A Fondo Domingo, 5 de agosto de 2018

La realidad nos puso a parir en la ciénaga

Hace 7 días teníamos un país. De repente todo voló. Y no fue por el dólar. El olor nos advierte de que el pozo séptico ha vuelto a colapsar

<b>Oscura.</b> Oscar Centeno es hoy el recaudador más famoso. Remite a la poco usada harina de centeno, con la que se hace el pan negro.

El domingo pasado teníamos un país. Las proyecciones políticas trataban de encaminarse con un dólar en apariencia más estable. Cristina seguía escalando en las encuestas. Y el mendocino por adopción Abel Albino se inmolaba en el altar del fanatismo religioso instando a los jóvenes a no usar preservativos.

Siete días después, todo voló. El país es otro. O, en el fondo, es el país real, profundo, que sale a flote cuando el estiércol llena el pozo.

En concreto: la realidad nos ha puesto a parir. Y esta vez el dólar no es el culpable. Tampoco la soja.

Qué boquita

Los cuadernos Gloria han barajado las cartas y están repartiendo de nuevo el juego.

La canción popular que lleva ese nombre de mujer y que en su letra dice "quémame en tu fuego, fúndeme en tu nieve, Glori Glori aaa" es el fondo musical ideal para la clásica tragicomedia argentina.

Si hasta la propia gobernadora de Buenos Aires se ha permitido decir que si ella fuera una vecina común y hoy viniera un candidato a pedirle el voto, ella "lo mandaría a la mierda".

Vidente, se necesita

Hoy más que nunca nadie sabe lo que va a pasar en este país en agosto o en octubre de 2019.

¡Ojo! Sabemos que vamos a votar. Esa seguridad la tenemos. Lo que no sabemos es cómo vamos a arribar a esas instancias.

Ni quién va a llegar indemne como para animarse a pedirles el voto a los ciudadanos sin que éstos le argumenten una respuesta con aspectos vinculados al aparato sexual de las progenitoras de los candidatos a destiempo.

Y esta vez no es culpa del desubicado Albino.

Dos pícaros audaces

Como para que la semana fuese completa, la quintaesencia del kirchnerismo (Cristina) y lo peor del gremialismo (Hugo Moyano) acaban de sellar un pacto a fin de lograr un frente que unifique a los distintos sectores del peronismo.

¿Cuánto tiempo juntos pueden durar esos dos ambiciosos millonarios antes de que intenten llevar toda el agua hacia sus molinos?

¿Qué autoridad moral pueden exhibir Cristina y Moyano para querer unir al peronismo?

¿Sus obligaciones ante los estrados judiciales les dejarán tiempo para generar una nueva línea conceptual que aglutine al peronismo?

¿Se acuerda, lector, cuando durante el posalfonsinismo el partido creado por Perón lanzó aquel eslogan que decía: "El peronismo vuelve a enamorar".

Sí, nos enamoró por derecha, por izquierda, por centro...y adentro.

El fango

Esta semana, "redepente", como decía Niní Marshall, nuevos nombres volvieron a poblar las charlas en el trabajo, en los micros, en las casas, en los bares.

Rápidamente, con esa facilidad para adaptarnos a los cambios que tenemos los argentinos, nos convertimos en casi expertos del caso de "los cuadernos de las coimas".

Nos perdimos en las minucias de toda esa ciénaga y tratamos de hacer como que el olor a bosta no nos estaba afectando.

Pura capacidad de supervivencia.

Pan de Centeno

Pareciera que a Oscar Centeno, el chofer que le llevaba bolsos con millones de dólares al funcionario Roberto Baratta, N°2 del ministro Julio De Vido, y a Néstor y a Cristina Kirchner, fuera ahora un conocido de toda la vida.

Hablamos de Centeno como quien habla de Messi o de Guido Kaczka. Lo familiarizamos.

Un psicólogo de barrio diría que esa actitud es un escudo para que todo lo que representan "Los cuadernos" no nos dé tanto asco y podamos seguir con nuestra vida cotidiana.

La profeta

Quizás lo más positivo de todo esto es que la realidad parece haberle hecho caso a lo que siempre decía Cristina Elizabet Fernández de Kirchner cuando alguien le hablaba de corrupción.

Ella, como queriendo apartarse de esa mugre (cuando en realidad conocía el paño como pocos) decía: Cuando hay corrupción siempre hay dos protagonistas. El que recibe la coima, pero sobre todo el que la entrega.

Que es como afirmar: la culpa no es del chancho (los políticos) sino no de quien le da de comer (los empresarios).

Y esto es lo distinto de ahora: como ya pasó en Italia, como ya ocurrió en Brasil, en la Argentina empiezan a caer los que pagaban coimas.

Entre esa pléyade de integrantes del Club de la Construcción se encuentra -por ahora- un mendocino, Francisco Valenti, quien ocupó los más altos cargos dirigenciales en la empresa IMPSA, la que fue nave insignia del grupo Pescarmona.

¡A salvarse!

Un detalle no menor de que ahora la cosa tiene signo distintivo es que muchos de los sospechados o acusados en el caso de "Los cuadernos" se muestran desesperados por ofrecerse como testigos protegidos para salvarse de la cárcel o para poder seguir haciendo negocios.

El "imputado colaborador" o el "acusado arrepentido" son figuras que desde hace mucho tiempo les vienen dando muy buenos frutos a los jueces.

En Estados Unidos esa herramienta ya es una institución. Y en Brasil el Lava Jato no hubiera sido lo que es (con un presidente de la Nación condenado a 12 años de prisión) sin tanto pagador con culpa.

La Argentina podría decirse que está estrenando el sistema y todos esperan que sea exitoso.

Negro sobre blanco

Centeno es la palabra de la semana. Designa a un arrepentido. Pero también a un pan de miga oscura. A diferencia del pan de trigo, blanco, al centeno se lo llama pan negro.

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