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domingo 07 de enero de 2018

La mendocina que puso en evidencia a los "ñoquis" en la Cámara de Diputados

Se desempeña como secretaria administrativa de ese cuerpo en el Congreso. Es ingeniera industrial y tiene 31 años. En su gestión implementó por primera vez la medición del presentismo

En el currículum vitae de Florencia Romano ya quedó registrado en el apartado "experiencia laboral" que fue la secretaria administrativa de la Cámara de Diputados de la Nación, que por primera vez implementó un sistema de medición de presentismo que dejó al descubierto, en sólo un mes y medio, que hay 190 ñoquis –personas que cobran pero no trabajan– y unas 700 irregularidades.

Esa decisión es apenas una de las tantas que está tomando en el marco de decenas de proyectos repartidos en cuatro ejes de gestión que han llevado, ni más ni menos, a que en sólo dos años la Cámara Baja ahorre $430 millones. Sin dudas, de las más trascendentes que llevó a que fuera entrevistada por medios de todo el país.

Ese no es el único dato interesante en esas imaginarias fojas de presentación. Al lado de su foto, donde seguramente se muestra fresca y risueña –imagen que confesara es más fiel a su carácter– en los "datos personales" se lee que sólo tiene 31 años y que es mendocina. Más abajo, los detalles demandan varias páginas y dan cuenta del porqué de su actualidad.

De por sí, no es la primera vez que, al menos los mendocinos, leen el nombre de Florencia Romano en las noticias. En diciembre de 2015 se anunciaba como uno de los cuatro profesionales de Mendoza elegidos por Mauricio Macri para integrar su equipo, tras ser elegido presidente. El "seleccionado" provincial estaba integrado también por Francisco Cabrera, Juan Carlos Fábrega y José Octavio Bordón. Romano no sólo representaba a la única mujer mendocina que jugaría políticamente en primera, sino la más joven de este grupo.

Con 29 años asumió el desafío de acompañar al presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, tomando las riendas de la Secretaría Administrativa, que se encarga de las cuentas y de dirigir gran parte de las direcciones que hacen al funcionamiento de esta cámara. Un puesto político que siempre estuvo asociado a un varón. Es la primera mujer que maneja esta caja.

"Los cambios que estamos haciendo son de fondo. Desde el corazón de una institución que está muy mal vista. Es responsabilidad nuestra también mejorarla. Tiene vicios de años y años, no de la década pasada, sino de mucho más hacia atrás, desde que se hizo el palacio incluso. Era increíble pero acá todo se manejaba por usos y costumbres", aseguró esta joven que es ingeniera industrial acerca de su gestión, en la que instauró desde manuales de manejo y funcionamiento hasta la incorporación de trabajadores discapacitados o en situación de vulnerabilidad.

Al momento de explicar las claves de sus logros, la mendocina reelegida en su cargo –se renueva anualmente– hizo hincapié en una fórmula que dice haber aplicado en sus anteriores trabajos: "Armar buenos equipos, capacitar a la gente, planificar y ser honestos".

"Teniendo un buen equipo, de gente honesta que trabaja tanto y por vocación, porque están convencidos de que estamos haciendo cambios para un país mejor, es más fácil. Esto es un grano de arena, porque hay muchísimas cosas para cambiar, pero es un aporte que va a costar que venga otra persona y lo rompa", destacó Florencia, que confesó que hay días que terminan de trabajar a las 23, y que entre sus labores ha estado también cambiar la cultura interna de este sector que tiene más de 5.000 trabajadores. "Algo tan básico como que el que viene a trabajar cobra y que no hay que robar", detalló.

Sin embargo, más allá de sus fórmulas adquiridas en el terreno profesional, Romano reconoció como fundamental la influencia de su familia. Es que la joven es hija de los contadores Susana Pezzutti y Alfredo Romano, miembros fundadores de la consultora Alfredo Romano y reconocidos empresarios de Mendoza. Su padre fue uno de los gestores de la Fundación Zaldivar y presidente del CEM por varios años. Su hermano menor, Alfredo, licenciado en Administración de Empresas y magister en Finanzas de la Universidad de San Andrés y Frankfurt School of Finance & Management, es ya es un empresario joven reconocido a nivel nacional.

"La familia es la base de todo. El ejemplo de mamá y papá es fundamental. A lo de la honestidad te lo enseñan en tu casa. Ellos han sido base de inspiración siempre. Trabajar tanto para nosotros es normal", confesó Romano, contando por ejemplo que desde Nueva York Alfredito le cuenta sobre modelos que pueden servirle y que ella va estudiando para aplicarlos.

Además, que se ampara mucho en la confianza y compañía de sus amigas y de su novio, Felipe Álvarez de Toledo, un músico e ingeniero en audio, con quien se casará en octubre, en Mendoza. "Es que toda mi gente está allá", argumentó con respecto a la boda que planean para dentro de unos meses en la provincia, a pesar de que hace 8 años que vive en Buenos Aires.

Allí llegó recién egresada de la Universidad de Mendoza, luego de haber hecho pasantías en YPF y de haber trabajado en IMPSA con apenas 23 años. En Buenos Aires empezó a trabajar en Falabella, donde estuvo al frente de las áreas de planificación y control de gestión y compras. El gran salto de lo privado a lo público lo dio, luego, cuando asumió como directora general de Programas de Cooperación Interjurisdiccional del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que fue su papel clave dentro del PRO, para el que militó y que la llevó a que esté dentro de las preferencias del Presidente.

A esas experiencias laborales en el currículum ya le sumaba varios logros en lo académico. Venía de ser premiada por la Academia Nacional de Ingeniería como mejor egresada de las carreras de Ingeniería de Argentina, por su promedio de 9,71. Y también se había destacado durante toda la primaria y la secundaria en el colegio San Jorge, donde obtuvo el mejor promedio y la distinción al mejor compañero.

De vitalidad y curiosidad avasallante, Romano confiesa que le encanta estudiar y leer, y que por eso hoy cursa un posgrado en Administración y Políticas Públicas en la Universidad San Andrés. También, que en sus ratos libre elige abocarse a lo espiritual, porque se define "supercatólica". En Mendoza participaba en grupos misioneros y en Buenos Aires se sumó a la comunidad de Santa María de la Estrella, donde coordina retiros espirituales.

Le encanta bailar y hacer deportes, aunque hoy sólo puede andar en bicicleta. De Mendoza dice anhelar el hacer todo tipo de ejercicios. Practicaba hockey –jugaba para Los Tordos– tenis, ski, fútbol, entre otros. "Ahora no me da el tiempo, no me gusta comprometerme con lo que no puedo cumplir. Entre no cumplir, prefiero no hacerlo", cerró y en un comentario demostró un nivel de responsabilidad y autoexigencia que también justifican su presente.
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