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domingo 24 de junio de 2018

La política de la natalidad, geopolítica del aborto

Sabemos que nuestro artículo anterior, titulado "Geopolítica del aborto" tuvo una gran repercusión de la buena y de la otra. Todos reconocieron que habíamos planteado un tema difícil desde una perspectiva original, cuál era la de sus consecuencias estratégicas vinculadas con la política poblacional de defensa y con el desarrollo del país.

Algunos nos criticaron porque, si bien reconocen que habíamos señalado un problema, no habíamos propuesto alternativas posibles. Hacia allá vamos.

Los numerosos debates que he escuchado, ya sea a favor o en contra de la despenalización del aborto, entiendo se han centrado en los siguientes argumentos:

1. Los argumentos proaborto se centran en libertad de la madre para disponer de su propio cuerpo y en la necesidad, desde el punto de vista de la salud pública, de evitar las muertes de las mujeres que desean abortar y son personas de pocos recursos u otras circunstancias.

2. Por su parte los sectores provida, representados por casi la mitad de los Diputados de la Nación, lo hacen en la necesidad de reconocer la existencia de una vida humana distinta a la de la madre desde el momento de la concepción.

Obviamente, tales argumentos nos conducen a caer necesariamente ante la encrucijada que es un dilema: o privilegiamos la autonomía de la voluntad de la madre para privar de la vida a su hijo al decidir abortar (sin expresión de causa, a su libre voluntad) o se legitima el homicidio de lo que muchos –incluida nuestra Constitución nacional– consideran un ser humano, prohibiendo de forma arbitraria e inconstitucional la objeción de conciencia personal institucional y/o de ideario de los profesionales intervinientes, lo que también está vedado por el orden jurídico.

Tampoco se puede descartar la paradoja que plantearía la aprobación de tal norma: por un lado, se convalidaría la sentencia de muerte de los no nacidos, sin intervención jurisdiccional, y por otro lado asistimos a un debate en el que se ha planteado la instauración de la pena de muerte para delitos graves y aberrantes, alternativa que también está vedada por el orden constitucional y convenciones internacionales de derechos humanos.

Como se advierte, la sociedad argentina está debatiendo propuestas que van contra normas expresas de nuestra Constitución nacional y en particular de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (CADH), en las condiciones previstas por el art. 2 de la Ley 23.849 y, como tal, fuera elevada a jerarquía constitucional.

Estando en juego valores fundamentales como la vida o la libertad, no bastan ajustadas mayorías para imponer una posición u otra, y así el dilema se convierte en grieta profunda lo que, tarde o temprano, sufriremos todos los argentinos.

Por eso consideramos urgente analizar propuestas superadoras, adoptando una estrategia política que permita atender la problemática social respetando una adecuada jerarquía de valores, tanto a la mujer que engendra como al niño no nacido, sin violentar el orden jurídico, lo que nos lleva a entender que se pueden armonizar las posiciones a través de la adopción prenatal o adopción anticipada.

Por un lado, cabe confirmar el valor del instituto de la adopción como camino para ayudar a quienes no quieren o no pueden criar al niño por nacer y no desean consumar el crimen del aborto ni sufrir los efectos de tal traumática decisión. Por el otro, reconoce el valor de la vida y resuelve en gran medida la problemática de las familias que desean adoptar. Obviamente tomando el Estado todas las precauciones para evitar los mecanismos de venta anticipada de bebés. Ello debería complementarse con una política social de contención como la que se conoció en las denominadas "escuelas hogares", donde se pueda efectivizar la inclusión y afianzar la transparencia de los procedimientos.

En efecto, con la asistencia del Estado bien podría lograrse que la mujer gestante continúe con su embarazo y rápidamente entregue a ese niño recién nacido a la familia adoptante, previo consentimiento expreso de la madre biológica en el marco de relación promovida. Y enfatizamos lo de "rápidamente" porque sabemos de las dificultades que enfrentan las parejas que quieren adoptar en nuestro país, dificultades que de hecho frustran la protección inmediata y efectiva de las personas por nacer.

Por lo tanto, una sencilla, rápida y no costosa medida que proponemos es la de agilizar los procedimientos de adopción, posibilitando lo que denominamos la "adopción preventiva" de los niños no deseados, en el marco de la contención de la gestante.

Casi con certeza creo oír las objeciones que dirán los que sostienen que esta figura encontrará las dificultades de situaciones sociales insostenibles, caracterizadas por la pobreza y la incultura del entorno de esa mujer y de su futuro hijo.

Obviamente, esa mujer –seguramente de bajos recursos y abandonada– necesitará apoyo y contención. Lo mismo que los padres adoptantes. Está visto que será necesario crear un sistema de contención de maternidades y en escuelas hogar.

Algo, estimado lector, que por raro que parezca, supimos tener hace un tiempo y cuyas estructuras, lo que es aún más increíble, perduran. Si hacemos un poco de historia, a mediados del Siglo XX, la tarea de contener a madres y niños sin recursos estuvo a cargo de las damas de sociedad agrupadas en lo que se denominó la Sociedad de Beneficencia. Ellas crearon una serie de orfanatos austeros manejados por duras institutrices vestidas de gris que regían la vida de los internos y que no pocas veces incurrieron en destrato, falta de cariño o abuso infantil.

Como en tantas otras cosas, para que esto cambiara hizo falta que alguien liderara un proyecto. Nos referimos a las escuelas hogar organizadas por la Fundación Eva Perón a mediados del siglo XX bajo la dirección de Eva Duarte de Perón.

Antes de seguir quiero aclararle al lector que soy un ciudadano, afiliado a la Unión Cívica Radical, lo que no me impide reconocer logros obtenidos por personas que no pertenecen a mi partido. Pues, ya bastante daño nos hace esta grieta que nos separa, cuando la finalidad de la verdadera política es la concordia y no la discordia.

Sigamos. La fundación estableció veinte hogares escuela durante los siete años precedentes al golpe de estado de 1955. Los niños asistían a las escuelas públicas y cada uno mantenía los lazos con su familia nuclear siempre que fuera posible. Integración, no segregación, era el lema de cada Hogar Escuela.

Un ejemplo de esta apertura lo vemos dibujado en su peculiar y bella arquitectura. Con cercos bajos, en lugar de muros. Con edificios de estilo californiano misionero, amplios y bien iluminados, con techos de tejas rojas, muros blancos y jardines verdes. Decorados con un interior que era de la más alta calidad, con mármol, mosaicos, camas de roble que todavía quedan después de más de sesenta años de abandono. Manteles alegres y una abundancia de flores, murales pintados para encantar a los niños, libros y juguetes ayudaron a crear un ambiente hogareño.

Todos esos edificios, dada su alta calidad constructiva, han perdurado hasta nuestros días. Ergo, no será necesario disponer de una gran partida para rehabilitarlos y devolverlos a su uso original.
Para que una vez más y, definitivamente, nuestros niños vuelvan a ser unos privilegiados. Unos que puedan crecer y educarse para integrarse a la Argentina que nos merecemos y que hemos soñado tener.

En el supuesto de que no se comparta la propuesta, consideramos adecuado que podría someterse la despenalización del aborto a una consulta popular no vinculante, en los términos del art. 39 de la Constitución nacional. Al respecto la sociedad debe involucrarse en un tema como la despenalización del aborto y consideró que por su importancia "excede a un tratamiento parlamentario", tal como los senadores Naidenoff y Ángel Rozas han propuesto en la Cámara Alta.

Según la Ley 25.432, tanto el Poder Ejecutivo como el Congreso de la Nación pueden plebiscitar "todo asunto de interés general para la Nación, con excepción de aquellos proyectos cuyo procedimiento de sanción se encuentre regulado por la Constitución nacional". Si se dicta la convocatoria, todos los puntos sometidos a consulta popular deberían ser difundidos "en forma clara y objetiva" por medios gráficos, radiales y televisivos. Como antecedentes se pueden citar las consultas populares en los casos de Italia, Portugal y Uruguay.

Desde la izquierda se ha rechazado la propuesta (Página 12, 19 de marzo de 2018) con excusa de que "los derechos humanos no se plebiscitan", lo que resulta groseramente contradictorio, pues por un lado se reconoce que se trata de legitimar el derecho a disponer del propio cuerpo desconociendo el derecho humano más importante, como es el de la vida de la persona por nacer. Si la cuestión es de derecho penal, lo que está involucrado no es sólo la figura del delito de aborto sino también la del delito de homicidio, lo que ha sido negado sistemáticamente por los promotores de la media sanción de Diputados, que reducen todo a una cuestión de salud pública. Luego, si la cuestión no es penal sino sólo de salud pública, está dentro de la materia de iniciativa popular contemplada en el art. 39 de la Constitución, la cual puede ser sometida a consulta popular.

Y de esta manera, pensamos que por un lado evitamos agrandar más la grieta, que nos divide a los Argentinos, y por otro le damos un principio de solución al dilema que se plantea en el comienzo de este artículo.

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