A Fondo A Fondo
domingo 14 de enero de 2018

La primera vez que oí hablar de Paco Pérez

Jaque anunciaba el que sería su gabinete, que incluía a un tal Francisco Pérez. Y alguien en la Redacción puso el grito en el cielo

Eran los primeros días de diciembre de 2007. El peronista malargüino Celso Jaque se aprestaba a asumir la gobernación luego de las gestiones radicales de Roberto Iglesias y Julio Cobos.

Estábamos un grupo de periodistas en la redacción de Diario UNO cuando el mandatario electo anunció los nombres de los que serían miembros de su gabinete.

"No puedo creer lo que estoy escuchando", bramó entonces uno de los periodistas con un asombro que nos pareció exagerado.

De todos los nombres que Jaque había elegido para integrar su equipo, uno de esos apellidos había logrado eyectar de su silla al escriba.

"¿Francisco Pérez en el gabinete provincial?", preguntó el susodicho en medio de la Redacción.

¿De dónde salió?
Paramos la oreja porque nadie sabía quién era ese Pérez al que después todos los mendocinos terminarían conociendo como Paco. Y, claro, padeciéndolo.

Ocurre que tanto el futuro funcionario como el periodista de Diario UNO eran de la zona Este, concretamente de San Martín.

"Por favor, cómo va a ser funcionario este tipo si yo lo conozco de los bares y de los tribunales de San Martín. Es un abogado mediocre, un vivillo".

Esa fue la primera presentación que tuve de quien fue ministro de Infraestructura de Jaque y cuatro años más tarde se convertiría en el peor gobernador del que yo tengo memoria en Mendoza.

¡Átame!
Tan mala fue su gestión y tan escandalosa su atadura al gobierno de Cristina Kirchner (con la Provincia gobernada desde la Casa Rosada entre 2011 y 2015) que nunca pude olvidar aquella advertencia del periodista del Este mendocino.

Efectivamente, ese abogado nacido en Jujuy terminó siendo un mal recuerdo institucional.

Hoy Paco Pérez está desaparecido, no puede caminar por la calle San Martín, no tiene absolutamente ninguna influencia en el peronismo, donde ni siquiera lo nombran por lo bajo.

Solamente se lo recuerda cada vez que, como en estas últimas semanas, se ha vuelto a hablar de dos obras faraónicas con las que quiso comprar posteridad y terminó dejando un desbarajuste que debió ser absorbido por su sucesor.

Por ejemplo
Tal es el caso del estadio cubierto de la pomposamente designada por él como Villa Olímpica y que ahora ha sido bautizada con más decoro republicano como Villa Deportiva.

Antes de dejar el gobierno, y cuando la Provincia estaba en llamas, Paco Pérez hizo una especie de preinauguración a cuenta de "su" estadio cubierto al que todavía le faltaba "una bocha" para estar concluido.

Al mismo tiempo los estatales no cobraban sus sueldos, a los proveedores del Estado no se les cancelaban las deudas desde hace meses, los hospitales habían consumido sus partidas, no había plata ni para comprar asfalto que tapara las calles llenas de pozos.

Incluso puso una placa en el proyecto de estadio con su nombre, el del vicegobernador Carlos Ciurca, y el de otros funcionarios.

Por ejemplo II
También es el caso de "la biblioteca más grande de Mendoza" , que Pérez empezó a construir en El Pozo sin ningún estudio serio que avalara la necesidad de esos trabajos.

El Pozo era uno de los grandes basurales a cielo abierto de Mendoza, donde además funcionaba una villa de emergencia.

Cuando asumieron las actuales autoridades se dieron cuenta de que ese edificio a medio construir tenía un futuro de elefante blanco si es que no se replanteaba su finalidad.

Ahora esa obra está siendo reconvertida en un jardín de infantes, que era lo que esa zona necesitaba.

De Jujuy a la Patagonia
Ese era el estilo Paco. Aparatoso. Un ensamble de farabutismos.

Formas que nunca terminaron de encajar en los estilos de gestión de Mendoza.

Por entonces, un conocido empresario de Mendoza me dijo lo siguiente sobre la personalidad de Jaque y de Pérez.

"Ni Jaque ni Paco Pérez tienen las características de un mendocino. Jaque es malargüino, y por tanto tiene las particularidades de un patagónico. Y Pérez es jujeño. No digo -remató- que ser mendocino sea mejor o peor. Digo que un mendocino es distinto al jujeño y al patagónico".

Perdón Bauman
Cómo olvidar cuando ante un conocido periodista de radio y TV tuvo el tupé de hablar, como si fuera un conocedor, de la "modernidad líquida" esbozada por el sociólogo y filósofo Sygmunt Bauman para definir la característica actual de la modernidad.

Cristina Kirchner lo ninguneaba y lo basureaba a gusto y placer, pero él nunca se asumió como el gobernador de todos los mendocinos.

El era un representante de Cristina en Mendoza. Le bajaban órdenes y obedecía.

Si hasta las listas de candidatos para las elecciones de medio término y las generales se las armaban en la Casa Rosada.

Eran las épocas en que el kirchnerismo soñaba con una "Cristina eterna" y en que la Presidenta no tenía ningún empacho en contar en sus cotidianas cadenas por radio y TV que ella se imaginaba como "la reencarnación de un arquitecto egipcio".

La "modernidad líquida" de la que hablaba Pérez -con supuesta autoridad- tenía muy poco que ver con aquel abogado que trotaba los cafés en San Martín.

Paco tenía características más ancestrales. Las del avivato de la legua, las del animador del mercado, las del poco afecto a cumplir la palabra.
Fuente:

Más Leídas