A Fondo Domingo, 5 de agosto de 2018

Las abejas que ayudan a medir la contaminación

En Roma. Por ahora, se trata de un proyecto piloto que podría extenderse a numerosas ciudades de Italia, según los entendidos.

Roma. La federación italiana de apicultores y los carabineros utilizan las abejas para medir la contaminación del aire en Roma. Se trata de un proyecto piloto que podría extenderse a numerosas ciudades del país.

Gracias a colmenas instaladas en lugares estratégicos de la Ciudad Eterna, las abejas actúan como bioindicadores de la polución ya que aportan datos importantes para medir el estado del medio ambiente.

El proyecto comenzó con la instalación de quince pequeñas colmenas en un terrado de la sede de la Federación Italiana de Apicultores (FAI). "Es una colmena urbana experimental que se utiliza para recopilar datos de interés científico", explica Raffaele Cirone, presidente de FAI, mientras muestra el proyecto. "Con la ayuda de las abejas, que absorben una serie de elementos indicadores del estado del medio ambiente, se va a elaborar un mapa de la biodiversidad vegetal de Roma, capital que cuenta con una de las mayores zonas verdes de Europa. Aquí hay una gran disponibilidad de flores para las abejas", subraya.

Los apicultores aprovechan también para "estudiar los efectos indeseables de estar en el centro de una gran ciudad" y miden el nivel de las partículas finas (PM10 y 2,5), de metales pesados y la presencia de los temidos microplásticos.

"Estudiamos todos estos parámetros para ver si junto a la riqueza de flores también se detecta la presencia de residuos nocivos", explica Cirone.

Algunas sustancias se impregnan en el polen y hasta en la miel, por lo que los estudios resultan claves para combatir la contaminación.

A 30 metros de altura, a pocos pasos de las colmenas, una serie de instrumentos científicos miden las partículas finas en el aire.

"Los estudiosos determinarán los movimientos de las partículas, y medirán si ascienden del suelo y si luego vuelven a bajar", explica el apicultor.

Con esos datos, los científicos podrán comparar y medir las partículas presentes en la miel producida en las colmenas, entre otros estudios.

"Recolectamos periódicamente la miel de la colmena que será sometida luego a análisis muy especializados", explicó.

En el proyecto participan varias instituciones de distintos.

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