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domingo 01 de enero de 2017

La tranquilidad de Marisol y la bella Costa del Este

Buenos Aires. Las playas son su gran atractivo junto a los deportes aventura y los paseos por la zona donde se encuentran cascadas, espacios agrestes y ríos. Es ideal para pasar el verano

Las extensas playas de arena, la pesca, el surf y el kitesurf, el kayakismo, los paseos en bicicleta y los espectáculos artísticos son los principales atractivos de Marisol y Costa del Este, en la costa de la provincia de Buenos Aires, para este verano.

Marisol, ubicada cerca de Coronel Dorrego, en el sur de la provincia de Buenos Aires, es una pequeña villa balnearia que se sitúa en las márgenes de la desembocadura del río Quequén Salado y que cuenta con 42 kilómetros de costa.

La característica saliente de esta localidad balnearia son sus extensas playas cubiertas con arena fina y blanca y con aguas cálidas.

La directora de Turismo de Marisol, Ana Inés Errazquin, señaló que "esta villa es un lugar agreste, tranquilo y en contacto con la naturaleza que también tiene muy buena pesca".

El lugar recibe muchos turistas aficionados a la pesca entre enero y abril, cuando se pueden obtener ejemplares de lenguado, corvina, pescadilla y pejerrey.

Las amplias playas de Marisol son ideales para disfrutar del sol, del rélax y también de actividades acuáticas como el surf, el kitesurf y el kayak.

Errazquin sostuvo que "cada vez son más los turistas que llegan atraídos por estas propuestas" y dijo que por ese motivo "este verano vamos a prestar mejores servicios y vamos a trabajar en conjunto con el sector privado para mejorar la oferta de actividades de ese tipo".

La cascada Cifuentes, que es la más alta de la provincia, la Cueva del Tigre, un paraje que era utilizado como vado natural por carretas, arreos y viajeros para atravesar el río Quequén Salado, son otros de los atractivos de esta pequeña villa balnearia.

La directora de Turismo local afirmó que "los visitantes encuentran vestigios de la historia gaucha y de la cultura de la zona en estos recorridos".

"Hay varios saltos de agua y cuevas, y en una de ellas se refugió en 1860 Félix Pacheco, un cuatrero conocido como El Tigre del Quequén, que según la creencia popular, aprovechaba la proximidad con este paso para asaltar a los viajeros que lo atravesaban", agregó la funcionaria.

Costa del Este, una villa balnearia relativamente nueva y todavía con poco desarrollo inmobiliario ubicada en el Partido de la Costa, ofrece una fácil conexión con el mar y una abundante arboleda por la que se la conoce como "la playa del millón de pinos".

La naturaleza y la tranquilidad que ofrecen las playas de Costa del Este encuentran un complemento ideal para la distracción de los turistas en un pintoresco centro comercial y en varios locales gastronómicos con chefs de primer nivel.

Además, esta localidad balnearia en desarrollo es un sitio ideal para realizar caminatas y paseos en bicicleta por su bicisenda natural, que está ubicada dentro del barrio De La Reserva.

El secretario de Turismo de Costa del Este, Rodrigo Torre, destacó que "gracias al trabajo forestal llevado a cabo desde hace muchos años, la villa está densamente forestada, y ese es uno de sus principales atractivos".

Torre manifestó que "las calles de tierra, que llevan nombres de árboles o plantas, son el complemento ideal para un paisaje que se caracteriza por su aspecto natural".

La estatua de Cristo, en el ingreso a la villa, la Reserva, un lugar agreste donde se conservan médanos con pinocha y cortaderas o colas de zorro autóctonas, y Punta Lago, un recreo que cuenta con un lago artificial y donde se pueden realizar cabalgatas y excursiones, completan la oferta turística de Costa del Este.

El secretario de Turismo de esta pequeña localidad balnearia puntualizó que "estos lugares ofrecen varias opciones para aquellos visitantes que buscan algo más que la tranquilidad de las playas y el disfrute del sol y el relax".
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