A Fondo A Fondo
domingo 13 de mayo de 2018

"Las personas pueden cambiar controlando las ideas negativas que viven en su mente"

Marcos Burgos. Psicólogo y escritor

Si tuviera usted que definir qué significa tocar fondo, ¿cómo piensa que lo haría? Para mí, como supongo que para muchas personas, tocar fondo es saber que una va a morir. Sentir esa sensación intensamente fría de la muerte subir por las pantorrillas como una enredadera, sostenerse firmemente en la espalda, y llegar al plexo solar. Tocar fondo es que esa proximidad con el vacío no proporcione angustia, sino un gran alivio. En ese límite, se puede continuar hacia el abismo y fundirse en él, o girar rápidamente y volver a pisar terreno firme. No hay ninguna certeza sobre cómo sobrellevar la situación de regresar, lo que sí es seguro es que la persona no será la misma, su conexión con el mundo habrá cambiado.

Así le sucedió al psicólogo y escritor mendocino Marcos Burgos, quien después de una experiencia traumática tomó un gran desafío: ayudar a otras personas a cambiar su calidad de vida. No sólo lo hizo como psicólogo, profesión que ejerce desde el 2005, sino que también lo hace a través de la escritura. Por esto, a principios de año salió a la venta su primer libro: Psicología integral, que es una especie de guía para que las personas puedan detectar qué problemas son los que no los dejan despegar y desde ese punto trabajar para cambiarlos.

La obra fue recientemente presentada en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, y será motivo de una conferencia que se realizará la próxima semana en la librería Antü, en La Barraca Mall. En esta nota, Burgos relata cómo fue que llegó a plasmar su experiencia personal y de consultorio en un libro.

–¿Qué te motivó a escribir?
–Fue una inspiración allá por el 2015, de hacer algo que tuviera que ver con virtudes y defectos que todas las personas tenemos y capitalizar muchos años de consultorio. Mi fuerte ha sido la parte clínica, terapia individual, de pareja y familia.

–Es decir que has podido ver una gran gama de conflictividades vinculares...
–He visto de todo y después de tantos años de ver tantas personas con los mismos problemas, de todas las profesiones y ámbitos, me dije 'tengo que hacer algo, una obra para aquel que no viene al consultorio y la pueda leer tranquilamente en su casa, trabajo o vacaciones'. No necesariamente tienen que venir al consultorio.

–A veces la lectura funciona como disparador.
–Arranqué en el 2015, y fui recorriendo todo un camino de crear una obra nueva, bastante difícil. Yo no sabía escribir, tuve que aprender a hacerlo. También agregué gráficos, sobre ideas que son bastante abstractas: virtudes, defectos y cómo ganar la batalla.

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–¿Veías problemáticas recurrentes?
–Claro, las mismas que llevan a la gente al sufrimiento que se repetían. En el libro hago referencia a siete problemas comunes (como la ira, la vanidad, el orgullo y otros) de los cuales se derivan cuatro problemas por cada uno de los siete: es decir que son 28.

–Es decir que el libro es como una guía...
–Sí, exactamente es eso: una guía de desarrollo personal. El lector puede ir haciendo su camino mientras va leyendo el libro.

–¿Cuál ha sido la devolución de los lectores?
–Justamente, que les ha servido para poder investigarse, verse hacia adentro, sus fortalezas y debilidades. Eso les sirve para cambiar.

–¿Qué particularidad tiene esta "psicología integral" entre otros libros del mismo estilo?
– No es un libro que hable de temas exóticos, es de fácil lectura, lenguaje sencillo y está escrito para que lo lea cualquier persona.

–¿Te inspiraste en casos puntuales o en estadísticas de consultorio?
–En lo primero que me inspiré fue en mi propia experiencia. Y en toda la cantidad de pacientes que he tenido en mi consultorio durante los 13 años que hace que estoy atendiendo. Además, como yo hago terapia de familia, puedo tener una visión más integral de los problemas y así es más fácil buscar soluciones. Lo que sí se puede encontrar en el libro es una historia real, inspirada en algunos de mis pacientes, al final de cada capítulo. Esto intenta reflejar cómo se puede mejorar a través de aplicar los planteos del libro. No se trata de un libro de casos completo. Pero sí se dan estos ejemplos.

–¿Cuál es el objetivo del libro?
–Que la persona pueda cambiar de actitud, que el que lo lea y se lo tome en serio lo logre. Que pueda controlar ideas negativas que viven en su mente. Por ejemplo la ira, abusos de sustancias y otras problemáticas. Cómo enfrentar esto. Si el libro lograra este cometido, yo me sentiría más que satisfecho.

–¿Tenés ganas de seguir escribiendo?
–Tengo ganas de poder ayudar a los otros a través de lo que escribo, y de lo que puedo compartir. A que puedan resolver algunos de sus temas. Porque a mí me afecta el otro, cuando voy a comprar pan, cuando voy a la carnicería, a la verdulería. Si el otro está mal, a mí me va a atender mal, me va a dar cosas que yo no pido. Realmente lo que me lleva a escribir y a tener un consultorio es aportar a los demás para que tengan mejor calidad de vida.

–¿Cómo hacés con la carga que te deja la gente de sus problemas?
–Como vos decís, es una carga. Que pesa en los hombros, en el cuello, en la cabeza. Yo me involucro. Mi corazón trata de conectarse con el otro, para íes la única forma de atender a una persona. Así es que te conectás y te cargás. En la facultad no te enseñan eso, te enseñan a que tenés que mirar al otro como si fuera un externo y no involucrarte en ningún tema, la verdad es que no se puede.

–Vos te conectás con tus pacientes de otra manera
–Cuento cosas mías en las conferencias, cosas que he vivido para que la gente vea que no hablo desde afuera.

–¿Qué cosas tuyas le transmitís a la gente?
–Algo cuento en la solapa del libro, pero te lo voy a hacer más extenso. A los 15 años me tocó tener un cáncer fuerte, de testículos y con metástasis en el estómago. Quimioterapia, doble cirugía, llegué a estar tan mal que empecé el proceso de morir. Que es lo que a mucha gente le pasa y a los viejitos les pasa naturalmente.

–¿Cómo te diste cuenta de eso?
–Se siente frío, yo sentía una desconexión con el cuerpo físico, no sentía el cuerpo, me podrían haber pinchado con alfileres que no lo hubiera sentido. Hasta que el frío llegó debajo del corazón, en la zona del esternón. Ahí se frenó.

–¿Qué sentiste en ese momento?
–Yo realmente estaba sufriendo tanto que era un alivio para mí. Pesaba menos de cuarenta kilos, estaba intoxicado de remedios. Yo sentí alegría, se acabó el sufrimiento de este cuerpo. Tuve una experiencia personal que me marcó. Escuché una voz, como si fuera la de un locutor, que me decía claramente: "Bueno, Marcos, sabemos lo que te está pasando, y es el momento de que vengas a descansar, te estamos esperando". Dicho con cariño.

–¿Te dio felicidad?
–Por supuesto, no podía saltar en una pata porque físicamente no me daba, pero la sensación interna era esa, era muy buena. Yo acepté, pero hubo otra opción: quedarme en la tierra, para lo cual tenía que arrancar con una nueva vida. Esa voz me ofreció ayuda. Y yo no estaba en condiciones de analizar nada.

–¿Estabas en un hospital?
–No, estaba sentado en un banquito de la plaza Italia, diez de la noche, un día de semana. Era como el patio de mi casa, porque mis padres alquilaban un departamento por la zona y como mis padres estaban muy afectados por esta situación, lloraban todo el día, yo necesitaba estar solo.

–¿Cuál fue tu reacción?
–Sentí de nuevo calor en el cuerpo e inmediatamente respondí que me quedaba.

– ¿Y allí empezaste a mejorar?
–Con la ayuda de todos logré salir adelante.

–¿Esa experiencia te llevó a estudiar psicología?
–Me llevó a pensar que les tenía que dar una mano a otros. Previamente, debí pasar momentos dolorosos.

–¿Los de la enfermedad?
–Esos y los que vinieron después, pasé por tanto miedo y angustia hasta alcanzar el alta definitiva, que lamentablemente caí en el mundo de los vicios.

–Has pasado por muchas de las cosas que contás en el libro...
–Sé lo que se siente sufrir, sé como se entra y también cómo se sale y es muy bueno poder compartirlo y así lograr que otras personas puedan superar problemáticas como las que yo pasé.
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