde los visitantes podían comprar delikatessen y disfrutar en pequeños "patios de comida" de sándwiches, lomitos, chorizos y especialidades.

La música impecable, con "El Bahiano", impecable para un atardecer y noche playero, y las bandas locales "Tamarisco" (Reagge); Stand By (Rock) y Vintage (Rock), entre otras. Algunos con poca playa encima se quejaron del frescor que trajo el viento, pero los precavidos, con abrigo acorde, la pasaron bomba.

Gesell es la historia de las playas argentinas.

Tan sólo pasear por la reserva y casa museo donde Carlos Gessel implementó el plan de forestación más importante de los últimos 80 años, podrá conocer a un visionario, tesonero, pionero y en fin, vanguardista en esta metié.

Mar Chiquita
Para los que buscan la combinación campo y mar, es en Mar Chiquita donde la historia rural hace gala. El 17 de diciembre, la pulpería La Esquina de Argúa cumplió 200 años y a partir de allí, la historia hasta de una revolución (la de Los Libres del Sur) tienen su anclaje por aquí.

Y en promedio esta porción de territorio bonaerense es la que más festejos tiene. La Fiesta del Potrillo en Coronel Vidal, que cumplirá 40 años en marzo; la Cerveza Artesanal en Santa Clara del Mar; del Asado del Cordero Costero en Mar de Cobo; de la Empanada costera en Santa Elena; el Costillar de Vivoratá y la Avicultura en Pirán.

Todos tienen algo que festejar. Pero lo que atrapa los sueños es la Fiesta de la Albúfera y la Reserva que busca nuevos bríos de un área preservada, única, como lo es la Albúfera de Mar Chiquita.
Aquí, distinguida por la Unesco como reserva de la Biósfera, lucha por integrarse al sistema Nacional de Areas Protegidas de Parques Nacionales, y mientras tanto, un recorrido por su entrada y puesto 1, es el reaseguro de la naturaleza virgen donde se unen el bosque y las dunas.

Es un viaje al principio del mundo. Porque son de 8 a 10 mil años de historia en este territorio, tanto que cuando se escarba hay "conchilla", dice el guardaparque, Eduardo Lizundia, y se refiere que fue el fondo del mar.

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